Junto al creciente interés por la estilográfica y su metamorfosis en adicción, discurre una terrorífica y creciente desertización de tiendas físicas. Ciudades que contaban con centenares de papelerías donde encontrar libros y material de escritura, son testigos ahora de su implacable desaparición, un fenómeno común en otros sectores comerciales pero especialmente doloroso cuando se refiere a las entrañables papelerías de nuestra infancia, aquellas que rodeaban nuestros viejos colegios y en las que nos surtíamos de aquellas herramientas esenciales para nuestros primeros años de aprendizaje. Papelerías que olían a tinta, a plásticos extraños y a resmas de papel cortado. Papelerías repletas de estantes de madera y cajas misteriosas de donde los empleados extraían todo tipo de tesoros. La desaparición de las papelerías tradicionales es un fenómeno universal. En ciudades inmensas como Londres, Nueva York, o París, hay que buscarlas expresamente y, a veces, solo hay un puñado. Especializad...
Plumas Estilográficas y Otras Cosas