Páginas vistas en total

martes, 24 de julio de 2018

Montegrappa Extra Midnight Blue: Estilo a dos bandas

Despido esta temporada con una pluma muy especial. Con permiso de los lectores, dedicaré el mes de Agosto a unas vacaciones que ya se me estaban haciendo algo lejanas. Un fuerte abrazo para todos y mis mejores deseos para el periodo estival.


La italiana Montegrappa fabrica plumas de lujo y plumas de menos lujo pero siempre con un precio por encima de su competencia. Se trata de productos de buena calidad y, como mucho de lo que viene de Italia, derrochando estilo y belleza. El problema, como siempre, es que un precio elevado disminuye casi siempre su relación con la calidad haciendo del producto final algo difícil de vender.

Totalmente al margen de los excesos que la marca italiana nos tiene acostumbrados últimamente, la pluma que hoy presento es una auténtica belleza. Se basa en un viejo modelo de los años 30 del pasado siglo, lo que, en cierta medida, justifica sus espléndidas formas y su soberbia presencia.


La Extra que hoy presento, pertenece a la familia Classica que cuenta con los siguientes modelos: La propia Classica, la Miya, la Extra y la 1930 Extra. Todas cuentan con cuerpos lisos y redondeados. Las primeras se cargaban por cartucho/convertidor y sobre esto volveremos más adelante. La Extra comenzó a fabricarse en 1999 y se caracterizaba por un anillo mucho más ancho, una boquilla totalmente en plata y un plumín notablemente más grande que las restantes de la familia.


Todo las Clásicas, incluida la que aquí presenta, son, en  esencia, plumas con forma de torpedo y los extremos truncados.

Montegrappa ha realizado esta pluma en un precioso celuloide. Hay cuatro versiones pero la que aquí presento es una de las más elegantes: un azul singular que, a mi juicio, destaca sobre las demás gracias a una profundidad y riqueza cromática unidas a una discreta elegancia.


La Extra es una pluma de buen tamaño, 137 mm, construida en base a dos conceptos: el celuloide y la plata. La calidad de la construcción es absolutamente insuperable.


Las clásicas formas de la pluma revelan sus orígenes y resaltan el contraste entre el fulgor de la plata y la riqueza de matices de un hermoso pero discreto celuloide.


En el cuerpo aparece una grabación que refleja unas montañas y la palabra Extra. Esta grabación en única entre las plumas de la serie Classica.


En general, el conjunto está estéticamente compensado aunque hay quien preferiría algo más de celuloide y menos metal.


Lo anterior sirve, sobre todo, para la boquilla, íntegramente realizada en plata, lo que a algunos no gusta por su tendencia a resultar resbalosa con el uso y, además, a ennegrecerse con el tiempo.


Las formas de la Montegrappa, siendo gruesas, son muy ergonómicas y llenan la mano con plenitud.


La pluma resulta, en conjunto, de buena y contundente presencia. Contribuyen a ello sus componentes metálicos que, sin llegar a hacerla pesada, consiguen que se note en la mano. Es preferible utilizarla sin el capuchón colocado pues resulta, en tal caso, demasiado pesada y aparatosa.


Los extremos e la plumas también están rematados con detalles en plata. En el capuchón aparece el "1912", típico de la marca, que indica su año de fundación.


En el cuerpo, hay otro disco totalmente liso de plata que contrasta acertadamente con el azul profundo del celuloide.


El grueso anillo del capuchón está bellamente decorado con una greca calada, no pintada. Es el más ancho de toda la serie Classica. Grabado, aparece el nombre Montegrappa , los contrastes de la plata y palabra Italy.


Hay un anillo de plata que separa el cuerpo del culote de accionamiento del pistón.


El capuchón, de gran tamaño, se coloca a rosca. A mi modo de ver, son necesarios demasiados giros para extraerlo, lo que resulta algo embarazoso si uno tiene prisa por usar la pluma o si quiere cerrarla por unos segundos mientras hace alguna otra cosa. Al final, resulta más práctico dejarla abierta, lo que, por contra,  puede provocar interrupciones en el flujo de tinta, al volver a usarla.
Uno de los detalles más prominentes de la 1930 Extra es su gigantesco plumín. Se trata de un bellísimo ejemplar, finamente decorado. Está construido en oro de 18K bañado en paladio.


El plumín está acompañado de un enorme alimentador de ebonita.


El clip, siempre de plata, resulta simple, elegante y discreto. Está dotado de la rueda típica de muchas marcas italianas.


La pluma se carga, aparentemente, por pistón aunque tengo la sospecha de que, en realidad, se trata de un convertidor cautivo al estilo de los últimos Delta. En cuanto al funcionamiento no hay nada que reprochar, pero la capacidad de carga es muy pequeña lo que fundamenta mis dudas. Apenas 1 ml es su capacidad máxima y eso es, poco más o menos, lo que carga un convertidor estándar. Si se tratase de un verdadero pistón, este poderoso cuerpo debería cargar cinco veces más.


En otros lugares ya he manifestado mis reservas acerca de este sistema que, cuando no se facilita su acceso abiertamente, como en este caso, tiene los inconvenientes del convertidor y casi ninguna de sus ventajas.

La escritura con este ejemplar es sumamente agradable. El gran plumín opera con eficacia y prontitud. Ya he dicho que muchas plumas italianas son proclives a ofrecer desagradables sorpresas pues necesitan numeroso ajustes antes de dar lo mejor de sí mismas. En este caso, no hay problema alguno.

Las Montegrappa, como otras italianas, no son plumas excesivamente confiables. Hay numerosas referencias a defectos de montaje, problemas de flujo, inconsistencias de funcionamiento y, sobre todo, enormes dificultades con el servicio técnico. Es una lástima cuando hablamos de plumas tan hermosas y, por otro lado, tan caras. La Extra se vende por aproximadamente 1000 dólares (el precio de dos Pelikan Souveran 1000), lo que coloca a esta bella pero temperamental estilográfica en un rango de precios en el que resulta batida por infinidad de competidoras. Si se vendiese por 300, sería una buena compra pero, por encima de eso, es preciso ser un verdadero fanático de la marca o un incondicional de sus dos grandes valores: belleza y exclusividad. Cada cual decide.

Gracias a Ricardo por su ya proverbial generosidad.



viernes, 20 de julio de 2018

Desmontaje y limpieza de la Pilot 823.

Traigo hoy a los lectores un pequeño tutoría sobre el desmontaje y limpieza de una pluma formidable: la 823 de Pilot. Resulta especialmente interesante porque se trata de una pluma que carga mediante bomba de vacío, un sistema magnífico y de fabuloso rendimiento pero cuya aparente complejidad puede asustar al aficionado. En realidad, esta pluma resulta extraordinariamente sencilla de mantener.


La 823 es una pluma traslúcida, lo que permite ver las manchas de tinta o de agua tintada que quedan en el cuerpo una vez vaciado.


Como se puede apreciar, pese a que la pluma ha sido enjuagada en numerosas ocasiones, se ven gotas de color en varias partes del cuerpo, tanto en la anterior como en la posterior al pistón de accionamiento.


Al estar en el interior, no es posible limpiar el cuerpo completamente a menos que se desarme la pluma.


Lo primero que haremos será desmontar el conjunto plumín/alimentador. Tan solo es preciso sujetarlo y tirar hacia fuera, dado que está simplemente sujeto a presión.


Una vez extraído, se separa el plumín de su alojamiento en el alimentador. Solo admite una posición por lo que es no es posible equivocarse


Extraído el conjunto, procederemos a desenroscar con cuidado la boquilla. Esto se hace sin necesidad de ninguna herramienta especial ni preparación. La rosca funciona perfectamente y no está sellada. Tan solo es preciso girar suavemente la boquilla hacia la izquierda y saldrá.


Hay que prestar atención al interior de la boquilla pues tiene una pequeña junta tórica. Normalmente, queda sujeta en las pared interior pero si saliera o se moviese, sería preciso volverla a colocar sobre el alimentador. En nuestro caso, no ha salido por lo que no debemos preocuparnos más por ella. Debemos examinar la boquilla en todo caso y, si se hubiera movido, extraer la junta con unas pinzas finas para volverla a colocar en su sitio.


A continuación, vamos a proceder a desmontar el apoyo del pistón. Hay que desenroscar el culote hasta que la varilla quede totalmente libre.


Seguidamente, tiramos un poco hacia afuera de la varilla para descubrir bien el apoyo y la rosca


La varilla opera sobre un apoyo que está doblemente roscado. La parte superior es la que sirve para asegurar el culote. Debemos desenroscar la parte inferior que es la que une el conjunto al cuerpo.


Para desenroscar la pieza, lo mejor es usar la llave estándar de las TWSBI pues se trata de la misma medida.


La llave se coloca en los laterales planos de la rosca y se gira hacia la izquierda con suavidad.


Desmontada la varilla y el pistón, se retira con cuidado de no perder la anilla dorada que remata el apoyo. Si se sale, tan solo hay que fijarse pues solo puede colocarse en una posición.


Ahora podemos proceder a la limpieza con agua de todas las piezas. Para el secado, podemos ayudarnos de papel absorbente.



El procedimiento será el mismo para el capuchón, el cual no es preciso desmontar.


Las roscas se limpian con un cepillo fino. Yo utilizo uno viejo de dientes.


El conjunto del pistón ha quedad absolutamente impoluto


Con todas las piezas bien limpias, procederemos al montaje en sentido inverso a como hemos desmontado.



Antes, aplicaremos grasa de silicona en el conjunto del pistón. Con el dedo, aplicamos una ligera capa en estas tres partes. Esto garantizará la estanqueidad del sistema.


El montaje del pistón en el cuerpo solo hay que introducir el conjunto en el cuerpo y atornillar de nuevo, sin forzar, la rosca con ayuda de la llave TWSBI


Una vez montada la boquilla, nuestra preciosa pluma estará absolutamente como nueva.


Espero que este pequeño tutoría sea de utilidad para todos los lectores.







domingo, 15 de julio de 2018

Pop Art y estilográficas: La Luz entre Océanos

POP Art y estilográficas
Por: Leonardo Izaguirre B.



En 1926, en una isla remota de Australia se establece una historia de amor entre Isabel, una local de “Janus” (la ciudad más cercana) y un recién llegado militar que servirá de “farero” (Tom Sherbourne). 


Lo que iba a ser,cubrir una vacante por seis meses, se alarga, y este joven militar se ve envuelto en la soledad y sus anotaciones en la bitácora de la “casa de luz”.


A los tres meses vuelve a Janus para recibir –sin saber- un contrato por tres años más y pronto se enamora de Isabel. Al partir, ella le pide que le escriba.

El film está cargado de emociones soterradas y una bella presentación de paisajes con impecable fotografía.


El prometido intercambio de cartas se establece utilizando, como no, varias de nuestras amigas, quizá se trate de alguna Duofold o porque no, Conway Stewart de la época (dada la cercana influencia británica con Australia)



Isabel y Tom contraen matrimonio y van a vivir en solitario en la remota isla donde pronto el faro no será la única “luz entre los océanos”. 


Un buen día un bote encalla en sus costas, en el yacen un hombre muerto y una bebé que llora de hambre y frio, sin cesar. Ambos deciden adoptar a la criatura sin notificar a las autoridades y a partir de allí sus vidas cambian para siempre.


Un impecable y sensible drama, una hermosa historia. Basada en la novela homónima de M.L. Stedman, dirigido por Derek Cianfrancey protagonizado por Michael Fassbender y Alicia Vikander. No deben dejar de verlo.