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jueves, 25 de agosto de 2016

Un Estilófilo en el Sudeste Asiático (I): Singapur.

El Sudeste Asiático es una región fascinante que está experimentado cambios a una velocidad pasmosa. Estuve allí por primera vez hace unos 25 años y he podido asombrarme con el vertiginoso crecimiento y desarrollo de la zona.

En lo que aquí importa, el Sudeste Asiático se presenta como una gran oportunidad para visitar papelerías y tiendas de estilográficas. Quizá palpita en el aficionado la sensación de que la aparente cercanía (más estratégica que geográfica) con Japón pueda convertir el viaje en un buen sustituto al fascinante País del Sol Naciente. No lo es, por desgracia, aunque se siente el peso económico del gigante nipón.

En esta pequeña serie de entradas, comenzaremos por Singapur, un viejo enclave inglés que hoy se ha convertido en el tercer país del mundo en renta per cápita, solo por detrás de Quatar y Luxemburgo y muy por delante de grandes economías como USA y de los grandes países de la Unión Europea.

Singapur es una ciudad fascinante, dominada por una arquitectura moderna de trazas casi futuristas y unos servicios públicos perfectos. Es una ciudad limpísima, ordenada y al día hasta en sus edificios más viejos, y llena de exultante vida en sus calles y avenidas. Para colmo de bienes, resulta razonablemente barata y cuenta con una gastronomía muy rica, variada, y de todos los precios.


En materia de estilográficas, dispone de numerosos lugares donde un aficionado se puede perder. Pero, exceptuando alguna tienda clásica como Elephant & Coral, lo más habitual es encontrarse con  establecimientos de tipo japonés, es decir, grandes espacios con multitud de objetos; eso que en inglés se denomina stationary, del latín stationarius (persona que vende en un puesto o en una tienda) y en español papelería.

Elephant & Coral es una tienda de lujo que se encuentra en el uno de los malls más importantes de la célebre Orchard Road. La tienda es de reducidas dimensiones pero cuenta con una colección de estilográficas japonesas que corta la respiración.


Además de los modelos habituales, E&C exhibe en sus vitrinas una enorme cantidad de ediciones especiales, De todas las marcas, la casa tiene los modelos de gama superior como estas Graf von Faber-Castell-


Los ejemplares maki-e son de suprema calidad,  de esos que es difícil ver salvo en fotografía.



Cuenta, además, con ediciones propias encargadas para la tienda que solo se pueden encontrar allí, como la soberbia Namiki Yukari Royal Sheki Shun que pude sopesar a placer. Solo por ello, merece la pena visitar este fabuloso establecimiento.


(Sheki Shun; foto: E&C)

En cuanto a precios, quizá resultan algo más baratos de lo que podrían conseguirse en  España, pero nada sustancial. Lo que impresiona es el gran número de modelos y su apabullante riqueza. En el establecimiento está prohibido hacer fotografías aunque la atención al público es exquisita.


En muchos otros malls de Singapur, la oferta de las stationeries se limita a unas pocas plumas. Los inevitables expositores de Parker, Sheaffer y Waterman, pero casi siempre de modelos de gama media o baja.


Hay algunas japonesas, también de gama baja como las Platinum Preppy o Plaisir, las Pilot Metropolitan (aquí, también en su versión Cocoon japonesa). Los precios son más baratos que en  España y, respecto de internet, hay que contar con el ahorro en el trasnporte, lo que hace más favorable comprar plumas de bajo precio.


De Europa, solo se encuentran las Lamy, muy bien representadas con prácticamente toda la gama aunque los precios no son ventajosos.

Lo más interesante en estas papelerías es la inmensa variedad de objetos de escritorio de origen japonés. En papel, la presencia nipona es apabullante. Esto permite al aficionado disponer de toda la gama Midori, Apica, Tomoe y Kokuyo por nombrar algunos de los más conocidos, aunque también es posible encontrar otras marcas más asequibles de comparable calidad y menor precio.


(Los utilísimos y magníficos cuadernos A5 slim, United Bees)

El papel japonés es, como se sabe, de los mejores del mundo y en especial, apto para estilográficas. Los precios son, además, bastante más favorables que en  España y, con relación a internet, nos ahorraremos el de transporte, por lo que merece la pena casi cualquier adquisición.


Claro que no podría faltar el ya ubicuo Moleskine, en este caso, con una boutique dedicada.


De entre las papelerías mejor surtidas de la ciudad, recomiendo la de Tokyu Hands, unos grandes almacenes japoneses extendidos por todo el Sudeste Asiático pero con una gran representación en Singapur. Se le puede dedicar una mañana sin problemas.



Espero haber dado alguna información de interés y, en todo caso, haber satisfecho la curiosidad del lector al que emplazo para una próxima parada en la región: Thailandia.


lunes, 22 de agosto de 2016

Desmontando una Pilot Petit

Hace algún tiempo que voy mostrando cómo mantener, limpiar o poner a punto estilográficas sencillas. La idea es ir acostumbrando al aficionado a adquirir experiencia con plumas sencillas, baratas y fáciles de reparar o desmontar. Al hacerlo, se adquiere experiencia, se aprende cómo manejar los instrumentos y sus piezas y, todo ello, sin arriesgar demasiado al llevarlo a cabo con modelos baratos.

Siguiendo con esta pequeña serie de sencillos tutoriales sencillos, vamos a desmontar hoy una Pilot Petit 1. Se trata, como sabemos, de una estilográfica muy barata que Pîlot dedica a los aficionados más jóvenes pero que, junto con una estética muy atractiva, ofrece unos resultados funcionales de primer orden. No se distribuye en España pero es fácil conseguirla por internet.

La Petit es una pluma de muy pequeño tamaño cuando está cerrada. Para usarla, es necesario postear el capuchón, con lo que se consigue un tamaño efectivo para escribir con ella. Fabricada íntegramente de plástico, salvo el plumín, es un instrumento muy ligero y portátil que puede ser usado prácticamente en cualquier sitio.


Cuando se quita el capuchón,se advierte la pequeñez de la pluma, pero colocado en su parte posterior,  es muy cómoda de usar porque tiene un buen grosor.



El cuerpo de la pluma es muy corto y está enroscado a la boquilla. Si lo desenroscamos, vemos el cartucho de plástico que monta la Petit, de tamaño inferior al estándar, siendo ambos son específicos de Pilot.


Para limpiar la boquilla, es preciso desmontar el conjunto plumín-alimentador. Usaremos para ello algún material de agarre como, en este caso, una cámara vieja de caucho.


Solo es preciso tirar con cuidado y el conjunto saldrá fácilmente.


El plumín se extrae tirando de él; se desliza sobre unas estrías que al efecto tiene el alimentador.


El plumín es el mismo que el de la Varsity. El alimentador, sin estrías, es del mismo color que el colector interior con el tetón integrado para encajar el cartucho. Aquí pueden verse todas las piezas de la pluma desmontadas excepto el vaso interior del capuchón que no puede extraerse:


Una vez desmontado todo, podemos proceder a limpiar el interior con agua fría hasta que todo quede perfectamente limpio.

Para montar la pluma, seguimos los pasos indicados en orden inverso.

Montar y desmontar plumas sencillas como esta es siempre un buen ejercicio para acometer futuras operaciones.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Revisiones Ligeras: Soffer 22

Como sabremos, Soffer fue una marca española, fundada por Ricardo Gurina Pérez en 1949. En 1955, Gurina adquirió la marca Soffer al italiano  Enrique San Martino Grasso y la registró como Soffer Hispania, R.G. 



La Soffer 22, como tantas, fue una pluma inspirada en la Parker 51 pero, al mismo tiempo, quería competir con la Inoxcrom 55 que, entre las plumas españolas, tenía un precio mucho más alto.



La 22 salió al mercado en 1960 y no se fabricó durante mucho tiempo. Es una pluma que, ya en su época, tenía una relación calidad/precio enormemente favorable.




La 22 solía tener un capuchón liso aunque también se hizo con estrías horizontales como la que aquí se presenta, siendo ésta mucho más rara.




El plumín era de acero pero con un rendimiento de primera calidad. Su estilo carenado, de clara inspiración Parker, hacía juego con el clip que, en este caso, copiaba claramente las formas de la casa norteamericana.

La Soffer es una pluma de tamaño comedido, muy práctica para ser llevada en la chaqueta porque, además, resulta muy ligera.



La carga de la pluma se realizaba mediante un sistema aerométrico pero sin fleje protector, lo que permite apreciar el sistema con toda claridad.

La 22 era un pluma muy barata que terminó desapareciendo por la fusión empresarial con Inoxcrom pero que siempre ofreció una gran calidad a cambio de muy poco.


viernes, 12 de agosto de 2016

Aeropuertos y "Duty Free"

Por trabajo, y también por afición, soy viajero frecuente y turista accidental. Como suelo pasar algún tiempo en los aeropuertos, aprovecho para recorrer sus instalaciones y tiendas libres de impuestos, ése invento de los años 60 del pasado siglo que ha crecido hasta convertirse en un fenómeno universal.  Hoy me propongo hacer una breve referencia a lo que puede esperarse de los aeropuertos y de estas tiendas, de cara a la localización de gangas.


Recuerdo un viejo chiste de Jose Luis Coll que decía: ¨Pues yo, si algún día llego a ser rico de verdad, pero muy rico, lo primero que haré será ir a tomar un café al aeropuerto".  La broma sigue siendo aplicable hoy en día porque los aeropuertos son, con mucho, los sitios con los precios más altos de cualquier país del que se trate. Un café que en Madrid puede costar un euro, en el aeropuerto será imposible de conseguir por menos del triple y casi siempre de peor calidad. Si decidimos ir a una de esas modernas franquicias con nombre de novela de Moby Dick y productos de nombre italiano, entonces el precio se sextuplica. Esta constante se mantiene, más o menos, en todos los países del mundo; en algún sitio, de manera escandalosa.

Si hablamos de comida, de dulces o  delicatessen, los precios adquieren proporciones siderales. 100 gramos de jamón ibérico de bellota que en cualquier tienda de comestibles española puede costar unos 10 euros como máximo, puede duplicar o triplicar este precio en cualquier precioso lounge aeroportuario. Lo mismo ocurre con cualquier especialidad típica del país de que se trate, ya sea miel, arroz, chocolate o aguardiente local.


En el ámbito de lo souvenirs, los mismos objetos que en la calle casi nos regalan siguen la misma tónica inflacionaria y, para colmo, es posible que solo nos permitan pagarlos en dólares.

En cuanto a las tiendas duty free, y después de haber recorrido las de medio mundo, me atrevo a decir que no hay nada en ellas, repito na-da, que no se pueda encontrar más barato (o mucho más barato) en casi cualquier establecimiento de la calle. En el ámbito que nos ocupa, me he aburrido de mirar tiendas de estilográficas y accesorios de escritura por ver si encuentro algo asequible, pero todos mis esfuerzos han sido vanos. Ante todo, porque en los aeropuertos existe una perceptible tendencia a ofrecer boutiques en lugar de tiendas normales y, claro, ello implica inflar los precios porque el lujo ha de pagarse. Eso hace imposible entrar a ojear en los locales de algunas marcas (que todos imaginamos) porque, ante todo, uno se siente indigno de pasear por allí en pantalón corto y chancletas mientras mira las estanterías brillantes como patenas llenas de ejemplares dignos de un emperador. Pero hasta las humildes Lamy se pueden conseguir más baratas en la calle y eso ya es como para preocuparse.


El misterio, para mí, sigue siendo saber si se obtiene rentabilidad alguna de estos carísimos establecimientos aeroportuarios que, francamente, casi siempre veo vacíos. El público no es tonto, desde luego, y salvo compromisos ineludibles de última hora, casi nadie se gasta aquí lo que puede ahorrarse en cualquier centro comercial de la ciudad más cercana.

Quizá sea como aquél otro chiste de Jose Luis Coll que decía: "La gente no sabe comerciar: yo, si me piden un café, les cobro un millón de pesetas; ¿que el cliente no vuelve? pues que no vuelva".

(Las fotografías son de uso libre)

sábado, 6 de agosto de 2016

Revisiones Ligeras: Kenedy

Kenedy fue una marca española realizada en Barcelona por Eric Eisig Stam, un inquieto marquista alemán.

El modelo que se presenta, sin nombre conocido, es una réplica de la Parker 21 que, para la época, era , como la 51, una pluma de referencia en todo el mundo.


Se trata de una pluma de tamaño comedido, bastante más pequeña que su modelo original. Está bien acabada aunque no tiene la calidad de aquél.


El capuchón, de acero cepillado, está rematado de manera original por una pequeña cúpula cromada y cuenta con un clip de tipo Parker 21 de la primera época aunque con algunos rasgos diferentes, como una mayor anchura de la punta y mayor longitud en las plumas.


El plumín está menos carenado que el de la 21. Es de acero y ofrece un buen desempeño para su modestia.


La carga se realiza por sistema aerométrico con fleje metálico. El mecanismo está muy bien terminado, robusto y de calidad.


El plástico de esta pluma también es de buena calidad y muestra un correcto acabado. Su resistencia está demostrada por su edad, sin que presente, a día de hoy. quiebras o rajaduras.

La marca Kenedy desapareció con la misma rapidez con la que apareció, al igual que lo hicieron numeroso modelos que fabricaron malquistas españoles entre los años 45 y 60, a la sombra del éxito de las Parker y de la dificultad de obtenerlas.



lunes, 1 de agosto de 2016

Revisiones Ligeras: Kaigelu 356

Kaigelu es una marca china que fabrica plumas con unos estándares de calidad cada vez más exigentes y la pluma que aquí se presenta es un buen ejemplo de ello.

La 356 es un modelo claramente inspirado en la Parker Sonnet aunque tiene sus características distintivas que impiden considerarla una mera copia.


La 356 es una pluma de tamaño medio y construcción metálica. Salvo la boquilla, toda ella está hecha de latón, aunque aparece lacada en un bello color azul mate.


El acabado de esta pluma es de gran calidad sin que se aprecien defectos apreciables en el lacado, en los chapados o en los ajustes. La pluma está muy decentemente terminada.


La boquilla está realizada en forma de reloj de arena, que resulta muy ligera y cómoda de usar. El plumín, por su parte, es un Número 5 de acero, con el logo de la casa grabado. Su rendimiento es correcto, incluso podrá decirse que superior a lo que suele darse en las plumas chinas.

El clip, de clarísima influencia Parker, es también de calidad y ofrece buena sujeción.


El capuchón se remata con una pieza de plástico negra en la que parece grabado el canguro que constituye el logo de la marca.  En el extremo del cuerpo hay otra pieza negra, muy bien realizada.


La carga se realiza por medio de cartucho/convertidor. Aunque la pluma no viene con caja, sí incluye un convertidor de buena calidad, aunque se dice que la bola que hay en el interior puede llegar a oxidarse corrompiendo la tinta.


La Kaigelu 356 es una pluma increíblemente barata para su calidad. Por menos de 6 euros, envío incluido, puede encontrarse en internet. Por este precio, es una estilográfica que merece la pena ser probada.




jueves, 28 de julio de 2016

Revisiones Ligeras: Aurora 888P

Comienzo aquí con una serie de revisiones especiales que he denominado ligeras. No pretenden ser exhaustivas ni intensas sino referirse a plumas de interés de las que el aficionado puede tener una idea significativa con una visión algo más escueta. La idea resulta especialmente útil para el verano pues no require excesivo trabajo del autor y, al mismo tiempo, permite al estilófilo disponer de información útil y precisa para conocer y analizar algunos modelos. Comienzo, paradójicamente, con una estilográfica de peso: la Aurora 888P


La 888P era hija directa de la 88 que, a su vez,  había nacido en 1946 como respuesta a las nuevas tendencias estilísticas impuestas por la Parker 51. La 888P se fabricó desde 1959 hasta 1964 y pretendía, en realidad, explotar el éxito de la 88K, una pluma que introdujo el cartucho como sistema de alimentación.


La pluma es de un tamaño muy parecido a la 88 aunque algo más fina y con menos adornos. Aún así, es una pluma de tamaño medio, similar al de una Parker Sonnet.


Sus líneas son clásicas, siempre inspiradas en el estilo Parker 51 aunque con rasgos singulares como el capuchón de extremo truncado en bisel. En los últimos modelos, el extremo del cuerpo se remataba con una pieza de metal plano en lugar del acabado ojivas de los primeros modelos como éste.


El clip es igualmente singular, con una acanaladura interior en color negro. El capuchón está chapado en oro de buena calidad, aunque hubo modelos en versión cromada. El plumín es de oro y aparece semicarenado, lo que permite apreciar un espacio mayor que el de una Parker 51. La escritura es suavísima, haciendo honor a las virtudes de su casa creadora.


Todas las 888 iban numeradas aunque no eran ediciones limitadas. El número era un simple registro de fabricación.

La alimentación se hacía por cartucho, pero con la particularidad de que llevaba una pieza interior que permitía sostener dos piezas opuestas. Cuando el primer cartucho se agotaba, el usuario solo debía dar la vuelta a la pieza para insertar el de reserva. Los cartuchos son espefícifos de Aurora.


La 888 es una pluma de gran calidad y bellas formas. Pese a estar inspirada en la Parker 51 tiene un diseño específico y particular que la augusta casa italiana supo dar con gran estilo a este hermoso modelo.