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domingo, 23 de abril de 2017

Wancher Momiji: Aceptable y poco más.

Hacía tiempo que tenía curiosidad por examinar de cerca la colección de plumas maki-e de gama baja que comercializa Wancher con el reclamo de tratarse de auténticos urushi y maki-e y con un precio por unidad que, envío incluido,  no excede los 35 dólares.

La pluma se presenta en una modesta caja de plástico, sin documentación de ningún tipo, pero acompañada de un alimentador y de un convertidor estándar de origen chino.


Según el fabricante, el maestro Kousen Oshita es el autor de cada una de las seis modelos que forman parte de esta colección tratándose, en todo caso, de ejemplares decorados a mano. En mi opinión, no es discutible que el Sr. Oshita sea el diseñador de los motivos aplicados a cada pluma pero sí que se trate de otro maki-e que no sea el conocido como screen maki-e, es decir, una serigrafía. Bien ejecutada, ricamente matizada y con un sombreado de calidad, pero pura serigrafía.


 No es insólito que esta técnica se aplique a plumas makie-e de gama baja y así lo hacen todos los fabricantes japoneses, pero debería especificarse claramente. Si esta pluma estuviese íntegramente dibujada a mano, supondría muchas horas de trabajo de un artesano especializado y sería del todo punto imposible venderla por apenas un puñado de dólares, apenas superior al de una Pilot Metropolitan totalmente industrial.


Tampoco hay rastro de urushi. Se trata de una pluma de plástico negro, pulido, de no gran calidad por cierto, porque se trata de un sencillo poliestireno; pero está bien terminado, sin rebabas ni defectos. El único parecido con el urushi es que es negro y que tiene un acabado brillante en lugar de mate.


El dibujo, obviamente industrial, está en cambio muy bien ejecutado y no muestra imperfecciones.


El motivo consiste en hojas y flores de otoño.  El acabado es dorado con toques rojos en las flores. La decoración, en conjunto, resulta muy atractiva estéticamente.


La pluma es de tamaño mediano; mide 134 mm. con un diámetro máximo de 15 mm. Es muy ligera ya que apenas pesa 18 gr.


Las fornituras son de metal dorado en tono apagado, por lo que resulta mucho más elegante que los dorados amarillos o excesivamente chillones .


La pluma cuenta con un anillo central, otro  más en el culote y un clip en el capuchón con un curioso dibujo que representa los ojos, los colmillos y la trompa de un elefante. Ignoro a qué corresponde esta referencia, a menos que sea a la India como posible lugar de fabricación. Como ya se ha dicho en otras entradas de esta marca, Wancher trabaja con fabricantes y artesanos de Japón China e India.




El plumín es un iridum point germany fino, de filiación desconocida aunque, desde luego, no es alemana. La decoración es curiosa, en forma de flor de loto, bicolor, y resulta francamente original.


Es un plumín duro que tiende a rascar aunque su desempeño con el buen alimentador que le acompaña, es, en términos generales, correcto.



La Wancher resulta una pluma algo anodina. Es una pluma decente pero no entusiasma. Cuenta con un hermoso diseño que gustará a los amantes del maki-e que no pueden adquirir algo de más calidad, pero queda muy lejos de las piezas que pretende emular. Está bien hecha, aunque sin alharacas, y proporciona una escritura decente. Todo ello por unos 30 euros que constituyen un precio aceptable, pero poco más. En este caso, la tentación puede resististe. Por alrededor de 100 euros pueden conseguirse modelos japoneses serigrafiados, con plumín de oro que, en mi opinión, suponen una opción mucho más sensata.



miércoles, 19 de abril de 2017

Namisu Nova Titanium: "Heavy Metal"

Hace apenas un par de años, una pequeña empresa escocesa se convirtió en una kickstarter de éxito: una pluma minimalista, de patentes inspiración japonesas y líneas minimalistas, se convirtió en un pequeño fenómeno de ventas que ha consolidado a Namisu como una sólida empresa a pesar de su reducido tamaño.

Namisu es, según dice la propia empresa, un grupo de diseñadores radicados en Fife, un concejo escocés cercano a Edimburgo. Allí, en el distrito de Kirkcaldy, Namisu fabrica unas plumas singulares que han conseguido el favor del público gracias a un diseño muy particular y a unos precios relativamente contenidos.

La Nova se presenta muy bien empaquetada en una caja negra, simple y atractiva. Es algo más elaborada, pero me recuerda a la de las Pilot Metropolitan.


No viene acompañada de documentación alguna pero sí de una funda de falso terciopelo que se cierra con un cordón.


 Esta pluma es la primera que fabricó Namisu y, a mi parecer, sigue siendo la más agraciada. El modelo posterior, Orion, ha perdido, en alguna medida, la originalidad del concepto inicial.


La Nova es una pluma de gran tamaño, casi igual que el de una Lamy Safari. Mide 139 mm aunque sus remates cónicos la hacen parecer más corta.


El mecanizado de las piezas de metal es de gran calidad.


Se trata de una pluma de diseño extraordinariamente limpio que recuerda inevitablemente a las Nakaya y, más concretamente al modelo Piccolo. Pero la Nova es 10 mm más larga y considerablemente más afilada de líneas en sus extremos.


Por lo demás, es una pluma con una exquisita pureza de líneas a las que no interrumpe adorno ni elemento alguno. No hay clip, ni anillos ni grabado de ninguna clase. Solo metal.


El capuchón es a rosca, perfectamente ejecutada, que sujeta firmemente la pieza en un cuerpo igualmente ponderoso en el que se ajusta la boquilla y un conjunto Schmidt con un plumín Bock de acero.


Al principio, las Namisu no se servían ni con un cartucho de recambio pero actualmente, se entregan con un convertidor Schmidt.



Las primeras Nova se comercializaron exclusivamente en diferentes metales. Recientemente se ha comenzado a vender una versión en ebonita, exactamente igual a sus hermanas, pero muchísimo más ligera y de mayor precio que ha tenido aun éxito fulgurante hasta el punto de haberse agotado en el catálogo de la marca.


La Nova, es una pluma mecanizada a partir de un bloque sólido de metal: el cuerpo, el capuchón y la boquilla. Tampoco hay en el interior adorno ni marca de ningún tipo, solo piezas que parecen pertenecer a una maquinaria industrial, sólidas y contundentes.


La limpieza del diseño y el metal en que están fabricadas, hace que las Nova exhiban una presencia robusta,  maciza y corpulenta. En algunos acabados, anuncian que se trata de herramientas pesadas.


Porque la principal característica de las Nova, además de su belleza, es su peso. Hay tres versiones, de menor a mayor: aluminio, titanio y bronce. La primera pesa 27 gr., la segunda 40 gr. y la tercera, unos impresionantes 89 gr.


La de aluminio resulta una pluma normal, la de titanio resulta  claramente corpulenta y la de bronce es todo un peso pesado, prácticamente imposible de gobernar para otra cosa que no sea una firma o el garabateo de unas notas cortas.


La falta de clip en todas y el excesivo peso en algunas, hacen que estas plumas sean poco adecuadas para ser llevadas en el bolsillo de la chaqueta. O se guardan en estuches de cuero o es mejor usarlas en el escritorio.


En acción, al menos la de aluminio, es una pluma ligera y extremadamente cómoda de usar.  La boquilla es larga y confortable y no es necesario colocarle el capuchón para hacer de ella un instrumento de buen tamaño para una presa eficaz.


Estas plumas se venden por precios que rondan los 80 euros cada una. Es un precio justo habida cuenta de la calidad de su fabricación y de su incontestable belleza. Quizá se encuentre en el límite, habida cuenta de que por el mismo dinero, poco más o menos, se pueden conseguir una Platinum 3776 Century o una Pilot 74 con el plumín de oro. Pero el desempeño de las escocesas es bueno, su originalidad es evidente y la eficacia del conjunto Schmidt, absolutamente incontestable.

Las versiones en titanio y, sobre todo, en bronce, son para coleccionistas,  culturistas,  o aficionados al heavy metal.  Bellos objetos, no demasiado prácticos, pero siempre atrayentes.






domingo, 16 de abril de 2017

POP Art y estilográficas; La Suite Francesa

Nueva entrada de Leonardo Izaguirre de la serie Pop Art y nuevamente gracias por compartir con todos su pasión y sus conocimientos. 

POP Art y estilográficas
Por: Leonardo Izaguirre B.



La Suite Francesa

Es el nombre de una película de 2014, basada en la novela homónima de la escritora franco-ucraniana de origen Judío Irene Némirousky. la obra ha sido reproducida en forma de comics para atraer a los jóvenes a la literatura.


Aunque la película apenas se centra en la historia en la segunda novela, “Dolce”, de las cinco que Irene había programado hacer, está bien realizada y al menos permite mostrar al gran público esta maravillosa obra.

Fue escrita a modo de diario y según ocurrían los acontecimientos, de manera veloz.

A Némirousky, suele vérsele en fotos escribiendo con una estilográfica lujosa sobre un diario, porque para la fecha, ya la autora tenía el oficio de escribir.


Saber de qué estilográfica se trata es difícil, pero la razón por la que hoy hablamos de ella, es porque toda la obra fue manuscrita con letra minúscula, con una tinta de un bello color azul que recuerda a la Waterman Florida Blue, quizá Bleu Des Mers Du Sud.


Irene corrió la suerte de muchos en esos días y fue llevada a Auschwitz donde murió. Pero el bloc de notas que contenía la obra fue preservado por una de sus dos hijas quien pensaba que se trataba del doloroso diario de su madre y no lo examinó hasta 1998. Se publicaron como una sola obra en 2004. Ganó el premio más importante de la literatura francesa, siendo la única vez que se entregaba de forma póstuma.


Ciento cuarenta páginas a puño y letra microscópica contienen 2 novelas (Tempestad en junio y Dulce) y una tercera inconclusa (Cautiverio), donde se proporcionan los nombres de otras dos programadas.

Se considera la primera obra de ficción sobre la segunda guerra mundial y el hilo conductor entre las tres novelas son los hechos y no los personajes.

Fue escrita a medida que se producían los acontecimientos, de manera angustiosamente realista, casi autobiográfica, utilizando su pluma, su tinta y el papel como armas para narrar, casi taquigráficamente, el acontecer diario. Por eso merece nuestra atención hoy.




Saludos y gracias



miércoles, 12 de abril de 2017

Oliver F27: Camino por recorrer

Oliver es una marca india que fabrica estilográficas de gama asequible junto con otras, mucho más baratas, para estudiantes. Se distribuye a través de varias páginas web muy conocidas y, además, suele acompañar a las Ranga en las eventuales ofertas que ofrece el conocido fabricante del subcontinente.

Oliver pretende ofrecer estilográficas de una cierta calidad pero, sobre todo, que sean atractivas y eso le ha llevado, en la gama intermedia de su catálogo, a fabricar plumas con cuerpo en material acrílico multicolor.

La idea es buena aunque el resultado no sea óptimo. La 27 es una pluma que, en conjunto, es aceptable aunque presenta defectos de acabado que no dejan lugar a dudas sobre su origen.

La Oliver 27 es una pluma de buen tamaño, casi como el de una Lamy Safari. 137 mm. Esto es típico de las plumas indias que, por alguna razón que desconozco, tienden a ser de medidas generosas. A mí me gustan las plumas grandes así que no protestaré por ello, pero el riesgo que asumen estas unidades es el de sus acabados, puesto que en las grandes dimensiones, los defectos suelen ser mucho más evidentes.


El principal valor estético de la pluma es el acrílico con el que está construida. Se trata de un material de buena calidad y bello colorido. No alcanza, desde luego, el de las grandes marcas especialistas (por ejemplo, Visconti) ni mucho menos el de los insuperables celuloides italianos (por ejemplo, la difunta Omas), pero es forzoso reconocer que India está fabricando actualmente mucho de este buen material que usan, por cierto, otras marcas bastante conocidas. La oferta de Oliver es muy variada aunque algunos colores son demasiado op art para mi gusto.


(foto: Ranga)

La pluma que presento es una Chocolate Cracked Ice, una combinación de marrones con blanco y crema que me resulta muy interesante. Además, se trata de una gama muy original, difícil de encontrar en otras marcas.


El material es rico, tiene unos colores muy atractivos, agradable profundidad y un buen mecanizado. Tratándose de una pluma torneada a mano, el resultado es francamente positivo. No se aprecian marcas, irregularidades o defectos en la superficie aunque se aprecia el torneado a mano y un pulido algo basto. Toda la pluma está construida en esta resina, incluida la boquilla.


La calidad no es igual en lo tocante a los componente metálicos. El trabajo en metal de las estilográficas orientales suele ser su talón de Aquiles; esto se aplica a los plumines, sin duda, pero también a las fornituras, los anillos, las bandas, los remates y el clip. Defectos de cromados, irregularidades en los baños y  pobres acabados en el pulido suelen ser moneda común en ciertos modelos.


En el caso que nos ocupa, la belleza del acrílico se ve contrarrestada por un cromado francamente mejorable de las partes metálicas. Véase el detalle del anillo superior del capuchón.


Tampoco el ajuste de las piezas es perfecto. Las roscas son plenamente funcionales pero el mecanizado y los ajustes no son los mejores posibles.


El clip,  incluye grabado con laser la leyenda "Oliver F27".  Como se puede apreciar, los cromados son mejorables.


El capuchón cierra por presión y lo hace de manera segura y firme.


La pluma se alimenta por cartucho/convertidor. A elección del cliente y por un pequeño sobreprecio, puede instalarse un conjunto Schmidt.


El plumín original es un Ambitious  de fabricación india. Es de gran tamaño aunque su decoración resulta algo pobre y su pulido mediocre. El conjunto se inserta a presión en la boquilla.



  El alimentador es de material acrílico transparente. Cumple muy bien su función.


Toda la pluma es desmontable a mano con suma facilidad.


Pese a las posibles reservas, la escritura con esta pluma es de razonable calidad. La línea que proporciona es nítida y fluida. El plumín indio resulta ser muy eficiente y con un resultado práctico francamente sorprendente. No hay titubeos ni comienzos difíciles. Es un grosor medio que se comporta como tal.


En resumen, se trata de una pluma con ciertas pretensiones que logra mantenerse en un nivel aceptable. Su precio es adecuado a la resina que luce y,  salvo ofertas a la baja,  puede conseguirse por unos 30 dólares. Con un conjunto Schmidt, el precio sube hasta los 50. Hay rumores según los cuales Oliver ha dejado de producir esta pluma aunque aún puede encontrarse en los habituales distribuidores indios de los cuales es justo resaltar su buen servicio postventa.

A su favor tiene un buen desempeño y la belleza de su resina y, en contra, la mala calidad de sus fornituras. Por el precio indicado, es una pluma decente aunque, a la postre, hay muchas alternativas en ese rango que la hacen menos apetecible de lo que parecería. Aún queda camino por recorrer.