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martes, 12 de septiembre de 2017

No son plumas, pero sirven para ellas...

Me cumple, una vez más, presentar un espléndido trabajo de mi querido amigo Leonardo que, en esta ocasión, ha hecho un loable esfuerzo por hacer un impresionante recorrido por todo tipo de herramientas relacionadas con el uso y el mantenimiento de las estilográficas. Creo que se trata de un tema de enorme interés práctico pues no hay aficionado que, en uno u otro momento, no necesite llevar a cabo algún tipo de trabajo para el que necesitaremos herramientas, y la recopilación que nos presenta Leonardo es de gran claridad e incontestable utilidad.



NO SON PLUMAS, PERO SIRVEN PARA ELLAS

Por: Leonardo Izaguirre Barrios


En esta entrada que he tenido el atrevimiento de hacer para el Pajarete y sus distinguitos lectores, he querido mostrar algunos elementos cotidianos que sirven para arreglar, apañar y hacer de las plumas estilográficas instrumentos que continúen con vida.

Es evidente que existen multitud de implementos e instrumental que no ha sido diseñado específicamente para manipular o reparar estilográficas y que se emplean en las reparaciones de estas: Alicates, pinzas de electricistas, adhesivos y pegamentos de todo tipo, maquinas pulidoras, microtaladros, recipientes ultrasónicos y pare de contar. Esta revisión no trata de eso; trata más bien de dar una mirada a algunos elementos casi cotidianos, y algunos de usos específicos en otras profesiones, que nos serán útiles en las reparaciones de nuestras queridas compañeras. 

En primer lugar debo comenzar por decir que esta no es una entrada dedicada solo a los que se atreven a hacer reparaciones en sus estilográficas, sino que es una mirada curiosa para los que son “másters” en la materia y para los que no se han atrevido jamás. 

Siempre recomiendo, y sobre todo cuando se trata de estilográficas muy costosas, acudir a expertos. Pero habrá alguna cosilla que podamos resolver y seguramente la solución está a nuestra vuelta de ojo.

La pinza más conocida por los aficionados, y que pertenece al mundo de la especialidad médica “otorrinolaringología”, y tiene gran uso en las reparaciones de estilográficas es la Pinza de Hartman. 


También conocida con pinza para cuerpo extraño, se usa más que nada para extraer los sacos de látex cristalizados o no, de diferentes estilográficas. En todos aquellos sitios en que la función de agarre deba realizarse a distancia en un medio de espacio confinado, esta pinza es capaz de llegar hasta allí y capturar el elemento a ser extraído. Un ejemplo de ello, el diafragma de la Parker 51 Vacumatic o los sacos de Sheaffer con sistema Touch Down o Snorkel

Del mundo de los odontólogos nos vienen cantidad de implementos que son muy útiles para reparar nuestras estilográficas, desde pegamentos y resinas, hasta instrumental. Es el caso de los estiletes de limpieza dental.


Los hay semi-romos, afilados y con forma terminal de cuchara. Yo en particular recomiendo los semi-romos para funciones como limpieza de los espacios circundantes del tetón de los restos de sacos vitrificados, excesos de “shellac”, etc. Pero donde encuentra mejor función para mí, es en la extracción y colocación de la junta tórica de los cuerpos de Sheaffer snorkel o Touch Down

Todos sabemos que una “Pera” para extracción de gleras o secreciones mucosas en los bebes, es ideal para la limpieza profunda de la zona de la boquilla en las estilográficas con sistema de carga removible (cartucho o convertidor)


Recortar con tijera las cerdas de un cepillo de dientes es especialmente útil para la limpieza de las branquias de los alimentadores y las celdas de los colectores. Al estar más cortos adquieren mayor fuerza de arrastre y será más eficiente. Los medios mecánicos y el agua pura a temperatura normal, son mis utensilios preferidos para tal fin.

Una “pera” recortada, además del consabido uso para limpiar el sistema capilar de la Parker 61, es especialmente útil para limpiar las boquillas retrógradamente, así como para probarlas de fugas, ranuras o grietas invisibles. 


En la mayoría de las estilográficas con boquillas de plásticos modernos o metal, esta sería una buena técnica, pero las grietas de la boquilla de “lucita” de las Parker 51, se pueden ver con un truco bajo la manga que está justo en nuestros teléfonos inteligentes. Con la luz de la linterna de nuestros móviles, la lucecita deja ver todas sus imperfecciones.


Como muchos de ustedes saben, soy cardiólogo intervencionista y en el mundo de la hemodinámica también se encuentran cosas útiles que ayudan a las estilográficas. 

Los tubos de respiración suelen ser escasos y difíciles de encontrar. En las 51 aerométricas iniciales los tubos de metal tendían inexorablemente a la oxidación y aún los de plástico con el tiempo sufren. Por lo que muchos optan por restaurar los que se encuentran en relativo buen estado.

El uso de un guiador de hipo-tubo para material descartable como catéteres balón y otros, permite hacer una limpieza interna de dichos tubos. Yo opto por hacer algunos dobleces a la guía. Al introducirla y girar la misma dentro del tubo los dobleces actúan como un cepillo que retira los restos de tinta, devolviendo de esta forma la función del mismo. 


Algunos puristas quieren ver sus tubos como en sus días y es allí donde una lima de uñas de grano medio será especialmente atinada para este fin. Agua, paciencia y frotar la lima con suavidad harán relucir ese tubo como en sus mejores días. La guía de hemodinámica hara el resto incluso en los orificios más pequeños, como el de purga lateral.


Sin embargo, en algunos casos no se puede, así que habrá que reemplazarlos. Un introductor del 5.5 F, puede ser muy conveniente para fabricar tres tubos de respiración que se acoplaran de manera perfecta en el orificio de los alimentadores de las Parker 51 y 21. Los plásticos de estos introductores además, son muy resistentes.


Estos alimentadores de ebonita a su vez, deben ser restaurados, para hacerlos funcionales ya que con mucha frecuencia pueden quedar restos del tubo metálico en el orificio donde antiguamente encajaba, de forma que unas brocas muy finas (de menor a mayor) y manipuladas manualmente y con paciencia dejaran este valioso repuesto en optimas condiciones.


Los guiadores o guías, también son excelentes para limpiar en espacios confinados. Así como los canales de aireación y alimentación de los alimentadores en estilográficas cuya unidad plumín/alimentador es difícil de desmontar como la Parker 75. Además no hay orificio de ventilación de cuerpo y capuchón que se resista a ellas.


Las pinzas quirúrgicas son de gran utilidad para manipular pequeñas partes y llegar a sitios crípticos del capuchón y cuerpo. 



Las hay de diferentes modelos y formas, incluso un interesante “garfio” para remover cables de marcapasos puede ser inmejorable para pescar restos pequeños de sacos aún blandos pero apelmazados en el fondo de estilográficas a palanca.


Del mundo de la estética femenina nos llegan algunas ideas interesantes. 

Las pinzas para cejas son robustos instrumentos, interesantes por tener un perfil de ataque muy fino o delgado. Me resultan especialmente útiles para desmontar el plumín del alimentador en modelos como la Parker Sonnet y los de la Parker 25.

La limpieza a fondo de las partes de una estilográfica no solo es una buena costumbre que ayuda a mejorar de manera significativa su función. En algunas piezas antiguas, si la toilette de las partes no es escrupulosa puede acarrear el daño o fractura de las mismas. Por eso, llegar hasta las zonas más difíciles con métodos mecánicos de arrastre, es fundamental más allá del abundante remojo en agua y paciencia.

Un cepillo para encumbrar pestañas es ideal para la delicada tarea de entrar en los cuerpos de estilográficas que actúan como depósitos de tinta, o sitios de difícil acceso.


De diferentes tamaños, lo mismo que sirven para peinar de diferente forma el único cabello que no crece en el ser humano, también servirá para explorar y limpiar diferentes espacios de nuestras estilográficas.



Los cepillos para pestañas y los guiadores (o cuerdas de guitarra), son los únicos instrumentos capaces de garantizar la limpieza de zonas difíciles, como el orificio interno de los colectores en todos los modelos que los tengan y, en los pequeños tubos de respiración, respectivamente.


En este campo de la belleza femenina, si alguien no tiene en casa un secador de cabello es porque no tiene chicas en ella. Este instrumento genera calor de forma más controlada y pocas veces se pueden lograr temperaturas tan altas que dañen los plásticos de las estilográficas. 

En cambio es muy útil para despegar piezas atascadas ya que provoca una contracción de los polímeros y facilita o complemente en mucho la acción del remojo prolongado. Los expertos usan el fuego directo de mecheros o velas. Yo les glorifico porque aún no llego a esos niveles de experticia.


Junto con el material que se muestra en la foto de arriba denominado por los sajones como “material de agarre”, son armas casi infalibles para desatascar. Es un plástico que venden en tiendas de hogar, por metros, para colocar dentro de los cajones de la cocina, resulta excelente para destrancar ya que le da una mayor capacidad de agarre a nuestras manos (sin que se deslice) y sin el peligroso uso de alicates que puedan dañar sus partes.

En algunas ocasiones queremos limpiar el canal longitudinal del plumín y del alimentador sin desmontar la unidad, bien porque nos da pereza o bien por ser de complicado manejo, como es el caso de las Montblanc. En estos casos y a pesar de que algunos preconizan el uso de hojas de latón finas, yo encuentro a las mismas muy agresivas y hasta pueden modificar la amplitud de los espacios o rayar el canal del alimentador.


He encontrado una solución que os trasmito. Está en la web y desde que la uso ha sido magnifica.



Se trata de los filamentos magnéticos de los cartuchos de seguridad que emplean en tiendas de marca para evitar el robo de las prendas de vestir.



Es un filamento muy delgado pero al mismo tiempo con la suficiente firmeza para remover pegotes de tinta y detritus de esos pequeños espacios, e incluso del espacio casi virtual que se forma entre el plumín y el alimentador sin modificar la separación del mismo. 



Ninguna revisión de las cosas útiles estaría completa ni sería justa si no se menciona a nuestra principal aliada, la infaltable agua pura y simple, solvente universal, la mejor amiga de los delicados componentes de una estilográfica. Junto con la paciencia se convierten en un arma eficaz y segura a la hora de enfrentar cualquier reparación o restauración.


Por supuesto que existen muchos instrumentos cotidianos, como las jeringuillas, agujas de tejer, nylon, alambres y pare de contar. Agradezco sus contribuciones ya que este tema puede ser alimentado con la experiencia de todos.

Esta entrada no pretende ser una clase académica, sino al contrario, ejemplo de cómo podemos solucionar problemas con poco, con “herramientas” que muchas veces están a nuestro alcance en la mesilla de noche, en un cajón de la cocina o, en el armario. Espero les haya gustado y sirva para vuestras eternas compañeras. Mi más sincero agradecimiento de nuevo a Pedro por permitirme llegar a ustedes por esta vía.

Exceptuando la primera, todas las fotos son del autor

He disfrutado mucho de este original y sugestivo trabajo de Leonardo. Aporta ideas creativas y prácticas que estoy seguro de que servirán a los lectores para resolver la multitud de problemas y labores que acometen cada día. Gracias en nombre de todos.



lunes, 4 de septiembre de 2017

Kobe Ink.Nagisa Museum Blueish Grey.

Además de estilográficas, la marca japonesa Sailor, como es bien conocido, fabrica tinta. Se trata de un producto de gran calidad. La casa fabrica tintas para otros distribuidores y así lo ha hecho con Nagasawa, una empresa de papelería de Kobe que comercializa toda una colección de tintas bajo el título genérico de Kobe Inks.

Kobe es una gran ciudad japonesa, la sexta en tamaño del país, cerca de Osaka. Nagasawa cumple homenaje a la ciudad y a algunos de sus referentes culturales ofreciendo un catálogo de más de 60 tintas, todas fabricadas por Sailor y servidas en frascos idénticos a los de ésta casa, aunque con embalaje y etiquetado propios.


(foto: nagasawa)

Durante mi pasado viaje a Japón visité Itoya, una de las tiendas que distribuye estas tintas en Tokio. Decidí adquirir un frasco de la #46, denominada Nagisa Museum Blueish Grey.


La tinta se presenta en caja de cartón de diseño propio. El frasco es el mismo de Sailor aunque no cuenta con el depósito de plástico interior que facilita el aprovechamiento máximo de la tinta,


LA #46 es una tinta gris azulada bastante saturada. No se parece a muchos grises desvaídos que apenas dejan huella en el papel. La combinación de negro, azul y un toque de verde, hacen de esta tinta una buena alternativa para una escritura normal y no solo artística o especial.


Es una tinta con un gran sombreado, especialmente notable con puntos gruesos o plumines flexibles. El juego de sombras que es capaz de crear resulta sumamente atractivo.


Para ser un gris, ofrece unas tonalidades muy ricas y complejas, basadas en los tonos azules y verdes que la integran.


La tinta, como todas las Sailor, es de secado rápido y rendimiento excepcional con todo tipo de plumas.


El flujo es soberbio pues se trata de una tinta muy fluida pese a su densidad de color.


De entre las tintas grises más conocidas, puede decirse que la de Nagasawa es la más oscura, por encima de la Diamine 150 Silver Fox y la Aristotle de Organics Studio. En realidad, los otros grises más oscuros pertenecen a la colección de la propia Nagasawa, como la Mikage Grey o la Kaigan Stone Grey.


En escritura normal, la tinta se comporta con mucha nobleza, un flujo extraordinario y una patente idoneidad para todo tipo de papel.


En el papel Oxford, no ramifica ni traspasa.

La tinta 46 de Kobe Inks es un color muy original que merece la pena ser probado. Su versatilidad y su buen resultado en todo tupo de papel hacen honor a la calidad su fabricante y al buen gusto de su comercializador.







jueves, 31 de agosto de 2017

Cómo suavizar un plumín. Seis pasos básicos

La sensación de un plumín que rasca es muy desagradable. Si hay algo que caracteriza a las estilográficas es la fluidez del trazo y su suavidad. A veces, sin embargo, el usuario se topa con una pieza que rasca, que suena o presenta un trazo irregular. En otras ocasiones nos hemos ocupado de pequeñas reparaciones que tienen que ver con estos problemas aunque hoy nos centraremos en el suavizado del plumín. Pero hemos de hacer las siguientes consideraciones previas:

1.- Un plumín que rasca puede ser un plumín mal alineado. 

Lo primer que debemos comprobar es que el plumín que rasca está bien alineado. Si no lo está, es decir, si los gavilanes están desparejos, habrá que colocarlos en su lugar. Esta es una operación absolutamente previa a cualquier proceso de suavizado. No todo plumín alineado es suave ni todo plumín que rasca está desalineado. Pero hay que descartar, en todo caso, que ése sea el problema.

2.- No todo plumín que suena tiene un defecto

Hay plumines que, al deslizarse sobre el papel, tiene más sonido que otros. Esto depende del tallado de la punta y de sus cualidades físicas. No significa que esté en malas condiciones. Lo hay muy suaves y silenciosos. Otros son, en cambio, suaves y sonoros. Ninguno de ellos tiene un problema. Es cuestión de gustos. A mí, personalmente, no me desagrada en absoluto el sonido de la punta de iridio deslizándose sobre un buen papel. Los plumines muy flexibles suelen ser también muy sonoros.

3.- La suavidad de un plumín responde a diferentes factores. 

Como hemos dicho, puede ser producto de un problema pero también consecuencia del diseño. Si la punta de iridio está tallada con esquinas agudas, será más sonora que una que sea redondeada. En puntos gruesos, o stub, el fenómeno puede agudizarse. Además, el uso de un papel o de otro puede contribuir a un deslizamiento mejor o peor. También la tinta tiene relevancia.

4.- El suavizado no tiene que ver con el flujo.

El exceso o defecto de flujo es un problema independiente de la suavidad del plumín. Los gavilanes pueden estar muy apretados aunque correctamente alineados. Habrá que abrir los hombros ligeramente, pero eso no tiene por qué afectar necesariamente a la suavidad del plumín.


COMO SUAVIZAR UN PLUMIN QUE RASCA Y QUE ESTA BIEN ALINEADO.

Lo primero que conviene saber es que la operación que sigue puede hacerse con materiales que están normalmente disponibles en cualquier hogar. Hay herramientas específicas pero no siempre son necesarias.

PASO 1.- Comprobar que los gavilanes están bien alineados. Hay que ayudarse con una lupa de buen aumento aunque no tiene que ser profesional. Si se aprecia desalineación, hay que proceder a corregir el defecto con los dedos y con sumo cuidado para no forzar el metal. Puede que los gavilanes estén alienados y, aún así, la punta de iridio sea irregular. Este es un caso típico que requiere suavizado mecánico. Si se tienen dudas sobre cómo proceder, es mejor pedir ayuda a alguien experimentado.

PASO 2.- Una vez alineados los gavilanes, comprobar si persiste el rascado. Si se ha corregido, no es necesario hacer nada más. Si continúa, pasaremos al siguiente paso.

PASO 3.- Para proceder al suavizado, es necesario usar algún tipo de abrasivo muy suave; lo mejor es papel de lija Micromesh de grano 4000, 8000 y 12000. Pero pueden usarse limas para uñas con diversos granos. Hay varias de estas limas que son muy suaves y tienen diferentes grosores en cada cara. Estas son las mejores.
(foto: aliexpress)

PASO 4.- Empezaremos con la lija 4000 para plumines que rascan mucho. Si no es tan grave, lo haremos con el grano 8000. Se moja el plumín en agua o se deposita una gota sobre la  lija.



A continuación, se dibujan cinco ochos sobre la lija. La pluma debe agarrarse como si se fuera a escribir, sin apretar demasiado. Es aconsejable ir girando/balanceando ligeramente la boquilla a medida que se dibujan los ochos, de manera que la lija alcance la mayor parte de la superficie del punto, incluidos los laterales. Así el pulido será más homogéneo. Con cuidado, también se pueden hacer círculos y algunas líneas, siempre girando el plumín para que el punto de iridio se pula de forma regular.


PASO 5.- A continuación, se repite la operación con la lija de grano superior, 8000 o 12000 según el caso.

PASO 6.- Con la lupa, se comprueba que el pulido es homogéneo y que el desgaste no es excesivo. Si todo va bien, se comprueba en un papel normal si la pluma mejora en suavidad. Cuando se alcance el confort requerido, la operación habrá terminado.


PRECAUCIONES: 
  • No apretar mucho el plumín. Es preferible repetir la operación más veces, antes que arruinar el iridio
  • No utilizar granos gruesos. Menos de 4000 ocasiona un desgaste excesivo.
  • Vigilar el proceso con una lupa cada vez que se haga una serie de ochos.
  • El pulido es irreversible. Si desgastamos demasiado el plumín, no habrá manera de repararlo. 
  • Calma, cuidado y paciencia.

Espero haber sido útil con estas sencillas reglas que nos proporcionarán un plumín suave y placentero para nuestra escritura.


lunes, 28 de agosto de 2017

La tensión superficial y cómo eliminarla

Hoy trataré brevemente un fenómeno que tiene una relativa importancia en las estilográficas pues afecta al fluir de la tinta dentro de un espacio confinado como es, generalmente, un cartucho o  un alimentador.

En cierta medida, la tensión superficial y la capilaridad forman parte de un mismo fenómeno que consiste en que no todas las moléculas de un líquido tienen la misma cohesión. Las fuerzas cohesivas que se forman entre las moléculas de un líquido, son las responsables del fenómeno conocido como tensión superficial. Este fenómeno tiene su origen en las fuerzas intermoleculares o de Van der Waals. 

Una molécula inmersa en un líquido experimenta interacciones con otras moléculas por igual en todas las direcciones. Sin embargo, las moléculas situadas en la superficie acuosa sólo se ven afectadas por las vecinas que tienen por debajo. Así pues, las moléculas que están contacto con otras por todos lados, tienen una tensión. Las moléculas que están en la superficie, tiene otra, bastante más fuerte, haciendo que el líquido se comporte como si su superficie estuviera encerrada en una lámina elástica.  

En el esquema inferior puede apreciarse cómo las moléculas del interior, totalmente rodeadas por otras semejantes, mantienen la tensión hacia todos lados, mientras que las de la superficie solo lo hacen hacia dos y, por tanto, de manera más concentrada y potente.Esto hace que se forme una película  que hace mas difícil mover un objeto a través de la superficie, que cuando está completamente sumergido.

(foto: hyperphysics)

Todos conocemos ejemplos en los que se evidencia la tensión superficial. Si colocamos con cuidado una aguja en el agua, flotará a pensar de ser mucho más densa que el líquido. Pero si movemos la superficie del líquido para romper la tensión, la aguja se hundirá. Los insectos conocidos como zapateros pueden caminar por el agua gracias a que su peso es tan liviano que no consigue romper la tensión superficial del líquido elemento. Las gotas de agua sobre una hoja, las burbujas de jabón o la elevación de líquidos por un capilar, son otras manifestaciones de esta propiedad.



(foto: japac) 

La tensión superficial conlleva algunos problemas prácticos que pueden resolverse de diferentes maneras. Los tensoactivos, usados sobre todos en detergentes, disminuyen la tensión superficial del agua, de modo que ésta penetra más fácilmente en los poros y las superficies manchadas.

Cuanto más corta es la distancia entre las moléculas, mayor es la tensión superficial. En el ámbito de la estilográfica, una de las indeseadas manifestaciones de la tensión superficial es la que afecta a los convertidores. En ellos, es fácil que la tinta se quede adherida a los laterales del depósito y no baje hacia el alimentador. Aquí vemos un ejemplo.


Y aquí,  el convertidor desnudo.


Si este fenómenos se produce, la tinta se quedará en las paredes del convertidor y no llegará al plumín a través de alimentador, provocando que la pluma deje de escribir. La situación correcta es esta:


Y ahora, solo el convertidor.



Para eliminar el problema, muchos fabricantes introducen una o varias bolitas en el interior del depósito del alimentador. Dichas bolitas, al moverse, hacen que se rompa la tensión superficial y que la tinta descienda hacia la boca de salida.

(foto: Schmidt)

A falta de este recurso,  lo mejor es preparar una solución jabonosa al 10% (aproximado) con un producto que contenga tensoactivos. Cualquier lavavajillas servirá. Se llena el convertidor con este líquido y se carga y descarga unas cuantas veces. También se puede dejar el convertidor cargado con esta solución durante unas horas.

Una vez limpio el interior del depósito del convertidor, podrá apreciarse que la tinta no se queda adherida a sus paredes laterales, con lo que el flujo hacia el alimentador será el correcto. Esto funcionará en la inmensa mayoría de los casos pero puede ocurrir que algún producto de muy mala calidad no termine de dar un buen resultado. En este supuesto, no habrá más remedio que cambiar de convertidor.

Los problemas de tensión superficial no suelen darse en el interior de los pistones o los cuentagotas porque la distancia entre las paredes es mucho más grande. No obstante, si se apreciara el fenómeno, la solución será exactamente la misma.