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martes, 27 de mayo de 2014

Grandes Marcas. Por qué sí y por qué no: Parker

PARKER

No creo que sea necesario dar muchos datos de la compañía que ha sido el abanderado de la renovación tecnológica de la pluma estilográfica durante el Siglo XX. Parker no inventó la pluma, pero merecería haberlo hecho. Ha sido la compañía que, durante cincuenta años, se mantuvo en la cabeza de los fabricantes y divulgó el uso de la estilográfica por todo el mundo convirtiendo algunos de sus modelos, especialmente la 51, en un auténtico paradigma del instrumento.
Desde los años 20, Parker ha ido presentando grandes plumas por cada década. La Duofold, la Vacumatic, la 51, la 45... verdaderos hitos en la industria de la escritura y grandes éxitos en su momento. Hoy, aquellas plumas siguen siendo buscadas, usadas y mantenidas como tesoros por aficionados y coleccionistas de todo el mundo.
La aparición del bolígrafo en los años 60 supuso el inicio del fin de la estilográfico como instrumento universal de escritura. Y como para tantos otros fabricantes, Parker comenzó a deslizarse desde entonces  por la penosa cuesta abajo de las pérdidas y la lucha por la supervivencia empresarial. Nuevos modelos, búsqueda de mercados y de nichos de gama que, al final, en 1.993, no pudieron evitar su venta a Gillete y, de ésta, a Rubbermaid, una multinacional que fabrica desde cacharros de cocina hasta plumas pasando por todo tipo de herramientas.
Actualmente, Parker es una división más de Rubbermaid y fabrica en varias plantas, incluyendo China y la India.
Lo triste es que, cuando alguien habla de Parker, casi siempre lo hace pensando en modelos que ya no se fabrican desde hace décadas.









¿Por qué comprar?

Parker sigue siendo una marca muy popular, bien conocida por todos y de inmediato reconocimiento entre los aficionados. Sus productos se encuentran en todo el mundo y son prácticos, sencillos y fáciles de mantener. Los precios, salvo en ediciones especiales o en la gama más alta, son asequibles.
La serie Duofold ha tenido un éxito merecido. Se trata de plumas de lujo pero muy bellas y bien acabadas y, aunque mecánicamente sencillas, tienen una relación calidad-precio aceptable.  Son objetos representativos y perfectamente útiles como regalo.
Las Parker modernas suelen ser objetos sólidos y resistentes, muy bien adaptados para un uso continuo que no requiera de especiales cuidados. Ofrecen una amplia gama de productos para todas las opciones y bolsillos. Y sigue siendo una Parker.
El servicio técnico es correcto y asequible.







¿Por qué no comprar?

Los modelos Duofold, los más representativos, pueden parecer demasiado simples para su precio. Salvo en este caso, casi todos los intentos de Parker por reverdecer viejos laureles se han visto condenados al fracaso. No hay sustitutas modernas para las eternas 51, 45, 75, Vacumatic...
Los modelos intermedios presentan a menudo problemas de ajustes y una mediocre calidad en la escritura.
Los diseños actuales resultan algo extraños a la tradición de la marca y no parecen gozar de especial predicamento entre el público. Otros, carecen de personalidad y resultan decididamente anodinos.




Salvo en pocos modelos, Parker compite con marcas que ofrecen mucha más calidad a igual o inferior precio.
Cuando algún aficionado se compra una Parker, suele ser casi siempre una vintage.

(Todas las fotografías pertenecen al fabricante. Se usan aquí a efectos puramente ilustrativos)

viernes, 23 de mayo de 2014

Un pluma en dos historias

Hace treinta años aproximadamente, mi padre se había convertido en un modesto coleccionista de arte.  Le gustaba la pintura, la orfebrería, la numismática, la cerámica antigua y un sinfín de pequeñas antigüedades de todo tipo y origen. Era, como lo soy yo a imagen suya, un dedicado y algo caótico acaparador de cosas bellas y evocadoras.
A mediados de los años 1980, frecuentaba mi padre la almoneda de un viejo anticuario con el que había llegado a forjar una sólida amistad. Este personaje, curioso y movedizo como un ave de presa, brujuleaba por las antiguas casas de Madrid comprando todo tipo de herencias y legados que los deudos no querían conservar y vendían en bloque al mejor postor. Las viejas y grandes casas de los vetustos barrios madrileños se deshacían y aquél anticuario las compraba enteras.
Entre los productos de aquellas compras se encontraba de todo y, claro, también algunas plumas. Mi situación económica entonces no permitía grandes inversiones pero sí me gustaba perderme con mi padre por aquella destartalada almoneda de Lavapiés rebuscando entre cajones y vitrinas en busca de tesoros. Así llegué a comprar algunas piezas, no muy caras, pero sí bien conservadas.


Gregorio Martinez Sierra fue un director de teatro, editor, dramaturgo y poeta modernista, famoso especialmente durante el periodo anterior a la Guerra Civil española, años en los que mantuvo una estrecha colaboración con compositores como Manuel de Falla, Joaquín Turina y Angel Barrios, escenógrafos como Rafael de Penagos y Rafael Barradas, además de muchos otros actores y poetas  como Catalina Bárcena y Federico García Lorca.
Dicen las malas lenguas que Gregorio Martinez Sierra nunca escribió una línea y que toda su obra poética y prosística pertenece, en realidad, a su mujer, la extraordinaria Maria Lejárraga que humildemente se autoproclamaba su colaboradora pero que, a lo que se ve, fue la verdadera creadora de casi toda su producción literaria y de parte de la de algún otro como Eduardo Marquina.
Gregorio Martinez Sierra murió en 1947, pero su esposa le sobrevivió hasta 1974 en que murió, con 100 años, exiliada, en Buenos Aires.
El viejo anticuario, por vueltas de la fortuna, consiguió en 1978 hacerse con la casa de Gregorio Martinez Sierra que hasta entonces habían mantenido sus herederos y, con ella, una enorme cantidad de objetos de todo tipo, entre ellos, una pequeña pluma de oro.
Mi padre se había encaprichado de aquél precioso objeto y, tras años de vueltas y regateos, acabó comprándolo. Más como pieza histórica que instrumento de escritura pues, además, estaba averiada.
Un año antes de morir, mi padre me regaló aquél minúsculo tesoro por mi cumpleaños. La reparé, la probé y la guardé con todo cuidado en su estuche original. Hoy es el mudo y dorado testigo de dos historias, la de su famoso propietario y, mucho más importante, la del inolvidable regalo de mi padre.


Datación

Es muy difícil datar la pluma. Se trata de un cuentagotas de los que se fabricaban durante los primeros años del S. XX y carece de cualquier número, dato o marca, que permita identificar fabricante o modelo. Por su procedencia y estructura, es evidente que se trata de una pieza fabricada durante el primer cuarto de siglo pasado pero no hay datos que permitan datarla con mayor fiabilidad.

Otros datos en la pluma.

En el clip, aparecen dos números, en la parte superior "01857" y en la parte central "18c". Si bien ésto último se refiere sin duda a la calidad del oro, el primer guarismo resulta completamente desconocido.


En el plumín, se lee: "Warranted", " 14 cts" y "585". La ausencia de marca indica que se trata de un plumín de calidad pero de segunda categoría, es decir, no fabricado directamente por ninguna de las grandes marcas de la época. Generalmente, se trataba de plumines de oro de calidad pero con menor grosor, calidad de acabado o de características variables en función del cliente que los encargase.


Modelo

Es un cuentagotas plegable. Es de pequeño tamaño pues se trata de un modelo previsto para ser llevado en el bolsillo. Pese a sus reducidas dimensiones, tiene una notable capacidad de carga, típica del sistema, lo que unido a su plumín fino, le otorga una considerable autonomía.
La boquilla es de ebonita negra. El cuerpo y el capuchón son de latón y toda la parte exterior está revestida por una gruesa lámina de oro macizo.
El alimentado, con aletines, es también de ebonita.



Estado

La pluma es sólida y estable. La operación de plegado se realiza con precisión y suavidad y no presenta grandes daños aunque son visibles algunas abolladuras en el cuerpo y en su remate superior. También el capuchón presenta algunas. El plumín fue reparado pues tenía los gavilanes doblados.
El conjunto actual es plenamente funcional.

Caja

La caja, fabricada expresamente para esta estilográfica, tiene un sello interior que reza "Alberto Ruiz, Joyero, 7-Carretas-7, Madrid". No tengo dato alguno de esta joyería que ya no existe. Es un estuche de color granate forrado de raso y terciopelo.




“A la sombra que acaso habría venido–como tantas veces cuando tenía cuerpo y ojos con que mirar- a inclinarse sobre mi hombro para leer lo que yo iba escribiendo” (Maria Lejárraga)

domingo, 18 de mayo de 2014

Presentación: Omas 50 aniversario D-Day, Edición Limitada. Una historia con final feliz.

Érase un viaje de estudios y pasaron veinte años.

En Julio de 1994 me encontraba en París. Preparaba por entonces un trabajo académico y había viajado hasta La Sorbona para recopilar información.

Era un Julio lluvioso,  oscuro, típico de ese París real  que todo el mundo cree perpetuamente soleado y cubierto de flores, sin darse cuenta de que ése es el recuerdo de una postal y de las películas de Chevalier, pero en el que, de verdad, llueve 300 días al año y corre un aire frío y húmedo que corta el aliento.

Cruzando el Pont au Change que conduce al Quartier Latin desde Les Halles, se adentra el viajero en el Boulevard Saint-Michel camino de la Sorbona. El Bulevar es el corazón del barrio latino; lleno de librerías, papelerías y cafetines repletos de estudiantes y aficionados románticos tardíos a un París universitario y contracultural siempre nostálgico del 68.



En el propio Bulevard, muy cerca de la Universidad había -quizá aún siga ahí- una papelería en cuyo escaparate se presentaban diversas estilográficas. Allí la ví.

Me llamó la atención por el extraño color verde, por la caja metálica y por no parecerse a ninguna de las Omas que conocía. Era el modelo que la firma había concebido para conmemorar el 50 aniversario del Día D, o Desembarco de Normandía, que se había celebrado con toda pompa el 6 de junio de 1994. Precisamente el desfile militar de aquel 14 de Julio había contado con una nutrida participación de diversos soldados de los países que habían intervenido en el desembarco,  además de veteranos y otras personalidades históricas.

La Omas D-Day  era la única pluma que conmemoraba el evento y se mostraba en aquél escaparte del Boulevard rodeada de banderas y símbolos nacionales franceses e internacionales. Para Francia, no es necesario explicarlo, el Día D tiene un significado muy especial pues supuso el fin de la ocupación alemana y el comienzo de la caída del nazismo.

La pluma no era demasiado cara, pero aquél no era un viaje de placer ni la dieta del viajero daba para otras inversiones que no fueran el menú del día y los reconfortantes cafés de la tarde. Así que, resignado a la simple admiración del objeto, pasé de largo ése día y otros más en los que siempre, furtiva pero invariablemente, acariciaba con la mirada aquella extraña pluma asomada al Boulevard.
Pasaron los años, muchos, y no olvidé aquélla estilográfica del escaparate. Volví a verla por internet, a precios cada vez más altos, hasta que acabó por desaparecer del mercado aunque no de las colecciones donde pude leer los comentarios de algunos aficionados que la compraron en su día o que habían conseguido de segunda mano.

Hace pocos días la volví a ver. Nueva. Escondida en los anaqueles de una papelería que liquidaba por cierre. Sometida con crueldad a la exposición a las luces de una estantería de metacrilato durante décadas, pero intacta. No salía de mi asombro. Mi Omas D-Day, del Bd. Saint-Michel a Madrid, veinte años más tarde y a precio de saldo. Por supuesto que la compré. Más barata de lo que costaba en 1994. Por fin en mis manos.

Esta es la historia y ahora, veamos los datos.


Omas D-Day, una pluma singular.

La D-Day es la única pluma, que me conste, realizada para conmemorar el Desembarco de Normandía. Omas decidió honrar el quincuagésimo aniversario con una edición evocadora y simbólica, para rememorar un acontecimiento que España apenas tiene relevancia pero al que Europa, y Francia en particular, otorgan un significado histórico de primer orden. Hasta los modernos alemanes lo celebran.


Al Día D se asocian sentimientos agridulces pues la Batalla de Normandía, considerada en su conjunto, costó la vida, según Beevor, a 200.000 soldados aliados, 240.00 alemanes y 70.000 civiles franceses. La liberación de Francia tuvo un pavoroso coste. La edición de Omas quiso ser, sobre todo, un homenaje a los soldados y, por tanto, prescindió de florituras y de cualquier tipo de lujo o exceso, para diseñar un modelo sobrio, práctico, de inspiración militar, como una herramienta de la época. Optó así por el sencillo modelo Ojival en lugar del multifacetado Paragon. El color elegido fue el verde militar de los uniformes de camuflaje y el capuchón, de latón rodiado mate, sin adornos, como las piezas metálicas militares que evitan los brillos.
El plumín es igualmente sencillo, simétrico, en absoluto recargado.
Acostumbrados a las flamboyantes presentaciones de las ediciones especiales, esta pluma resulta impresionantemente sobria. con excepción de los detalles dorados del clip y el anillo del capuchón, el resto es casi un instrumento de campo.

Todos es simbólico.

Se fabricaron 5.300 ejemplares que es el número de naves que intervino en el desembarco. Los colores de la caja exterior de cartón son el verde, el azul oscuro y el azul claro. El primero simboliza la tierra, el segundo el mar y el tercero el cielo. Tiene también una cinta en rojo, blanco y azul, los colores básicos de las banderas de los aliados. En el azul claro aparece el lema "Pour la liberté"



La caja interior es de aluminio y consiste en la reproducción de una pequeña caja militar con material de primeros auxilios que llevaban los soldados norteamericanos y que usaron no sólo en la II Guerra Mundial sino en Corea y Vietnam. La cajita es muy resistente, y en el interior aparece otra vez la inscripción "Pour la Liberté", además de una pequeña funda de cuero de color gris, exactamente el de reglamento en la marina norteamericana.




Características.

La D-Day es, en cuanto a su forma básica, una Ojiva fabricada en resina vegetal color verde oliva militar. El capuchón consiste en una lámina de latón rodiado mate sobre resina verde que puede verse desde el interior. El plumín de oro, muy sencillo y de tamaño comedido, solo está decorado con la flecha y el nombre de la marca.




En el cuerpo de la pluma aparece inscrita la leyenda "Omas Extra" y en la boquilla, longitudinalmente, el número de ejemplar en la edición, en mi caso, el 1.307.



En lugar de la greca tradicional de Omas en el capuchón, la D-Day contiene únicamente la inscripción "D-Day 1944-1994".
Tampoco encontraremos el tradicional clip con ruedecita de Omas sino uno liso al estilo americano al que pretende homenajear.
El alimentador es de ebonita, lo que garantiza un flujo correcto.



El sistema de llenado es el tradicional pistón de Omas, con un funcionamiento impecable y gran capacidad de tinta.

Conclusión.

Omas hizo un gran trabajo con esta pluma. Se apartó de los lujos y las excesos tan comunes en las ediciones especiales para realizar una estilográfica llena de delicados símbolos con los que homenajear a los que intervinieron en aquella extraordinaria jornada. Es una pieza rara, absolutamente singular por su contenido y por la extraordinaria calidad de sus detalles. Para mí, ha sido el final feliz de una vieja historia que comenzó en París hace veinte años.

"Les sanglots longs des violons de l'Automne blessent mon coeur d'une langueur monotone"







viernes, 16 de mayo de 2014

Los garbanzos negros. Plumas para no comprar.

Es difícil que una pluma sea un absoluto desastre porque, en el peor  de los casos, resulta ser un instrumento sencillo que cumple su función aunque sea pobremente. Las averías son fácilmente reparables y los defectos de montaje suelen tener solución.
Mi intención aquí es mostrar un pequeño catálogo de plumas de dudosa calidad, mal desempeño, pobre presentación, precio desorbitado, o todo ello a la vez.
Me refiero, claro está, a un término medio pues de cada marca y  modelo hay testimonios y experiencias contradictorios, algunos a favor y otros en contra. Incluso existen factores que son apreciados por unos y vilipendiados por otros, siendo exactamente la misma pluma, pues lo que a mí me parece un fino detalle para otro será un defecto imperdonable.
Admitiendo, pues, la subjetividad de las apreciaciones que siguen, paso a presentar las diez plumas, tipos o marcas que yo no compraría, lo cual es un piadoso eufemismo pues me temo que las he comprado todas. Pero se trata de instruir deleitando incluso a través de nuestros errores.
Estos consejos van dirigidos a aficionados que empiezan, más que a expertos. A interesados por sus primeras plumas y a quienes intentan evitar sorpresas en sus adquisiciones iniciales.
Son opiniones particulares que solo son hijas de mi criterio y experiencia y, por tanto, abiertas a cualquier tipo de contradicción y discrepancia.

Cuentagotas indios

Una pluma de ebonita auténtica, multicolor, hecha a mano, con sistema cuentagotas de gran capacidad, plumín de recambio, gran tamaño, imponente presencia y precios a partir de los 25 euros... ¿dónde está el truco? En que son plumas de ínfima calidad. La ebonita es ebonita, sin duda, pero no está torneada con el cuidado y la delicadeza que exigiría este material y suelen presentar defectos y fallos. Tampoco el pulimento es el óptimo por lo que los colores suelen ser apagados y poco definidos. Los clips cromados o dorados acostumbran a presentar defectos.

Recientemente, algunos fabricantes indios han mejorado mucho los modelos iniciales. Conviene, por tanto, ser cuidadoso a la hora de escoger estas plumas pero teniendo en cuenta que hay algunas que ya pueden empezar a considerarse oportunidades, sobre todo porque empiezan a servirse de componentes mecánicos y de plumines alemanes.

Por su parte, los plumines indios son de malísima calidad y rascan como una toalla de esparto. Por su parte, el sistema de alimentación es tan poco eficaz que son frecuentes los borboteos y las pérdidas de tinta por el conjunto inferior.



En resumen: buena presencia -desde lejos- pero flojo resultado en la gama inferior de precios. en estos casos, y salvo que se quieran utilizar como arma defensiva, o por pura contemplación ebonítica, es mejor no comprarlas.

Plumas chinas de gama baja.

Tradicionalmente, solían ser de dos tipos básicos: imitaciones en plástico de clásicos Parker como la 51, 61, o plumas metálicas de latón decorado de mil y una maneras, con una conjunto de plumín y alimentador de escasísima calidad.

Las primeras son muy baratas y aparentemente fieles a los originales aunque los acabados son pésimos, con frecuentes defectos en los cromados o dorados, irregularidades en los plásticos, mal ajustadas y construidas en materiales de baja calidad. La mecánica interna no tiene nada que ver con las originales porque  siempre se alimentan por cartucho o convertidor. Lo peor es su escritura que suele ser pobre, seca y rasposa. Los plumines y alimentadores, acordes con la calidad general de estas piezas, son conjuntos muy deficientes.



Las otras, las que no son copias, son una miríada de plumas anodinas, pesadas y de lamentable desempeño a causa, sobre todo, de sus malos plumines. Los alimentadores y las demás piezas de plástico son muy pobres y suelen estar mal ajustados, propensos a moverse y desalinearse a la mínima ocasión. Los acabados dorados o cromados duran un suspiro.

Las anteriores son buenas para probar dado su bajísimo precio. Generalmente arrinconadas en cuanto se comprueba su calidad. También son buenas para iniciarse en reparaciones y ajustes.
Su destino ideal es ser regaladas.

Hay, sin embargo, una tercera categoría muy reciente. De la mano de nuevos fabricantes, la industria china está fabricando algunas de las plumas más interesantes del mundo con una relación calidad/precio literalmente asombrosa. El lector curioso encontrará algunos ejemplos en las entradas correspondientes al último trimestre de 2017 y primero de 2018. toda una sorpresa aún por desarrollar.

Plumas chinas de gama alta.

Las fábricas chinas hacen de todo y también plumas de gama alta y precio bastante más respetable que el de las anteriores aunque nunca excesivo. Tienden a ser muy pesadas al utilizar el latón como material básico y, sobre todo, a ser recargadas hasta la náusea. Dragones multicolores, clips irisados, dorados inconcebibles y barroquismos delirantes, aparecen frecuentemente en estas plumas de gran tamaño. Su desempeño tampoco es bueno pues, incluso en plumines de oro, no suele dar buen resultado por culpa de flojos alimentadores y su preferencia por los puntos muy finos, secos y mal ajustados.


Su principal desventaja, con todo, es comparativa: por el precio de una de esas plumas de lujo chino, se puede conseguir una sencilla maravilla japonesa de escritura y elegancia impecables.
Salvo gustos hiperbarrocos, abstenerse.

Plumas fabricadas en china por marcas tradicionales.

Acabo la trilogía oriental con una breve referencia a esas otras plumas de marcas tradicionales pero que hace ya muchos años que se fabrican en China. Cualquiera puede averiguar de cuáles se trata.
No es que el control de calidad de estos productos sea deficiente y los convierta en malos per se. Al contrario, estas marcas siguen poniendo en el mercado productos decentes. El problema es, de nuevo, puramente comparativo. Son marcas con un pasado prestigioso y una gran tradición en productos de calidad. El cierre de las fábricas tradicionales y su traslado a China las ha mantenido vivas, pero perdiendo a cambio una buena parte de los viejos estándares de innovación, diseño, calidad y control industrial que les caracterizaba.
En resumen: plumas aceptables pero incomparables a sus modelos antiguos.
Mejor comprar los originales.

Stipula.

Cuenta con modelos de celuloide bellísimo, de líneas clásicas y elegantes e inmejorable presentación. Su desempeño es, empero, una incógnita. Nunca se sabe cómo van a escribir y, a menudo, lo hacen mal. No es que sus plumines no sean de oro ni que los materiales sean de baja calidad, es que no hay manera de encontrar una que esté bien ajustada de fábrica. En un porcentaje lamentablemente alto, las Stipula presentan problemas de corte de trazo, lentitud en el inicio e irregularidades de flujo. Una vez arregladas, se pasa el disgusto; pero plumas de estos precios deberían funcionar, al menos, tan bien como una Preppy.



Conklin

Bellas plumas pero con una tendencia a la dureza de los plumines y a la pobreza de trazo que comienza a ser preocupante. No son plumas de alta gama y, por tanto, se puede ser algo más tolerante, pero un plumín de tamaño respetable como, por ejemplo, el que monta la moderna Nozac, no debería rascar tanto ni ser tan escaso de flujo.
Por otra parte, los modelos modernos como la gama Mark Twain Crescent se ofrece a partir de unos precios bastante elevados para tratarse de plumas sencillas, plumines de acero y mecánica elemental por mucho que nos atraiga el viejo sistema Crescent.
Las mejores Conklin, las antiguas.



Plumas vintage

Resultará chocante esta recomendación partiendo de quien, como yo, se declara amante de las plumas antiguas. Pero si he de dirigirme a un nuevo coleccionista o a alguien que busca su primera pluma, es pura cuestión de lógica.
Las plumas antiguas, cuando se compran, suelen necesitar reparación. Su mantenimiento es delicado y costoso, especialmente si no se cuenta con establecimientos especializados cerca. Si se compra una totalmente reparada y lista para escribir, el precio suele ser alto en comparación con modelos modernos de calidad. Si se trata de modelos raros, los precios pueden ser estratosféricos y se corresponden más con el interés del coleccionista que con el valor intrínseco de la cosa. Además, cuando uno no entiende, le pueden dar gato por liebre con pasmosa facilidad.
Salvo entendidos, mejor optar por modelos modernos de calidad y garantía.


Plumas Makie-e

Si la anterior proscripción era chocante, esta parecería directamente estrambótica puesto que las plumas Maki-e me parecen piezas de insuperable y deslumbrante belleza Pero esa misma condición deviene su principal desventaja, puesto que son plumas que trascienden al mero objeto de escritura para convertirse en obras de arte únicas o en tiradas limitadísimas. Su precio, por tanto, es equivalente a su singularidad, conviertiendo las plumas maki-e en objetos de colección por las que se pagan precios altísimos, acordes con la fama del artista y la belleza o complicación de sus creaciones. Una pluma de gran calidad y estilo medio no puede conseguirse por menos de 3.000 euros y una gran obra puede superar fácilmente los 60.000. Entre medias, hay muchas plumas que rondan entre los 6.000-15.000 euros, todas ellas imponentes.
El segundo problema del maki-e es que es una técnica muy compleja que no siempre resulta fácil de entender para un profano. En realidad, hay muchas sub-técnicas, más o menos delicadas, que dan lugar a obras completamente diferentes. Cada una de ellas tiene un precio, una calidad y unas características que sólo el experto sabe apreciar y valorar.
El maki-e es cosa de especialistas



Plumas de colección

Regularmente se ponen a la venta colecciones de fascículos con plumas "de colección", dedicadas a varios eventos, personajes o modelos. Todas son chinas y de muy baja calidad. Además, casi siempre se pueden encontrar en internet a una mínima fracción de precio de su valor de portada que no es precisamente bajo.
Valga aquí lo todo dicho acerca de las plumas chinas de gama baja.
Si alguien cree que estas colecciones se revalorizarán con el tiempo, comete un craso error. Las plumas y sus graciosos mueblecitos expositores seguirán para siempre en el patrimonio del comprador como una eterna condena porque no hay manera de desprendenderse de ellas.
Fascículos, vade retro.



Montblanc

No recomiendo esta marca a ningún nuevo aficionado ni a quien busque la mejor relación calidad-precio en una estilográfica. Son plumas de calidad, sin duda, pero a un precio desorbitado para lo que ofrecen. Se trata de objetos de lujo que se venden y se exhiben como tales y no como meros instrumentos de escritura. Por el precio de una MB 149 se pueden conseguir dos Pelikan o tres o cuatro japonesas que, por lo menos, la igualarán en belleza y la superarán en rendimiento.
Las ediciones limitadas, además de precios muy altos, suelen presentar diseños muy poco prácticos para escribir. Las gamas intermedias no han dado buen resultado.
Como en otras firmas de lujo, el servicio técnico es equivalente y cualquier reparación o mantenimiento que haya de hacerse costará demasiado.
Montblanc es algo más que una estilográfica y hay que pagar por ello.



Espero que estas breves consideraciones sean de utilidad para alguien más avispado que yo, que no las he seguido como debiera.


martes, 13 de mayo de 2014

Las Sailor escolares: una gama baja no tan baja.

Pilot y Platinum son dos de las tres grandes japonesas que cuentan con una nutrida colección de plumas baratas en su catálogo. Pilot, especialmente, con sus Varsity,  78G, Plumix y Urban, ofrece una gama variadísima con una fabulosa relación calidad-precio. Platinum, con la Preppy y la Plaisir, ha conseguido poner en el mercado magníficos productos a precios para todos los públicos.
Sailor es la tercera gran marca japonesa con plumas de acceso aunque, por razones poco claras, no ha conseguido un producto redondo entre las plumas escolares o de gama baja. La firma es archiconocida por sus productos de alta calidad, soberbios plumines y extraordinaria elegancia. Sin embargo, sus plumas de acceso no son conocidas ni apreciadas. Intentemos descubrir las razones.

Una gama poco conocida

Sailor cuenta con tres modelos básicos en su colección.

El inferior es el Candy. Se trata de una pluma de plástico sencillo, multicolor, con clip también de  plástico al estilo de las Varsity o Preppy, y plumín de acero. Tiene algún rasgo superior como el capuchón de rosca, pero el resto corresponde con una pluma escolar de gama baja.


En un escalón ligeramente superior a la Candy, se encuentra la Ace Neo. Una pluma de cuerpo de plástico, capuchón de aluminio y plumín de acero. Recuerda ligeramente a la Parker 45. No es una pluma especialmente vistosa pero sí elegante y discreta. Buena escritora y ligera, se presenta en cuatro colores.




La siguiente pluma es la Lecoule.Se trata de un instrumento de resina acrílica y, por tanto, superior en calidad a las anteriores. Sigue siendo una pluma de cartucho/convertidor, pero el acabado general es de mayor calidad y los materiales más caros.




Por encima de estas plumas entramos en la gama media, representada por la Reglus y la Procolor.


Una gama baja no tan baja

Las plumas de Sailor no son baratas. Una Preppy o una Varsity cuestan 3 euros aproximadamente y una Candy, que sería su equivalente, unos 15 euros transporte incluido. La Ace Neo, pese a contar con el capuchón metálico, también cuesta unos 15 euros.
Por su parte, la Lecoule, que aparentemente es una pluma escolar, cuesta unos 25 euros como mínimo, lo mismo que una Pilot Prera y más cara que una Urban o una Platinum Plaisir, que podríamos considerar sus equivalentes en términos generales.
En conclusión, se trata de plumas de precio bajo pero, frente a su competencia, claramente superiores.

Una distribución muy limitada.

Ninguna de las tres plumas examinadas se distribuye en España ni prácticamente en Europa. Algún distribuidor inglés ofrece la Lecoule por la friolera de 30 libras (unos 37 euros). El resto, han de comprarse por internet a los precios más o menos indicados con el sobrecoste que supone en transporte y las molestias de la espera. Además, ello implica la ausencia casi absoluta de una garantía y un servicio técnico que si bien para estas plumas no son elementos clave, no dejan de ser factores a tener en cuenta.

Conclusión.

Estas plumas de Sailor son interesantes y dan muy buen resultado pero, salvo la Lecoule, no son demasiado originales y por todas ellas -especialmente por esta última- han de pagarse precios muy superiores a la competencia. Quizá ello explique su limitado éxito comercial.


sábado, 10 de mayo de 2014

Estilográficas para una economía de guerra. Las 10 mejores plumas económicas.

Hay dos preguntas que hoy andan más de la mano que nunca debido a la situación económica por la que atravesamos y las precauciones que deben tomarse para que ni nuestro  presupuesto ni nuestra inexperiencia acaben, respectivamente, damnificado o frustrada; la primera, la clásica ¿por qué pluma empiezo?. La segunda: ...¿ y que no sea tan cara?
Comencemos, una vez más, por recordar que una pluma cara no equivale necesariamente a una gozosa experiencia de escritura. Por tanto, convengamos cuanto antes en que hay estilográficas magníficas por muy poco dinero.
Magníficas quiere decir decentes y adecuadas al uso al que están destinadas. No encontraremos lujos, plumines de oro, otros materiales exclusivos ni hermosas cajas de presentación. Solo instrumentos sencillos pero eficaces y eficientes.
Las plumas que voy a presentar a continuación son plumas adecuadas para empezar a escribir con estilográfica pero también son instrumentos idóneos para un uso intensivo o de campo; son prácticas, duras y nunca fallarán y, en el peor de los casos, su extravío o rotura no significarán nada importante para nuestro menguado bolsillo.
Se trata, en todos los casos, de plumas de probada calidad aunque se ubiquen en el segmento inferior del mercado. Son cómodas, ligeras y versátiles. Algunas, muy bellas.
Y ninguna cuesta más de 20 euros.

LAMY SAFARI

Ya hemos hablado de ella en repetidas ocasiones, pero es imprescindible mencionarla aquí. Presente en multitud de colores y tonalidades, es una pluma de dimensiones generosas, resistente, muy bien construida y con un desempeño extraordinario. Es una pluma de cartucho/convertidor. Los plumines son intercambiables, Su diseño es simple, pero tan  original que se ha convertido en uno de los iconos modernos de la estilográfica. Todos la conocen. La mayoría la adoran.
Entre 15 y 20 euros.



KAWECO SPORT

Es casi la pareja informal de la Lamy. Se trata de una pluma ligerísima, muy pequeña cuando está cerrada y perfectamente útil con el capuchón posteado. Se trata de un diseño clásico permanentemente actualizado con una gama de colores y materiales verdaderamente asombrosa.
Escriben perfectamente y con variedad de trazo. También tiene una buena colección de interesantes accesorios.
Es una pluma perfecta para llevar en el bolsillo o junto a un cuaderno de notas.
Alrededor de los 18 euros.



WING SUNG 698


Una recién llegada al mercado. La industria china está dando pasos agigantados hacia una pluma barata, de mecánica avanzada, buenos acabados y desempeño infinitamente mejor al que nos tenía acostumbrados. La 698, una pluma salida en 2017, es un instrumento equiparable a la mayoría de los modelos baratas pero es muy bonita, carga a pistón y, además, no cuesta más de 15 euros. Imposible de mejorar.


PLATINUM PREPPY

Este modelo ha inundado el mercado de las plumas económicas ganándose una merecida reputación por su inmejorable relación calidad-precio. Es una pluma moderna, brillante, transparente y vistosa. Con una simple junta tórica, puede ser convertida en cuentagotas lo que le confiere una enorme capacidad de carga y, por tanto, de autonomía.
El plumín es  magnifico y proporciona una escritura sin tacha. Es un instrumento juvenil y divertido, ideal para usar con tintas multicolores.
Sobre los 3 euros.




WING SUNG 618

Otra recién llegada pero dispuesta a arrasar el mercado y a cambiar para siempre la percepción que tenemos de las plumas chinas. La 618 es una mezcla de Parker 51 y algunas otras pero con carga a pistón, capuchón a rosca y una belleza incuestionable. Cuesta menos de 10 euros, un precio que ha removido los cimientos de muchas marcas . Por si fuera poco, escribe maravillosamente bien.



PLATINUM PLAISIR

Es, en realidad, una Preppy  metálica. Comparten el mismo plumín, boquilla y alimentador pero la Plaisir es una pluma mucho más resistente al estar su cuerpo construido en un espléndido aluminio anodizado que se presenta en una hermosa y desenfadada gama de colores. Cómoda y práctica, se alimenta por cartucho/convertidor específico de Platinum.
Se encuentra por unos 15 euros.



PILOT URBAN

Un auténtico peso pesado. La Urban,  llamada MR en el Reino Unido, Metropolitan en USA  y Cocoon en Japón, es una pluma metálica de latón que ofrece una gran calidad por un precio irrisorio. Presenta un diseño exquisito en forma de torpedo, elegante, equilibrado y perfectamente definido, con detalles en la banda del capuchón que adornan el conjunto. La alimentación se verifica por cartucho o por sistema aerométrico, ambos incluidos.
El plumín de la Urban es de extraordinaria calidad, lo que proporciona una escritura cómoda y sin tacha.
Para colmo de virtudes, viene magníficamente presentada.
Alrededor de 15 euros.



PILOT VARSITY

También llamada VS. Es una pluma desechable pero que ofrece, por un precio mínimo, una escritura sin problemas desde el primer trazo, un cuerpo de plástico resistente y a la vez ligerísimo, y una enorme reserva de tinta. Con un par de VS se puede escribir En Busca del Tiempo Perdido.
Ideal para viajes, trabajos de campo y para usuarios que no quieren complicaciones de ningún tipo salvo extraer la pluma del bolsillo y comenzar a escribir. Cuenta con un plumín sólido y de magnífico desempeño.
Además, y aunque son desechables, los usuarios han encontrado la manera de recargarlas sin problemas. Si alguien se anima, hay multitud de tutoriales en Youtube.
Alrededor de 3 euros.




TWSBI ECO

La Eco es la recién llegada de Twsbi, una pluma espléndida que, en definitiva, es una 580 simplificada a la que se han retirado piezas metálicas sustituyéndolas por plásticos. Pero sigue siendo toda una pluma de pistón, totalmente desmontable y con un plumín de enorme calidad y desempeño.

(foto: jetpens)

La Eco es una pluma de gran tamaño, casi como el de la 580 y su diseño tiene unos rasgos familiares que la convierten en una inconfundible Twsbi. El cuerpo no es facetado sino liso y mantiene el atractivo natural de las demonstrator. Lo más flojo del diseño es el capuchón, que resulta algo grande y mazacote, pero nada que no resulte compensado por el magnífico precio de esta pluma: 35 euros aproximadamente.


SAILOR PROCOLOR 500 

Es, en realidad, una 1911 estándar con plumín de acero. Pero se presenta en unos colores bellísimos y, como era de esperar, exhibiendo la legendaria calidad de escritura de la marca japonesa. Pluma ligera, hermosa y con un desempeño formidable, por 40 euros aproximadamente. De lo mejor.

(foto: sailor)


Esto es todo. Como se puede apreciar, la colección completa no supera el precio de una pluma media y, sin embargo, se trata de auténticas joyas de la escritura en términos funcionales. Además, son bonitas. Hay muchas otras, desde luego,  pero creo que estas son las más representativas y las de mayor calidad.

No obstante, la mejor precaución es no comprar ninguna, por si acaba uno por convertirse en un apasionado de las estilográficas. Y eso sí que es un riesgo financiero.

(Todas las fotografías son de sus propietarios, aquí solo se muestran a efectos ilustrativos, sin ostentar derecho alguno sobre ellas)

viernes, 9 de mayo de 2014

Plásticos, resinas y celuloide. Las preguntas que siempre quiso hacer y nadie le supo responder.

A menudo se utilizan de manera extraordinariamente confusa todos esos conceptos cuando se aplican a las plumas estilográficas sin que el usuario sepa distinguir a ciencia cierta cuáles son las cualidades y, mucho peor, las diferentes propiedades de estos materiales.

Hay una distinción elemental entre plumas "de plástico" y plumas "de resina".

Una pluma de plástico es, por ejemplo, una Parker Vector



Una pluma de resina es, en cambio, la Montblanc 146



¿Es la resina una especie de plástico?

Pues no. En realidad es al revés. el plástico es una especie de resina. La resina, propiamente hablando, es una materia densa y pegajosa de origen orgánico como, por ejemplo, la que producen las coníferas. Los plásticos -todos ellos- son resinas sintéticas formadas por cadenas largas de polímeros generalmente derivados del petróleo.

¿Es el celuloide un plástico?

Químicamente hablando sí. Se trata de una base de celulosa tratada con ácido nítrico y ácido sulfúrico para convertirla en nitrato de celulosa, una materia explosiva también conocida como pólvora de algodón. Una vez realizada esta operación, se mezcla con alcanfor, un terpenoide (hidrocarburo) semisólido y cristalino que produce el árbol del mismo nombre, con lo que se obtiene un polímero de cadena larga.

¿Es el plástico un material?

Sólo en su acepción moderna. Hasta el Siglo XIX, era un mero adjetivo que indicaba la facilidad de un material para ser moldeado. La arcilla, por ejemplo, es un material plástico, pero no es un plástico. Actualmente coexisten ambos usos, el de nombre y el de adjetivo: se habla de cirugía plástica, de plasticidad, de artes plásticas y, al mismo tiempo, de plásticos orgánicos o de reciclado de plásticos.

¿Cuales son cualidades esenciales de los plásticos modernos?

Casi todos los plásticos que usamos hoy son, básicamente, resinas termoplásticas, es decir, materiales que se reblandecen con el calor hasta convertirse en casi líquidos, lo que permite que adopten cualquier forma mediante diferentes procesos de moldeado o inyección.

¿Qué diferencia hay entre el moldeado y la inyección?

El moldeado consiste en trabajar una pieza de plástico reblandecida hasta adoptar la forma que se desee. También se entiende como moldeado la mecanización de una pieza dura de plástico, horadándola, cortándola, puliéndola o cepillándola.
La inyección consiste en aplicar mucho calor al plástico hasta convertirlo en un fluido que, a continuación, se introduce en un molde preconstituido. Al enfriarse, el plástico vuelve a recuperar su rigidez y adopta la forma del molde de que se trate.

¿Son iguales todos los termoplásticos? ¿Cuál es el más barato?

No. Los hay más sencillos de producir que otros y cada uno tienen propiedades diferentes.
El poliestireno (PS), por ejemplo, es un plástico muy fácil de fabricar y, por tanto, barato. Admite colorantes de cualquier tipo y tiene una dureza razonable con acabados semibrillantes. Además, se puede convertir en un líquido muy fluido por lo que se pueden conseguirse con él formas intrincadas e inyecciones complejas. Sin embargo, no admite el moldeado porque se funde a relativamente bajas temperaturas de manera que no se puede taladrar ni someterlo a otros procesos mecánicos agresivos. El poliestireno es hoy el cuarto plástico más consumido del mundo, por detrás del polietileno, el polipropileno y el PVC.


(La Pilot VPen está fabricada con Poliestireno reciclado en un 70%)

¿Es el ABS un plástico?

Lo es. Se trata del Acrilonitrilo Butadieno Estireno, un plástico amorfo muy resistente a los impactos. Se aplica en numerosas actividades industrales y de ingeniería, especialmente en automoción. Es un material cuya elaboración y procesamiento es más complejo que los plásticos comunes, como el polietileno o el polipropileno.


(Lamy Safari: Una pluma fabricada con ABS)

¿Qué es el acrílico?

Es otro plástico llamado polimetilmetacrilato, ( PMMA). Se obtiene de la polimerización del metacrilato de metilo y suele presentarse en gránulos que luego se someten a procesos de inyección o extrusión  o en placas para termoformado o para mecanizado. El acrílico se destaca frente a otros plásticos por su dureza, su resistencia a la intemperie y su resistencia al rayado. Inocoloro, es el que se usa para las plumas demonstrator de calidad.



(Una Sailor KOP transparente)

¿Qué es la baquelita?

Se trata de un plástico termoendurecible, es decir, que se hace permanentemente rígido cuando se le somete a una fuente de calor. Químicamente se conoce por resina fenólica y está compuesta por formaldehído y fenol. Es un material que admite bien el moldeado y la mecanización pero que se vuelve frágil con los años. Para evitarlo, los fabricantes lo mezclaban con fibra lo que le daba un color inevitablemente oscuro. Actualmete está en desuso.


(Una antigua Parker de Baquelita)

¿Qué significa que una pluma es de resina?

En esencia, que se trata de un plástico de calidad superior al poliestireno o el ABS que se utilizan en las plumas de gama baja.
La resina es, en general, un  termoplástico acrílico coloreado (PMMA) al que se aplican diversos procesos de moldeado y mecanizado. Según cuales sean esos procesos, así será el producto final.
El plástico suelen presentarse en tubos macizos o en láminas moldeadas que posteriormente se someten a mecanización hasta conseguir la forma deseada.

¿Por qué hay resinas de diferentes colores y apariencia?

Las resinas monocolor o transparentes, provienen de resinas fundidas a un tiempo con un mismo material.
Las resinas multicolores o irisadas se fabrican aplicando diferentes capas de plástico antes de su solidificación y consolidación.
Las resinas que parecen construidas con trozos de distinto material, son el producto de comprimir diferentes piezas o bloques de plástico de diferentes colores y texturas en un molde.

¿Son iguales todas las resinas?

No. Cada método de fabricación ofrece diferentes resultados. Las fundidas tienen más resistencia que las moldeadas y comprimidas puesto que el material presenta mayor homogeneidad. A la hora de perforar el cuerpo de una pluma,  por ejemplo, las piezas de resina moldeada ofrecen mejor comportamiento que las comprimidas. Por idéntica razón, las plumas hechas de resina comprimida tienen mayor tendencia a romperse. Las cualidades mecánicas de cada pluma de resina dependerán, por tanto, de su estructura y del método con que se hayan fabricado.

¿Cómo se fabrican las plumas de gama baja?

Por inyección del plástico de que se trate. Esto tiene ventajas e inconvenientes. Una de las ventajas es la posibilidad de obtener formas de otra manera imposibles. Véanse, por ejemplo, la Lamy Safari y los ángulos de su boquilla, imposibles de obtener en un torno.
Los inconvenientes, además de su inferior resistencia, radican en que el plástico inyectado, al enfriar, no presenta más brillo que el que corresponda a su naturaleza sin que pueda someterse a ulterior pulido. El color de estas plumas, por tanto, carece de profundidad o transparencia.

¿Quién fabrica la mejor resina?

Hay múltiples fabricantes aunque, en materia de estilográficas, los que tiene más cuota de mercado son los italianos y japoneses. También hay fabricantes alemanes, especialmente de acrílicos fundidos. Los italianos, en cambio, son famosos por sus acrílicos comprimidos de gran belleza. Muchos fabricantes, por ejemplo de Estados Unidos, encargan el material base a Italia.

¿Por qué se siguen fabricando plumas de celuloide?

Por su belleza. Todas las cualidades estéticas de la resina comprimida son superadas por el celuloide. Su profundidad de color, sutileza y transparencia, no admite comparación. Pero es un material caro de producir y  no especialmente resistente, de manera que ser reserva para plumas de gama alta.


(Una espectacular Omas Extra Lucens de celuloide)

¿Quién fabrica el mejor celuloide para estilográficas?

Italia. En el resto del mundo se sigue fabricando para los pocos usos que aún se dan a este material: carretes de fotografía analógica, pelotas de ping-pong, acordeones y púas para instrumentos de cuerda. Italia es, sin embargo, la principal -por no decir única- suministradora de celuloide para estilográficas y eso que no siempre es celuloide puro, o sea, nitrato de celulosa, sino acetato de celulosa, un material mucho más estable, seguro y menos inflamable.

¿Qué es mejor, la resina o el celuloide?

La resina acrílica es mucho más duradera que el celuloide y que cualquier otro plástico inferior. Es más dura, más resistente y es inmune a muchos agentes químicos que contiene el sudor u otros agentes externos que puedan afectarle.
El celuloide es incomparablemente más hermoso y sutil.
El precio del material usado en la construcción de una pluma será muchas veces un factor importante  para determinar su precio final de venta pero, en realidad, la mano de obra que haya requerido su fabricación es el factor esencial. Hace cien años, la materia prima de una pluma era lo más importante puesto que la mano de obra era barata. Hoy es exactamente al revés salvo en el caso de ciertos países emergentes. Por eso, las plumas de celuloide suelen ser mucho más caras que las acrílicas, porque requieren una mano de obra más intensa o más cuidadosa.

sábado, 3 de mayo de 2014

Interludio Musical #2. Grandes Bajistas

El Tempo. Ése factor musical esencial adquiere relevancia nuclear en el jazz. El tiempo es la cuadrícula básica sobre la que los demás músicos van tejiendo la melodía abotonada a sus intervenciones. El bajo es la batuta, el guión, el marco armónico del tema. Determina las notas básicas y define la línea. El bajo es el aparato elemental del jazz.
No se sabe quien comenzó a usar el bajo tal y como lo conocemos hoy en día para el jazz. No se sabe, por ejemplo, quien fue el primero que abandonó el arco y comenzó a usar el pizzicato como método habitual para seguir la línea en el contrabajo. Hay muchas leyendas, pero, probablemente, fue una moda colectiva que rápidamente demostró su idoneidad para mantener el tempo y progresar en la riqueza y versatilidad armónica del instrumento.
Siguen cinco grandes bajistas del jazz de todos los tiempos. Cada uno aparece aquí por su especial contribución a la evolución musical de este fascinante género y de este hermoso instrumento.

Jimmy Blanton.

El bajo, tal y como lo conocemos hoy en día, casi lo inventó Jimmy Blanton.  Con él y con Charles Webster en su banda, llegó Duke Ellington a su cima en los años 40.
Blanton fue un pionero en el pizzicato sin olvidar algunos insólitos solos con arco, producto de su formación violinística clásica que utilizó profusamente para convertir al contrabajo en un instrumento solista, algo nunca visto hasta entonces.
Blanton sólo tocó con Ellington 2 años. A los 23 murió de tuberculosis. Sin él, el bajo no sería hoy lo que es. Su influencia se extiende a los grandes bajistas posteriores como Mingus, Brown o incluso Clarke.



 Ray Brown

Alumno aventajado de las enseñazas de Blanton, Brown se hizo un nombre trabajando como freelance en los clubes de Nueva York durante los años 40 del pasado siglo. Se casó con Ella Fitzgerald, trabajo con todos los grandes y especialmente con Oscar Peterson con quien terminó por convertirse en un gigante del instrumento.
Sus líneas melódicas son innovadoras y muy originales y su ritmo y su tono, inigualables. Su depuradísima técnica le permitía realizar solos vertiginosos con una riqueza y refinamiento melódico verdaderamente increíbles. Sus grabaciones con Peterson son una biblioteca de referencia para los intérpretes que le siguieron.



Charles Mingus

Mingus era un músico total que, además del contrabajo, el trombón, tocaba el piano, componía y dirigía. Trabajó con el gran Charlie Parker quien percibió en él el gran músico que era. Entre los años 50 y 60 del pasado siglo, produjo obras musicales de extraordinario valor y originalidad. Mingus fue un activista por los derechos civiles y sus cenizas fueron dispersadas en el Ganges.
Mingus tenía un impresionante sentido del groove. Su estilo transmite una incomparable
 sensación de libertad creativa y, como compositor, está en el olimpo de los grandes.



Stanley Clarke

en los años 70, Clark asentó el bajo eléctrico como instrumento definitivo de jazz. Músico de exquisita formación,  fue uno de los grandes innovadores musicales de su época, definiendo, junto a Pastorius, el concepto de jazz-rock. Su fama y sus grandes interpretaciones se cimentaron en los tiempos de colaboración con el gran Chick Corea y su banda Return to Forever.
Clarke es un hombre de amplio espectro y numerosos intereses y, aunque dejó el jazz en un segundo plano a partir de los años 80, sigue siendo un hito en la música moderna y una clave de referencia en este instrumento.


Jaco Pastorius

Cierro este pequeño panteón olímpico con Pastorius. Fue el primer bajista eléctrico puro puesto que los demás lo simultaneaban con el contrabajo. Fue un músico revolucionario; el primero que quitó los trastes al bajo eléctrico tradicional y lo convirtió en un trasunto moderno del contrabajo de jazz. También cambió las cuerdas planas por otras redondas que daban mucha mayor sonoridad al instrumento. También hizo un uso extraordinario de los pedales de efectos.
Autodidacta, heterodoxo, extraordinariamente innovador, persiguió a los inmensos Weather Report hasta que le contrataron como bajista y a los que luego entregó su vida y su talento, con páginas musicales de increíble genialidad y belleza.
Jaco sufría de trastorno bipolar y sus últimos años fueron un triste peregrinar entre hospitales y tratamientos que no le permitían tocar el bajo. Derrotado, alcoholizado, hundido y deprimido por las drogas, murió como consecuencia de la paliza que le propinó un guarda de seguridad por alterar un concierto que se celebraba en el Midnight Bottle Club, de Wilton Manors, Florida. Tenía 37 años.


jueves, 1 de mayo de 2014

Platinum #3776 Century

Haruo Umeda, "El Señor Estilográfica" como era conocido, se propuso diseñar la pluma ideal a mediados de los años 70. Cuando tuvo un prototipo, lo entregó a cincuenta personas distintas que escribían mucho al día y les pidió que la probasen y le hiciesen llegar sus comentarios y sugerencias. Poco a poco, el prototipo se fue perfilando y aparecieron cuatro requisitos que casi todos los escritores apreciaban:

1.- El cuerpo de la pluma debía ser ancho
2.- El plumín debía ser grande, resistente y duradero
3.- El diseño no podía ser aburrido sino atractivo e interesante para el usuario
4.- La pluma debía adaptarse bien a la mano.

En 1978,  finalmente, el Sr. Umeda sacó a la luz su pluma ideal y designó el modelo con los metrosde altura del Monte Fuji, en japonés Fujisan (y no Fujiyama): 3776. La pluma era clásica, no demasiado grande aunque sí adecuada a las manos medias japonesas y bien dotada de un plumín de oro, material que reunía todas las características requeridas de inalterabilidad y resistencia.

La 3776 era una pluma novedosa en 1978; cierto que por un lado, su diseño resultaba bastante tradicional pero por otra parte, presentaba un estilo bastante alejado del modelo fino y metálico, típico de los años 70, a la manera de las Montblanc Noblesse, Waterman Flash, Cross Spire y otros modelos similares. Frente a ellas, el cuerpo en resina negra y plumín descubierto de la 3776 tenía un inconfundible aroma retro que, sin embargo, recibió una entusiasta respuesta por parte del público.  La 3776 ha sido una pluma de éxito durante más de treinta años porque era un modelo asequible, con una calidad de construcción más que notable y unas prestaciones formidables.

Hace unos cinco años, Platinum acometió una revisión de la 3776 con la intención de mejorar el diseño y resolver algunos de los pocos problemas estructurales que la pluma podía tener y que guardaban relación con la alimentación, el sistema de cierre del capuchón y, en general, la comodidad de uso.

Los tres problemas, que en realidad no lo eran tanto. sino simples aspectos susceptibles de mejorar, se resolvieron creando una pluma completamente nueva para lo cual hubieron de cambiarse los moldes de inyección, el diseño completo de plumín y alimentador y la creación de un complicado pero eficacísimo sistema de cierre a presión que sellaba por completo el plumín cuando se ponía el capuchón. Veámos con detalle cada una de estas soluciones.


Diseño general: La nueva 3776, que pasó a apellidarse Century, es una pluma más grande y gruesa que la original. Esto le otorga  mayor presencia y empaque y la hace más agradable y cómoda de usar.
Ahora, la 3776 es más larga que una Pelikan M600 o una Parker 45 y solo un par de milímetros  más corta que una Lamy Safari. El cuerpo también ha crecido, alcanzado casi el grosor de una Montblanc 146.
Aquí se puede apreciar como las nuevas Century (en los extremos)  superan en medidas a una 3776 clásica (en el centro). Las medidas son: 140 mm. de la Century frente a los 136,8 de la Balance (Con capuchón) y 128 mm. por 118 mm.  (sin capuchón).


Hay cambios ornamentales como la desaparición del anillo dorado de la boquilla y su colocación junto a la rosca; la banda dorada del capuchón, se ha dividido en dos y presenta un aspecto mucho más rico, menos plano, y el montaje interior metálico para la sujeción del alimentador es más robusto.


Plumín y alimentador: El plumín es aparentemente igual al anterior aunque su diseño interno es  nuevo.  También lo es su curvatura, el tallado del iridio,  y cómo ha sido afinado, todo con vistas a mejorar su suavidad y desempeño. Además, el oro tiene un color más claro que el original.


El alimentador también ha cambiado externamente. Es más ancho, de modo que cubre mejor los hombros del plumín y, además, presenta los aletines más gruesos,  más agudos y más próximos entre sí.

Sistema Slip & Seal. Se trata de un sistema interior que cierra herméticamente el plumín en una cápsula de plástico sostenida por un muelle a presión. Esto hace que, al cerrar el capuchón, el plumín quede totalmente aislado del aire exterior, evitando que la tinta se seque en el plumín y permitiendo reanudar la escritura instantáneamente aunque la pluma no se haya usado durante semanas.


(foto: http://yihogyun.com)

El sistema funciona perfectamente sin que, hasta la fecha, mis Century hayan presentado la mínima duda a la hora de volver a escribir después de haber sido guardadas.


(Foto: Platinum)

La presentación de la pluma es muy buena. Viene acomodada en una caja muy bien construida, con la documentación, el convertidor y un cartucho de tinta pigmentada. Además, trae un pequeño sello de caucho para indicar que la escritura se ha realizado con dicha tinta.




He adquirido las dos ediciones especiales Century, es decir, la Bourgogne y la Chartres Blue. Ambas son translúcidas, con una calidad de resina magnífica y un acabado impecable. Cualquiera de ellas proporcionará al usuario un objeto en el que posar siempre la mirada para jugar con las irisaciones, las transparencias y la luz. Juntas, constituyen un equipo digno de admiración.


En pleno trabajo, el plumín grueso se muestra dulce, dócil y suave en extremo. Infatigable, sin cortes de flujo y permanente húmedo.  Una verdadera delicia que confirma el buen trabajo realizado por Platinum en la puesta al día de la ya de por sí extraordinaria #3776. Con una tinta como la Mediterranean Blue de Diamine, los matices del color que proporciona la transparencia o shading, permiten añadir enorme sutileza a la escritura.


Actualmente, ambos modelos coexisten. La 3776 original se denomina Balance y la nueva, Century. De la primera, hay versiones con plumín de acero chapado en oro, muy baratas para la calidad que exhiben (apenas 50 euros). La Century se reserva para ediciones especiales, que no limitadas, como las que aquí se muestran , o las de celuloide. El siguiente paso, en tamaño y precio, es la gama President.

En resumen: Platinum ha hecho un magnífico trabajo y ha puesto a disposición del aficionado una pluma de altísima calidad, moderna y original tecnología y formidable desempeño. Todo ello a un precio sorprendente pues puede conseguirse por menos de 100 euros en internet.