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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Montblac Solitaire: una pareja de peso.

Dentro de la gama 146, Montblanc cuenta con algunas versiones especiales en acero y con terminaciones especiales.  Son, en realidad, variaciones metálicas del modelo básico que buscan dotar a éste de una mayor consistencia visual. Al mismo tiempo, se busca atraer a un cliente más exigente en términos representativos pues estos modelos añaden un punto de exclusividad, o de contundencia, a la gama estándar.

Siguiendo esta filosofía, Montblanc comercializa la gama Solitaire que es, en esencia, una Le Grand con acabados metálicos o combinados de laca y metal. Son plumas mecánicamente idénticas a las 146 de las que tampoco se diferencian en el plumín. Comparten, además, la boquilla de resina.

Lo que cambian son las vestiduras, aquí mucho más aparatosas. Sin llegar a algunos excesos de los que pueden verse en las ediciones limitadas, las Solitaire presentan ciertas afinidades estilísticas con los guiños o ejercicios de diseño que Montblanc suele dirigir al segmento del lujo.


Las dos plumas que presento aquí son dos magníficos ejemplares de Solitarie. La primera, es una Hematite y la segunda, una Facet.


La Hematite es una pluma con el cuerpo de acero pero con un capuchón en el que se ha incrustado una fachada de hematita u oligisto, una piedra con un gran contenido en hierro que se usa, generalmente, como pigmento -sobre todo en su variedad roja- para la extracción de hierro y como pulimento.


La variedad aquí usada es la especular, una piedra de color gris oscuro de brillo metálico y gran profundidad. el capuchón hace juego con el acero pulido del cuerpo aunque es fácil notar que se trata de materiales diferentes. El conjunto resulta muy armónico.


La Facet es una Solitarie de acero al que se ha dotado de un acabado en platino y, sobre todo, se adorna con lo que suelen denominarse facetas pero que, en realidad, se trata de un almohadillado, una solución estética que se utilizó mucho en arquitectura durante el Renacimiento.


A diferencia de la Hematite, la estilográfica es totalmente homogénea y el almohadillado resulta muy agraciado estéticamente. El culote de ambas piezas, con el que se acciona el pistón, resulta algo difícil de operar con las manos sudorosas por causa de un acabado metálico extraordinariamente liso que no facilita la sujeción y una forma demasiado estrecha.


Ambas plumas no pueden evitar ofrecer una imagen contundente. Las dos participan de un cierta estética panzer. Si bien esto es una ventaja de cara a revelar su presencia y, en efecto, no son estilográficas para pasar desapercibido, conlleva también un incremente considerable de peso lo que penaliza su uso prolongado.


En la mano, ambos ejemplares se muestran extraordinariamente sólidos, robustos y macizos. Su exceso de peso en comparación con sus hermanas de resina, hace que la escritura con ellas no sea tan cómoda ni pueda ser continuada sin acusar un cierto cansancio. Tampoco resultan especialmente cómodas para llevar en la camisa prendidas del clip porque la tela, simplemente, se vence. Son, como muchas de su estilo, plumas de despacho y de representación. Pesos pesados de la escritura.


Montblanc diversifica su gama estándar con los modelos Solitaire, piezas eminentemente metálicas orientadas a un lujo más específico o a gustos más ostentosos. Son plumas cuya función no está tanto en la escritura como en su reforzado poder de representación. Poco adecuadas para un uso diario pero ideales para regalos exclusivos, conmemoraciones o para coleccionistas incondicionales de la marca alemana. No obstante, no tienen un precio excesivo para lo que es habitual en la marca, pues ambas se pueden encontrar por cantidades que rondan los 700 euros.


Las dos Solitaire  mostradas son ejemplares de magnífica factura y buen desempeño aunque no sea ese su principal atractivo. Su peso lastra su funcionalidad, pero no importa mucho porque, a la postre, no son plumas en las que eso prime.

Gracias a Ricardo por su generosidad al permitirme presentar estas plumas.

domingo, 27 de septiembre de 2015

¿Quien inventó el sistema de carga por pistón?

Casi todos los aficionados dirán que Pelikan, aunque, en realidad, lo patentó un inventor croata llamado Eduard S. Penkala, hijo de un polaco y una holandesa, nacido en 1871.




Durante los primeros años del S. XX, Penkala patentó un lápiz automático en 1906 que fue el origen de su asociación con la familia Moster y cuyo éxito le hizo muy conocido en la época gracias, además de su calidad e ideas originales, a una eficaz campaña publicitaria en la que destacaba la famosa caricatura con el lápiz tras la oreja.



Uno de los socios de Penkala, Theodro Kovács, fue el que desarrolló la idea de la carga por pistón en la cual, el giro de un culote situado al final del cuerpo de la pluma, hacía subir y bajar un pistón dentro del mismo. Este pistón, convenientemente sellado, permitía que la pluma succionase la tinta hacia el interior.

El sistema era revolucionario porque, ante todo,  la pluma ya no necesitaba un depósito interno  de goma dado que el propio cuerpo de la estilográfica daba el mismo servicio con mucha mayor capacidad. Conseguida la estanqueidad del pistón con una pieza de corcho. El invento de Kovács fue patentado por Penkala en 1917 aunque no fue hasta mucho más tarde que se hizo famoso.

En 1930, Pelikan adquirió la licencia del sistema de pistón a Penkala y lo instaló en su famosa pluma Pelikan 100.


(foto: ulugtekin, FPN) 

El éxito del nuevo sistema, nunca aplicado a una estilográfica hasta entonces, hizo que la carga por pistón se asociara desde entonces a Pelikan y a las plumas alemanas en general que inmediatamente comenzaron a servirse de él puliendo sus defectos y perfeccionando definitivamente el mecanismo.

En nuestros días, la mayoría de las plumas que no se cargan por cartucho/convertidor, usan el viejo sistema de pistón que inventó Kovács, patentó Penkala y fabricó Pelikan.



jueves, 24 de septiembre de 2015

Grandes Marcas, Por qué sí y por qué no: Aurora

Isaias Levi era un acaudalado comerciante de tejidos turinés que en 1919 decidió invertir en la creación de una nueva compañía dedicada a la escritura y que llamó Fabbrica Italiana Penne a Serbatoio Aurora. En aquella época, tras la Gran Guerra, Turín contaba con un gran número de pequeños constructores de estilográficas a los que Levi pretendía desplazar con una empresa de tipo industrial que superara a todos en calidad y en eficiencia técnica, además de con un uso moderno de las técnicas publicitarias, distributivas y de servicio.


(foto: Aurora)

El momento elegido por Levi, de fortísimo despegue nacionalista, fue aprovechado inteligentemente por la casa, convirtiendo a las plumas Aurora en un paradigma de italianidad, afirmándose frente a productos extranjeros -básicamente norteamericanos- con los que competía en calidad y en precio dado que la empresa italiana no sufría el arancel de las importaciones.
(foto: Aurora)

Tras una primer etapa en la que compitió exitosamente -en calidad y ventas- con los modelos norteamericanos que dominaban el mercado mundial, Aurora comenzó a construir en celuloide y a utilizar la carga de palanca lateral a mediados de los años 20, creando también por entonces dos empresas subsidiarias, Olo y ASCO, dedicadas a segmentos inferiores. A partir de los años 30, la empresa se internacionalizó comenzando a exportar a España y a América Latina.

(foto: Aurora)

En 1938 nació la clásica pluma Óptima, un formidable modelo de impresionante calidad y belleza. En 1947, siguiendo los pasos de la revolucionaria 51 de Parker, creó la 88, un modelo que marcó un hito en la producción de la empresa y que suponía una refinamiento técnico aún superior al de su modelo americano. En 1970 puso en el mercado la Hastil, una bellísima pluma diseñada por Marco Zanuso  que está expuesta permanentemente en el MOMA de Nueva York, además de haber sido licenciada a Montblanc para la creación de su modelo Noblesse.

¿Por qué comprar?

Las modernas 88 y Óptima, forman parte del reducido grupo de las mejores plumas europeas,  ostentado una  sobresaliente calidad. Los plumines de oro de Aurora, por su parte, siempre fabricados por la casa y jamás encargados a terceros, son de los mejores del mundo, además de bellísimos. Cuentan con un alimentador digno de ellos lo que confiere, probablemente, el mejor desempeño entre todas las plumas italianas.

(foto: gigesh, FPN)

La mecánica de las Aurora es ciertamente soberbia. Su sistema de pistón con depósito de reserva y sello de doble labio no tiene nada que envidiar a las alemanas.  Todos sus componentes son de la más alta calidad e intachable funcionamiento.


(foto: Aurora)

La calidad general de las Aurora es legendaria y perfectamente justificada. Su elegancia, empaque y relativa sobriedad, las hacen aptas para todo uso. Hay ediciones limitadas, basadas en la Óptima casi siempre, de esplendorosa belleza y gran originalidad cromática.

¿Por qué no comprar?

Fundamentalmente, por el precio. Casi todos los modelos de Aurora tienen unos precios relativamente altos y, aunque su calidad es destacable, no gozan de un mercado demasiado amplio fuera de los adictos a la marca. Por el precio de una Óptima o una 88 (que exceden en catálogo de los 500 euros) hay grandes alternativas.



(foto: coloradopen)

La estética de las Aurora es, por otra parte, relativamente anodina. Aunque hay piezas excepcionales, no suelen ser muy llamativas ni por tamaño ni por originalidad. Los materiales que utiliza, siendo magníficos, no alcanzan las cotas estéticas de Omas, por hablar de su gran y clásica competidora.


(foto: phthalo, FPN)

Por otro lado, los modelos de gama inferior, como los Idea o TU, no tienen demasiada atractivo y, siendo relativamente caros, tampoco aportan demasiado al catálogo. Los mejores piezas siguen siendo las clásicas.

(foto: dannzeman)

Finalmente, el servicio de las Aurora no es digno de alabanza. Es cierto que se trata de un defecto común a casi todas las italianas, pero habiendo distribución asentada en un país, no se justifica demasido que una reparación se prolongue durante meses.




lunes, 21 de septiembre de 2015

Hero 5028 para caligrafía: La Alternativa China.

Ahora que está de moda la caligrafía y que triunfan las estilográficas dedicadas a ello, asistimos a una cierta batalla comercial entre los modelos tradicionales y otros que han llegado para revolucionar esta disciplina como las ya tratadas Pilot Parallel Pen.

Desde Japón y China llegan varios instrumentos caligráficos. Por un lado, los tradicionales pinceles, ahora adoptados a la forma de una estilográfica y que se cargan como una de ellas. Por otro, los plumines fude o caligráficos que ya hemos tratado en este blog y que tienen origen japonés. Por último, los tradicionales plumines itálicos de los que también hemos hablado en numerosas ocasiones.


El principal problema práctico de los plumines caligráficos ha sido, hasta ahora, su alto precio, siempre que fueran de calidad. Disponer de un juego adecuado como el de, por ejemplo, Rotring y sus Art Pen, suponía desembolsar una nada despreciable cantidad de euros. Cierto que estas plumas son de calidad pero también que la caligrafía suele ser una actividad circunstancial en la mayoría de los usuarios y que, para empezar con ella, se hace difícil adquirir un juego para experimentar; juego que, en muchos casos, acaba perdido en el fondo del cajón del escritorio al poco tiempo. Por tanto, lo normal era comprar un estuche caligráfico de puntas intercambiables como, por ejemplo, los de Platinum, Manuscript o, el mejor de todos, Sheaffer.


Sin embargo, ni la calidad de los más económicos ni el bajo precio del mejor justificaban en muchos casos el dispendio. Los juegos de plumas son limitados a dos o tres grosores y los de boquillas intercambiables suelen ser increíblemente frágiles y poco fiables por mucho que se presenten en estuches visualmente atractivos acompañados de cartuchos de tintas de colores.

Hero entra en la competición con un juego caligráfico completo de plumas independientes. Se ofrece con cinco grosores: 1.1. mm, 1.5. mm, 1.9. mm, 2.5. mm, y 2.9. mm. medidas más que suficientes para practicar numerosos tipos de letra y experimentar en qué consiste la caligrafía aunque sea ocasionalmente. Se trata de plumas independientes que, siendo de calidad ciertamente contenida, no dejan de ser plumas autónomas, decentemente acabadas y listas para ser usadas con comodidad y seguridad, sin necesidad de instalar o desinstalar nada.


La 5028 es una pluma sencilla, con el cuerpo y el capuchón de poliestireno reciclado como el que usa la Pilot V-Pen, un material barato y poco lucido, pero resistente y capaz de aguantar un uso intensivo. La boquilla y el culote son, en cambio, de un plástico negro de mayor calidad. La estilográfica viene adornada con tres anillos metálicos, uno en el cuerpo, uno en el capuchón y otro entre en cuerpo y la boquilla. Además, el también metálico clip ofrece un agradable contraste con el negro dominante de la pieza y se trata de un elemento de calidad aceptable, resistente y bien construido.



La pluma mide 137 mm. No tiene la forma típica de las plumas caligráficas de cuerpo largo, pero es cómoda de usar y muy bien adaptada a la escritura sencilla o de aprendizaje. Además, su forma clásica le permite ser transportada fácilmente en el bolsillo, cosa que no ocurre con los art pen tradicionales debido a su longitud.


La pluma se carga por cartucho/convertidor universal sirviéndose con uno de tipo deslizante del tipo Parker. La limpieza de la pluma es muy fácil porque el conjunto plumín/alimentador se extrae fácilmente de la boquilla donde se aloja por simple fricción.


Estamos ante una estilográfica simple pero eficaz. No ofrece ni lujo ni calidad sobresaliente pero está decentemente fabricada, cumple su función con probidad y es una pluma resistente y capaz dentro de su segmento. Además, es elegante y discreta, algo siempre de agradecer.


La escritura con la 5028 es perfectamente funcional. Los plumines itálicos no suelen ser especialmente suaves ni fluidos. En nuestro caso, ofrecen un buen trazo aunque algo tendente hacia lo seco, como es habitual en las plumas chinas. Sin embargo, el alimentador funciona correctamente y el trazo es seguro y suficiente para una experiencia caligráfica satisfactoria. 


La 5028 se sirve individualmente sin caja ni presentación alguna pero, cuando revela su verdadera potencia, es como juego. Los cinco grosores se pueden adquirir conjuntamente por un precio inferior a 15 euros incluido transporte, es decir, por menos de 3 euros cada una, precio absolutamente irrisorio para un instrumento que, ciertamente sencillo y limitado, permite sin embargo practicar la caligrafía con toda eficiencia, proporcionando una más que razonable funcionalidad y satisfacción al usuario. 


viernes, 18 de septiembre de 2015

El paradigma Bungbox

Hace ya algunos meses traté ligeramente (vid. El Mito Nakaya) la producción de bienes de consumo como un proceso sometido a ciertos límites y principios económicos generalmente desconocidos para el gran público pero de gran interés a la hora de entender cómo funciona el mundo de la empresa, cuáles son los elementos básicos de la producción y porqué ciertas cosas pasan o dejan de pasar.

Bungbox es una pequeña papelería de Hamamatsu, en Japón. Entre otros muchos productos, distribuye unas tintas fabricadas por Sailor pero etiquetadas con su propio nombre como Bungbox Inks. Lo más llamativo de esta colección es su precioso tintero alargado. Desconocidas fuera de Japón hasta 2015, aparecieron, de repente, a raíz de numerosos pedidos por parte de diversos grupos de compra colectiva formados en foros de los Estados Unidos, especialmente Reddit.


(foto: Bungbox)

La explosiva demanda de estos grupos, dirigida a una tienda con escasa capacidad de reacción, hizo que la empresa suspendiera las ventas en Mayo del presente año y anunciara su reanudación a partir de octubre incrementando, eso sí, el precio, desde los 18 dólares por cada uno de sus elegantes frascos de cristal. hasta nada menos que 27. Es el doble de lo que cuestan las tintas de Sailor con lo que Bungbox se alinea con marcas de lujo como las Iroshizuku, Caran d'Ache o Faber Castell.

¿Qué ha ocurrido? pues lo mismo que con Nakaya: ante un incremento desorbitante e inesperado de la demanda, la oferta solo puede reducirse subiendo precios y/o incrementado la producción. Subir precios frena la demanda manteniéndola en los límites de la producción.  Al mismo tiempo, el vendedor intenta aumentar la producción para alcanzar las necesidades de la demanda.

(foto: Bungbox)

El problema, como apuntaba el economista Jonathon Deans, es saber si la gran demanda será temporal o permanente. En el primer caso, la subida de precios y el exceso de inversión en los factores de producción se volverá contra la empresa. Sólo en el segundo caso la solución es correcta aunque lo difícil es anticipar de cual se trata.

En el caso de Nakaya, la demanda parece haberse vuelto permanente aunque la inversión en factores productivos haya sido pequeña. Sin embargo sí se ha advertido un sustancial incremento de precios para contener los pedidos, y, al mismo tiempo, un descenso en la calidad final del producto que, forzosamente, ha de fabricarse con métodos más baratos -reducción de costes- que, en este caso, significan menos mano de obra y más acabados mecánicos.

(foto: Bungbox)

En el caso de Bungbox, la decisión es más compleja pues la demanda de tintas tiene mucho de moda y de explosión inicial. Una vez adquirido algún frasco, el usuario no suele comprar muchos más ni cada poco tiempo.  Este fenómeno es el que legitima, en gran medida, las ediciones especiales de lo que sea: tintas, cuadernos, estilográficas o camisetas. Se aprovecha el tirón inicial, el deseo de lo nuevo o el coleccionismo y, como se sabe que no durará mucho, se fabrica poco tiempo, se cierra la producción y se empieza de nuevo. Es lo que pasa, por poner otro ejemplo muy conocido, con las colecciones por fascículos que apenas suele seguir nadie hasta el final, pero cuyos primeros números se agotan en horas. En eso consiste el negocio.

El paradigma Bungbox es el de la búsqueda del equilibrio entre la oferta y la demanda y cómo los fabricantes intentan restituirlo con las políticas de precios o de producción. Todo esto es lo que explica muchas cosas y justifica otras.





martes, 15 de septiembre de 2015

Cinco tintas para uso diario

El mundo de la tinta  es casi tan amplio y tan excitante como el de las propias estilográficas. De un universo reciente en el que más allá de tres o cuatro colores básicos era imposible encontrar nada, hemos pasado a un caleidoscopio interminable de gamas, matices y variedades. Hoy hay tintas para todos los gustos lo cual amplía enormemente el disfrute de las estilográficas pues es posible tener tintas a juego con el color de la pluma, una tinta para cada labor y, además, una inabarcable oferta que permite elegir tintas secas, húmedas, saturadas, ligeras, con más o menos sombreado, permanentes o densas. Hay una para cada cual.

(foto: oldholland)

De entre este difícil universo me he propuesto escoger un puñado de tintas que sean idóneas para un uso cotidiano; tintas sin problemas, sencillas de usar y limpiar y que permitan al usuario, a un coste reducido, disponer de una gama de colores aptos para todo. Los requisitos exigidos para esta selección pasan por lo siguiente: un precio razonable, unos colores polivantes sin estridencias, facilidad de obtención y buena calidad en el desempeño. Este ha sido el resultado.


1.- Color negro azulado.

Este color es muy adecuado para todo tipo de usos profesionales  aunque tampoco excluye una utilización privada. Los negros azulados son colores profundos, de bellos matices y elegante presencia. Permiten ser usados para firmas o textos pues sus aguas y su color los identifica inmediatamente como algo hecho a mano y no como un impreso. Es cierto que no son colores llamativos pero, precisamente por eso, su belleza es mucho más discreta y sutil. Yo prefiero los poco densos y, por tanto, los que presentan un mayor sombreado que aporte mayores variaciones en el color del trazo -especialmente los gruesos-y en la apariencia general del escrito.



La británica Diamine es una marca que ofrece más de 100 colores de tinta para estilográfica, con variaciones de gama para todos los gustos. Son tintas económicas, de densidad muy equilibrada tirando a ligera lo que facilita un flujo muy generoso, idóneo para todo tipo de puntos aunque especialmente para los finos pues no los obstruye y permite una escritura muy húmeda. Diamine tiene una extensa gama de negro-azulados de entre los cuales escojo el Eau de Nil  como uno de mis favoritos, un azul producto de mezclar azules oscuros y turquesas. Una tinta muy equilibrada, con unos degradados fantásticos y un desempeño formidable.




Un tintero de plástico con 80 ml. cuesta unos insólitos 7 euros lo que constituye un precio impresionantemente favorable dada la cantidad y calidad del producto.

(fotos: diamine)

2.- Color azul intenso.

Para labores menos formales,aunque igualmente polivalentes, los azules intensos siempre constituyen una elección segura. Es un color vistoso, atractivo, brillante, y, al mismo tiempo sobrio y sin estridencias.


El Asa-Gao de Pilot, de su colección Iroshizuku, es un potente azul de gran profundidad y riqueza. Probablemente, de las mejores tintas del mundo y de las más eficientes. De gran fluidez, fácil limpieza y extraordinario rendimiento, son el complemento perfecto de plumas japonesas y de cualesquiera otras que gusten de trazos anchos y jugosos. El azul Asa-Gao (Gloria Matinal) es un azul enomememente sugestivo y complejo basado en dos colores básicos: el azul y el rosa.

(foto: Gouletpen)

Se presentado en lo que me parece el envase más bello del mundo que contiene una tinta: un precioso frasco de cristal de 50 ml. ovalada, con una base muy gruesa en la que se ha practicado un hueco para poder aprovechar hasta la última gota de tinta. El precio de cada frasco es de 20 euros en internet, aproximadamente.



3.- Color sepia.

El color sepia o marrón, es uno de mis favoritos. Añade un toque de elegancia a cualquier escrito o firma sin desentonar nunca y aporta, por contra, un cierto sabor clásico que resulta extraordinariamente cálido y agradable. El Brilliant Brown de Pelikan se basa en una ajustada mezcla de naranja, azul grisáceo y un toque melocotón.



(foto: Pelikan)

Pelikan es una de las marcas que se ha subido al carro de las tintas de lujo con su serie Edelstein.Afortunadamente, sigue comercializando su colección de tintas clásicas, con una paleta limitada pero práctica. muy funcional, económica y atractiva. La colección ha experimentado una reciente puesta al día y, aunque el frasco sigue siendo el mismo, se ha cambiado la imagen de la etiqueta y el nombre de las tintas. También han subido de precio.


(foto: goulet.pens)

El Brilliant Brown, fácil de encontrar en casi cualquier parte, se presenta en frasco de vidrio de 30 ml y se vende por un precio aproximado de 6 euros.

4.- Color negro.

No podía faltar en esta selección un color negro y, para este menester, mi elección se decanta por el Perle Noir de Herbin. La casa francesa ofrece uno de los negros más intensos, profundos y  opacos del mercado junto con  el Aurora Black, pero más económico. La relación calidad-precio de esta tinta es sobresaliente.


(foto: goulet.pens)

El Perle Noir es un espléndido y poderoso negro de gran fluidez y magnífico desempeño. Apto para cualquier estilográfica y carente de todo tipo de problemas de congestión o dificultad de limpieza. El trazo que ofrece es muy jugoso y adecuado para cualquier uso. No es una tinta resistente al agua pero, con todo, es, de entre las normales, una de las que mejor aguantan la exposición al sol y a la humedad.

(foto: Hyatts.com)

La Perle Noire es fácil de encontrar. Se vende en varias presentaciones pero resulta más económica la del frasco de plástico de 100 ml que sale por un precio aproximado de 15 euros

4.-  Color rojo.

Para acabar, he incluido entre la selección una tinta roja, muy útil para cierto tipo de trabajos: corregir, tachar, anotar, introducir avisos en un texto, etc. Hay numerosos colores rojos pero la de Waterman es una tinta incombustible, fiable, sencilla y barata. Cumple su cometido sin estridencias y sin problemas a cambio, además, de un gran precio.



(foto: Waterman)

Como otras marcas, Waterman ha llevado a cabo una renovación reciente de su gama de tintas básicas a las que ha cambiado de nombre, actualizando, de paso, sus etiquetas.
El Audacious Red es un rojo fuerte, perfecto para correcciones pues resulta muy visible. Tiene cierta capacidad de sombreado y resulta muy húmedo y fluido por lo que tiene un tiempo de secado ligeramente superior a otros. Al mismo tiempo, resulta bastante resistente al agua y a la luz.

(foto: goulet.pens)

Los tinteros Waterman, de 50 ml. se pueden encontrar en casi cualquier parte por un precio aproximado de 6 euros.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Parker 51: La Pluma del Siglo (II)

La segunda parte de esta entrega se centra en el somero análisis de un ejemplar lo más estándar posible. No es un examen a fondo puesto que se han hecho tantos que apenas se puede extraer algo nuevo de esta estilográfica, pero sí quisiera ofrecer una semblanza general destacando algunos de sus detalles especiales y, si es posible, aportar algunas fotografías que muestren sus virtudes.

Tengo una pequeña colección de 51 de varios años y modelos. La que voy a mostrar aquí me resulta especialmente querida por ser regalo de mi buen amigo Ricardo.


Se trata de una MKII-B (o sea, de clip corto) que data de los primeros años 50 del pasado siglo. Su color es el india black y el capuchón es un exquisito gold filled de suavísimo y discreto color dorado que casa perfectamente con la belleza del negro profundo del cuerpo.


La pluma se conserva en un estado sencillamente extraordinario, prácticamente nueva. El brillante cuerpo está inmaculado, sin un arañazo o señal de uso. Todas sus piezas están en perfecto orden de revista, destacando el anillo central de acero acanalado y la camisa exterior de acero inoxidable del depósito de tinta con su inscripción de la segunda época en la que, a diferencia de su antecesora, indica que, para llenarla, hay que presionar 4 veces en lugar de 6 como allí decía.


El capuchón, de un suavísimo dorado que apenas se hace notar, está adornado con el precioso clip de la flecha, mucho más estilizado y elegante que el original con el rombo azul y, además, se viste con un sutilísimo guilloqueado longitudinal que le aporta una gran elegancia.


El único adorno de la pluma es la conocida "joya" situada en la parte superior del capuchón. El resto, es pura línea, aerodinámica y gentil.


Sobre el labio del capuchón aparece la primera inscripción: "Parker; 1/10 12K gold filled". En la camisa metálica del depósito, se lee la segunda:  "Parker 51. To fill press ribbed bar firmly 4 times. Use dry writing Superchrome ink holding penpoint down, wipe point with soft tissue. the parker pen co. Made in Usa." O sea: "Parker 51, Para llenar, presione la palanca ribeteada firmemente 4 veces. Use tinta de secado rápido Superchrome sujetando la punta de la pluma hacia abajo. Limpie la punta con un tejido suave. La Compañía Parker. Hecha en USA"



El hecho de que este ejemplar aconseje el uso de Superchrome,  indica que la pluma fue fabricada antes del año 1956 que es cuando esta tinta dejó de fabricarse.


El plumín, de oro es de tamaño medio-grueso, lo que no era muy habitual en la época. La escritura con esta 51 es increíblemente suave, ofreciendo un desempeño perfecto, homogéneo, permanente, suavísimo y siempre húmedo. La perfección funcional de este plumín sólo me parece igualada por los modernos japoneses.



Es cierto que el plumín está oculto, pero su belleza no está directamente relacionada con la exhibición de la pieza sino con la apariencia general del conjunto el cual, a mi manera de ver, tiene algo de orgánico, de animal.



Pareciera un extraño coleóptero de brillantes élitros perfectamente dibujados.



Este ejemplar escribe de manera portentosa: Su punto medio-grueso es infalible, de flujo soberbio. Deposita sobre el papel una línea invariable, húmeda y generosa, con una suavidad verdaderamente asombrosa para una pluma de esta edad.  Deslizando la punta sobre el soporte, se aprecia instantáneamente la calidad de la pieza y el placer que reporta su uso.



Ligera, cómoda como un guante, permite escribir durante horas sin hacerse notar. Nada sobra, con nada uno se tropieza; las bondades del diseño se notan rápidamente.


La belleza de esta pieza solo es igualada, pues, por su inmaculado desempeño.

Una pluma eterna y una compañera infatigable; la 51 no es solo un mito, hay serias razones para adorarla.