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jueves, 29 de diciembre de 2016

KWZ Honey: Nuevas ideas para viejos colores.

El mundo de las tintas para estilográfica está experimentando una explosión de marcas y productos verdaderamente inesperada hace apenas una docena de años. En los últimos tiempos, no sólo se han multiplicado los colores, hasta el punto de que hoy es posible encontrar en el mercado marcas que ofrecen más de cien, sino que el número de fabricantes parece haberse incrementado como por ensalmo.

Creo que hay varias razones que explican este fenómeno. La primera y más evidente es que hay demanda para ello. Por mucho que a alguien le guste fabricar tintas, si no hay quien las compre, no habrá negocio. Las tintas se han convertido en objeto de colección y de experimento. Cualquier aficionado puede conseguir un buen número de ellas a cambio de, relativamente, poco dinero.

La segunda razón es de tipo psicológico. El estilófilo es, en  muchas ocasiones, un coleccionista y el que colecciona una cosa es muy propenso a coleccionar otra. No es en absoluto infrecuente encontrar un aficionado a las plumas que también compre relojes, cuadernos, postales, lapiceros, o, en este caso, tintas. Si un objeto es lo suficientemente atractivo en sí mismo, se convierte en objeto de colección. Como los fabricantes lo saben, ofrecen preciosos frascos, atractivos colores y llamativos paquetes que terminan por convencer al potencial comprador.

La tercera razón tiene índole práctica. Dado que la estilofilia se ha apartado, en cierta medida, del mundo profesional oficial, no hay ya impedimento alguno para experimentar con todo tipo de colores y componentes ya que la mayor parte de lo que escribamos permanecerá en el ámbito privado. Esto permite satisfacer la curiosidad del usuario quien, por una módica cantidad, puede probar tonos, texturas y pigmentos que antes no resultaban prácticos. Al contrario, asistimos a un movimiento creativo de primer orden del cual son buenos ejemplos los scrapbooks, los diarios, los blogs o el viejo y entrañable epistolario escrito que vuelve a renacer. Para todo ello, la tinta y la riqueza cromática, son elementos de primer orden.

Una cuarta razón tiene que ver con la industria. Las tintas son productos relativamente baratos de producir. Cierto que hay tintas injustificadamente caras, pero, en esencia, una tinta es un artículo fácil de elaborar y a un coste muy reducido. El envasado y la distribución pueden encarecer el producto final, pero la clave de la cuestión es que el proceso está al alcance de cualquiera. Ocurre, si se me permite la licencia, como con las cervezas artesanales, que han florecido como margaritas en primavera. Todos ofrecen la suya pues, al igual que las tintas, se trata de una industria técnicamente muy asequible.


Con todos estos elementos a favor, la proliferación de tintas está alcanzando proporciones asombrosas y apenas hay semana en que no aparezca un nuevo fabricante, generalmente artesanal. A esta categoría pertenece la nueva marca KWZ, una casa polaca de Varsovia, obra de Konrad Zurawski, un estudiante de química que elabora sus productos a mano.


Zurawski comenzó abrazando la moda de las tintas ferrogálicas pero pronto creó, además, un catálogo estándar con algunos de los colores más originales e interesantes del mercado. Las tintas KWZ se han extendido como la pólvora por todo el mundo y a mis manos ha llegado un frasco de una de sus creaciones más curiosas: la tinta Honey, o miel, un color de sorprendente éxito internacional que ya ha sido analizado en diversos foros.


La tinta es fluida, no tiene tendencia a traspasar ni a ramificarse y presenta un secado rapidísimo, sin mancha. Va bien con cualquier pluma y se limpia con facilidad, sin dejar residuos. No obstante, como ocurre con todas las tintas de esta gama, conviene no dejarlas demasiado tiempo sin usar en una estilográfica para evitar la formación de sedimentos.


La Honey es una tinta que podría calificarse de híbrido entre color marrón y amarillo/dorado. Es, sin duda alguna, un color intensamente cálido y profundamente atractivo. Cuando seca, permite ver reflejos ligeramente amarillos dentro de una estructura básicamente amarronada.


La tinta presenta un fabuloso sombreado que permite, cuando se utilizan plumas de trazo grueso, disfrutar de una soberbia gradación en los tonos.


Por otro lado, basta superponer los trazos para conseguir nuevos matices y profundidad de color.




El color se diluye y clarea a medida que el trazo se torno más ágil. Con plumines muy anchos o caligráficos, el efecto es aún más visible.


Aunque se escriba con estilográfica normal, el sombreado sigue siendo apreciable. Si se hacen varias pasadas, el tono se oscurece significativamente


Incluso en papeles porosos, el comportamiento de esta tinta es muy bueno y apenas ramifica aunque tiene algo más de tendencia a traspasar.


Aunque es un color mate, su profundidad le proporciona gran riqueza de grados y matices.


El color es apto para cualquier tipo de escritura porque no resulta cansado pero tampoco excesivamente vacío o ilegible. Hace buen contraste con papeles blancos y cremas. Mantiene su tonalidad cuando seca.


El frasco de 60 ml. cuesta aproximadamente 12 euros, lo que lo sitúa en una posición intermedia entre las tintas baratas y las de lujo.


En conclusión, la Honey de KWZ es una versión moderna de un viejo color.  Hay pocos marrones tan curiosos como este porque no es frecuente encontrar una combinación tan reconfortante en grados y  matices cálidos. A las cualidades mecánicas de esta tinta, se une una belleza indudable que enriquecerá estéticamente nuestros escritos.








lunes, 26 de diciembre de 2016

Reform 120/125: Una gran familia

Cuando Kaweco tuvo dificultades durante los años 20 del siglo XX, Philipp Mutschler y otros trabajadores de la fábrica de Heidelberg se marcharon para fundar su propia marca que denominaron "Certo". Al principio, fue una pequeña fábrica con 5 tornos, una máquina de pulir y 10 empleados. En 1938, pese a la crisis económica de la época, Mutschler y su equipo se trasladaron a otra fábrica mucho más grande y se fusionaron con la marca Reform que tenía origen en Nieder-Ramstadt. A partir de entonces, fabricaron plumas con ése nombre y fueron pioneros en la producción basada en moldeado por inyección.

La marca Reform produjó sus propios instrumentos pero también fabricó componentes para otras marcas com Geha, Herlitz, Rotring, AT Cross, Elysee, Dunnhill, Dupont, Cartier, Caran d'Ache o Christian Dior. También compró las fábricas de plumines Degussa y Ripp, produciendo desde entonces plumines de calidad.

En 1963, los hijos de Mutschler se hicieron cargo de la fábrica pero, en plena crisis de la estilográfica, tuvieron que cerrar sus puertas en 1999. Reform, una marca que se había sostenido 90 años en el mercado, fue adquirida por otros familiares de Mutschler que intentaron reflotarla sin éxito para, finalmente,  declararla en quiebra en 2003. La maquinaria se vendió a China pero la calidad de sus productos aún se guarda en la memoria de los aficionados.

Gran parte del stock de Reform sigue a la venta hoy en día. Son plumas sin usar que se pueden encontrar en el mercado a precios muy ventajosos. Confieso que a veces tengo dudas sobre si es posible que aún sigan viéndose plumas Reforma nuevas y si, pensando mal, no será que se fabrican en China con aquella maquinaria que viajó hasta allí. El caso es que las Reform NOS (new old stock, o "plumas viejas sin usar") siguen siendo plumas de una magnífica relación calidad/precio porque son baratas, escriben razonablemente bien y son plumas de pistón con una hermosa imagen clásica.

Mi amigo Jaime, que las comercializa, ha tenido la amabilidad de enviarme dos ejemplares para su análisis, sin costo alguno. Sobra decir que todo lo que sigue constituye mi opinión más objetiva, sin influencia ni compromiso de ningún tipo.

Se trata de los modelos P120 y P125, dos plumas de la familia clásica Reform, pero, en este caso,  más largas y anchas que la celebérrima 1745 con la que aquí aparecen. Todas tienen un aire muy familiar con algunos de los viejos modelos baratos de Pelikan.


Las tres plumas son, en realidad, muy parecidas en cuanto a concepción, diseño y materiales. Cambian algunas cosas además del tamaño; sobre todo, el plumín que es, como veremos, el principal rasgo distintivo de estos dos modelos.


Las dos plumas que aquí se verán son idénticas en todo salvo en la boquilla y en el plumín. Los capuchones son perfectamente intercambiables.


La P120 es una pluma de plástico inyectado en color verde y negro. Lleva un clip dorado que recuerda a los Pelikan por la forma de espátula, y un anillo en el labio del capuchón en el que puede leerse "Germany Myk 120".  Mide 134 mm. y es perceptiblemente más gruesa que la 1745. No bastante, sigue siendo una pluma esbelta.


Se trata de un modelo de carga por pistón. En este ejemplar, el accionamiento es algo áspero, lo que es habitual en muchas Reform. Suele solucionarse aplicando grasa de silicona en el émbolo. Téngase en cuenta que la rosca y el mecanismo son de plástico lo que no facilita un funcionamiento  tan suave y preciso como si fuera metálico.


En el cuerpo de color verde se aprecia el sistema de control de carga que consiste en nueve ventanas longitudinales que permiten ver el nivel de tinta.


El plumín de la P120 está semicarenado. Es de buen tamaño y aparece dorado, sin marca o indicación alguna en su superficie.


La escritura con l a P120 es muy suave. Aunque suele ser necesario en las Reform, aquí no ha sido preciso ajuste alguno. El plumín no es ancho y eso determina, en parte, sus características; pero la pluma tiene un buen flujo, interrumpido y seguro, que se aprecia especialmente en papeles satinados. Resulta muy cómoda y ligera.


En escritura normal, o lenta, el desempeño del plumín es excelente. Si el trazo se acelera o se pretenden hacer dibujos o firmas con más velocidad, el flujo decrece ostensiblemente. Sin embargo, no llega a interrumpirse.


El plumín es elástico aunque no excesivamente. Permite obtener una apreciable variación en el trazo.


Pasemos a la segunda estilográfica. La P125 es igual a la P120 salvo en la boquilla y el plumín que, en este caso, es descubierto.


Al igual que la P120, se carga por pistón que, en este ejemplar, funciona mucho más suavemente que en aquélla.


Como se puede apreciar, la pluma lleva un plumín Bock (con el logo de este fabricante) y la leyenda "Iridium Point". La pieza no es de gran tamaño pero está muy bien equilibrado teniendo en cuenta las dimensiones totales de la pluma.


Esta pluma necesitó un pequeño ajuste puesto que los gavilanes estaban ligeramente desalineados. Pero una mínima operación con los dedos consiguió que escribiera con notable suavidad. El flujo en esta pluma es mucho mayor que en la otra y el trazo resulta más húmedo y jugoso. En  papel satinado, se comporta con mucha nobleza, sin problemas de cortes o interrupciones.


En escritura rápida, la P125 se muestra más segura que la P120 por su mayor flujo. Es posible realizar firmas veloces o dibujos de trazo nervioso sin experimentar cortes o titubeos.


El plumín es muy elástico, casi podríamos decir semiflexible, lo que se refleja en la posibilidad de variar el trazo apretando ligeramente contra el papel. Se comporta con mucha nobleza y seguridad.


Estas dos Reform pueden conseguirse por unos 12 euros cada una, lo cual es, a mi juicio, un precio muy favorable. No son plumas excesivamente robustas, pueden presentar problemas de ajuste y no debe esperarse de ellas más de lo que honradamente ofrecen, que es, sin embargo, mucho:  un precioso  aspecto clásico, ligereza y comodidad, carga por pistón y un plumín que, bien ajustado, cumple satisfactoriamente con su cometido. Nada menos. Se comprende su éxito de ventas.

Gracias de nuevo a Jaime por el envío de estas plumas.




viernes, 23 de diciembre de 2016

Pilot Murex. La daga sigilosa.

La familia de estilográficas con plumín integrado, es decir, formando parte de la boquilla o del cuerpo de la pluma, comenzó con la ya casi mítica Parker T1 de la que hemos hablado aquí. Parker volvió a intentarlo en los años 80 con  la Falcon, otro modelo que tuvo una aceptación desigual y una historia agridulce.

La idea de Parker fue seguida, primordialmente, por Pilot que se puso manos a la obra con dos piezas sensacionales: la Myu y la Murex, que comenzaron a fabricarse en los años 70 y concluyeron con la recreación de la primera, en el año 2008, con la edición limitada llamada M90 que analizamos aquí.

De toda esta familia, las plumas más famosas han sido las Parker y las Myu que hoy se cotizan alto en el mercado secundario. Pero hubo un segundo modelo que, a mi juicio, se ha mantenido en una discreta segunda línea que no se corresponde ni con su belleza ni con su éxito que ha sido más que notable.

Así como la Myu era una pluma de bolsillo o pocket pen, la Murex era una pluma estándar. No demasiado grande, pero sí asimilable a sus contemporáneas en diseño y estructura. Los coleccionistas japoneses suelen llamarla "Myu larga", por oposición a la "Myu corta" o de bolsillo. La pluma que hoy presento mide 132,5 mm. y se trata de una pluma muy esbelta.


Construida totalmente en acero cepillado, la Murex es una pluma casi cilíndrica aunque su grosor se reduce, leve y progresivamente, hacia sus extremos, truncados en ángulo recto. El concepto de esta pluma es mucho menos radical que el de la Myu y se diseñó como un instrumento de utilidad general para la escritura, una verdadera pluma de batalla. Sus formas generales recuerdan a las ya también clásicas Montblanc Noblesse y Aurora Hastil.


La boquilla es el elemento distintivo de esta preciosa estilográfica. Ligeramente más delgada y que el cuerpo, forma un todo con el plumín integrado y se adorna con una estrías paralelas transversales para facilitar el agarre y la sujeción.


Al contrario que ocurre con la Myu, en la cual el plumín continúa las líneas de la boquilla, la Murex presenta una pequeña depresión allí donde un plumín normal debería encajar en la boquilla. Este escalón parece señalar la presencia de una pieza diferente que, en realidad, no es tal.


El diseño, sin embargo, facilita que el usuario respete esa zona y no la agarre con los dedos, evitando así mancharse de tinta. Por otro lado, el diseño de este escalón añade un toque de originalidad a la boquilla que, de este modo, resulta más grácil.


El alimentador, como en todos los casos de boquilla integrada japonesa, está perfectamente alineado con el corte siendo prácticamente invisible a menos que se dé la vuelta a la pluma.


La datación de las Murex se lleva a cabo examinando un minúsculo grabado que hay en el cuerpo, entre las levas con muelles que sirven para sujetar el capuchón. En esta pluma se puede leer: F H977 lo cual significa que es un punto fino (F), que fue fabricada en la planta de Pilot en Hiratsuka (H) y que se fabricó en septiembre (9) de 1977 (77).


El capuchón de la Murex está grabado con las letras MR y con la leyenda Pilot.


Aparte de eso, solo cuenta con el clip, una pieza rectangular sujeta mediante una muesca enrasada con el extremo superior y que, por único adorno, cuenta con un somero canal longitudinal pintado en negro.


La Murex se alimenta mediante cartucho/convertidor, ambos específicos de Pilot.


El desempeño de esta ligera y discreta pluma de batalla, precisa como una daga,  es simplemente excepcional. Tratándose de un plumín fino, su flujo es perfecto, siempre invariable y húmedo, constante como un pequeño río. Aunque el trazo se acelere, la respuesta es inmediata y jamás titubea al iniciar la escritura.


La pluma se desliza por el papel con extraordinaria dulzura y discreto sigilo. La línea de tinta es siempre suave, impecable y constante; pese a ser fina, no falla en ningún momento, por nervioso que sea el trazo. En resumen:  una auténtica delicia.


La Murex es una pluma que puede ser usada en todo momento y para todas las ocasiones y, en la práctica, se muestra apta para desempeñar su trabajo con la máxima efectividad. Esta pequeña y discreta daga de acero es una pluma cotidiana de primera magnitud. ¿Por qué Pilot no la reproduce?. Misterios de oriente. De momento, se ha convertido en una pieza muy buscada por los coleccionistas occidentales ya que solo se fabricó en y para el mercado japonés. La mía es fruto de los buenos y generosos oficios de mi querido amigo y enorme estilófilo Bruno Taut que me la trajo desde Tokio. Mil gracias.

La Murex no es una pluma barata. Su fama y prestaciones hacen que no sea fácil encontrarla por debajo de los 300 euros, estando en buenas condiciones. Pero no debe olvidarse que, junto con su familia, se trata de una estilográfica absolutamente singular. Quien la consiga, no se arrepentirá de tenerla entre sus manos.







martes, 20 de diciembre de 2016

La Pluma Interminable. Grandes Piezas.

En esta ocasión, no quería presentar al lector grandes piezas en sentido técnico ni histórico, sino en sentido literal: estilográficas de gran tamaño y longitud que destacan en las colecciones y los catálogos por su imponente presencia.

Lo cierto es que las plumas grandes no son habituales. La funcionalidad del instrumento determina, en gran medida, sus límites. Por encima de cierta medida, una estilográfica deja de ser cómoda y, por tanto, no se usa. Entre las plumas clásicas, hubo ejemplares gigantescos y todos recordamos la descomunal Waterman 20. Sin embargo, con el tiempo, las estilográficas han ido reduciendo su tamaño hacia un estándar que suele oscilar entre los 120 y los 140 mm.  En las plumas hechas a mano, las medidas son diferentes, pero en los catálogos industriales no es habitual encontrar ejemplares por encima de los 145 mm de largo. Siempre hay excepciones, desde luego, como la fabulosa Emperor de Namiki, la pluma estándar mas grande fabricada hoy en día.

De entre las muchachas más altas de la clase, vamos a saludar a algunas que reúnen las carácterísticas requeridas: empaque, presencia y, sobre todo, tamaño.



He escogido diez como más representativas. Veámoslas.


1.- Platinum Izumo

155 mm.


La Izumo es una pluma muy grande y, aunque su plumín no hace juego con su apabullante masa, sigue siendo una pieza de enorme empaque.

2.- Pilot Yukari Royale

149 mm.


Nuestra vieja amiga es una pluma de buen tamaño y mejor fundamento. Su ánima de latón le otorga, además, una presencia reforzada. Una pieza impresionante.


3.- Airmail 70T cuentagotas

 155 mm.


Muchas plumas indias tienden a ser grandes. La Airmail es un cuentagotas transparente de cualidades funcionales mediocres pero de indiscutible notoriedad por su espectacular tamaño.


4.- Omas 360

160 mm.


La 360 es una pluma única en muchos aspectos y en sus versiones iniciales, como ésta, también en su grandioso tamaño. Una imponente pieza digna de admiración.


5.- Visconti Titanic

159 mm.


Con la Titanic, Viconti puso en el mercado una de las plumas más grandes y atractivas de su historia. El cuerpo tan largo en celuloide y su sistema de llenado mediante bomba de vacío, convierten a esta estilográfica en una pieza fastuosa y, al mismo tiempo, bellísima.


6.- Sailor Fude de Mannen

168 mm.


Esta larguísima pluma, y su plumín doblado, pretenden ofrecer el mismo servicio que un pincel, de ahí su nombre y su forma, que, claramente, recuerdan al de un instrumento caligráfico chino o japonés.


7.- Nakaya Cigar Long

163 mm.


La Nakaya Cigar es una pluma de excepcional belleza. El lacado urushi, aka tamenuri, brilla como una constelación de estrellas en su esbeltísimo cuerpo. Una joya.


8.- Sailor KOP

152 mm.


La KOP de ebonita es la más grande de las que llevan este nombre. Es muy ligera gracias a los materiales con que está construida. Su belleza y desempeño la convierten en una pluma de referencia.


9.- Wingsun 590

180 mm.


Se trata de una pluma que se produjo en los primeros años 90 del pasado siglo. Es una pieza que mide 180 mm, un auténtico alarde. Es ligerísima y está construida con un plástico, poco habitual, que recuerda a la baquelita.


10.- Nakaya Especial

152 mm.


Este modelo especial de Nakaya, con el cuerpo regruesado, es una pieza de museo en la que resplandece el urushi arai shu sobre unas líneas espectaculares y una boquilla hecha a medida en Ishi-me Kan- Shitsu.


Espero que este desfile de excelsas señoras de gran talla haya sido del agrado de los lectores. Cada una es un ejemplar que no pasa desapercibido.  Juntas, constituyen un grupo incomparable.