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lunes, 28 de abril de 2014

Grandes Marcas. Por qué sí y por qué no: Conway Stewart



CONWAY STEWART

En los años 20, Jarvis y Garner, dos antiguos empleados de la potente marca inglesa De la Rue, se independizaron para crear su propia marca tomando el nombre, dicen, de un numero de comedia musical famosa en la época. Para competir con De la Rue, que comenzaba a utilizar por entonces el nombre Onoto, se ofrecían estilográficas de calidad y diseño muy vistoso a precio contenido. La fórmula tuvo éxito y aguantó el periodo de guerra y los duros años posteriores con relativa tranquilidad.
Durante los años 50, la firma experimentó su máximo desarrollo, con modelos coloridos fabricados en plástico.
Como otras firmas, Conway Stewart, sufrió la popularización del bolígrafo como instrumento alternativo a la estilográfica, más sencillo y mucho más barato. La empresa no supo anticipar el éxito de este nuevo competidor y, tras intentos desesperados por ajustar precios y modelos, cerró sus puertas en 1.975
En 1998 la marca salió de nuevo al mercado, pero esta vez orientada hacia el segmento superior y de lujo. Fabricó muchas ediciones conmemorativas y especiales y ha conseguido mantenerse a flote hasta hoy con ejemplares de gran calidad y belleza.




¿Por qué comprar?

Conway Stewart ofrece ejemplares que rememoran modelos clásicos de la marca y de los años 20, con una calidad superior y con materiales muy hermosos. Los acabados son extremadamente elegantes y refinados. Casi todos los modelos gozan de un cierto aire antiguo  que les otorga empaque y prestancia. Los modelos grandes son impactantes.
Los sistemas de carga son igualmente clásicos. Aunque se ofrece el ya omnipresente cartucho y/o convertidor, la gama alta de sus modelos pueden elegirse con carga de palanca o sistema twist, lo que añade un toque de originalidad difícil de encontrar.
Los plumines son de gran tamaño y belleza
La calidad mecánica de la pluma es elevada.
Son plumas de gama alta, originales y poco vistas. Atraen la atención inmediatamente.




¿Por qué no comprar?

Son plumas de lujo y, por tanto, de alto precio. Salvo los modelos superiores, los sistemas de carga por convertidor no aportan demasiada complicación ni belleza mecánica al aficionado.
Son plumas grandes y, algún modelo, incluso aparatoso. Si se busca una pluma discreta, no es la mejor opción.
La escritura de las Conway es correcta aunque no excepcional para su gama de precio. Los plumines son bellos pero a veces presentan problemas de flujo por falta de homogeneidad y cortes. Hay quien sostiene que se trata de plumines diseñados por la firma pero fabricados por Bock. Esto no significa nada en especial puesto que Bock fabrica plumines de gran calidad, pero explica en parte los posibles defectos de algunas partidas.
El servicio técnico es caro y obliga a enviar la pluma entera al extranjero para su reparación.



(Todas las fotografías pertenecen a la página oficial de CS y se usan a efectos puramente ilustrativos)


Historia en 12 plumines o ¿Por qué los japoneses son tan complicados?

Durante los primeros años del Siglo XX, los japoneses acometieron la tarea de diseñar un instrumento de escritura que permitiera al usuario sustituir los tradicionales pinceles con los que se escriben los kanjis por un instrumento más moderno y funcional. Ese instrumento era la estilográfica.


Los pinceles son fáciles de adaptar al usuario porque sólo se trata de cortar y perfilar. De esta manera, los usuarios pueden conseguir la forma y grosor que deseen sin necesidad de ayuda. Además, los pinceles son , en general, baratos, de manera que pueden sustituirse con facilidad.
La estilográfica presentaba la enorme de dificultad de su adaptación a la inmensa variedad de manos que iba a utilizarlas y, para que fuesen una alternativa viable a los pinceles, debían ofrecer, si no la misma, parecida o muy amplia capacidad de adaptación.
Pilot fue la primera empresa japonesa que se puso manos a la obra. Decidió acometer el problema de manera muy original. Ya que no podía transformar un plumín metálico con la facilidad de uno pincel, optó por identificar qué usos eran los más frecuentes entre sus clientes y, en consecuencia, ofrecerles un plumín distinto, o especializado, para cada misión. De esta manera, cubriría la mayoría de las necesidades de aquéllos y conseguiría que arrinconasen el pincelen beneficio de la pluma que, por otro lado, ofrecería las ya evidentes ventajas de portabilidad, seguridad, autonomía y comodidad de uso.
Pilot, y pronto los demás fabricantes japoneses, pusieron en el mercado a partir de 1920 una enorme variedad de plumines.


Muchos de aquellos plumines aún siguen en uso y han dado lugar a frecuentes confusiones entre los usuarios occidentales que aman las plumas niponas, como yo, pero que en ocasiones se preguntan por qué es tan complicada la nomenclatura japonesa y por qué existen tantas variedades frente a los tradicionales, Fino, Medio y Grueso de la mayoría de los fabricantes occidentales.
Nadie mejor que la propia Pilot para darlos la explicación y así consta bien referida en un artículo publicado en The Pilot Times para la instrucción de sus agentes comerciales en el extranjero, artículo descubierto por Ron Dutcher de Kamakura Pens, a quien se debe la información que sigue.




Cuando empezaron a distribuirse estos plumines, no se marcaban pues se suponía que el vendedor sabía identificarlos.  Debido a la confusión provocada entre los clientes, Pilot comenzó a marcarlos, siendo el origen de las actuales variedades.
A continuación veremos el modelo y el origen de los más representativos. La marca de cada uno se señala en el encabezado.

1.- Plumín de bibiliotecario o Bookkeeper (BK)

Se trata de un modelo especialmente diseñado para contables y, por tanto, es un plumín robusto, extrafino, extralargo y extrarígido. El iridio estaba tallado de forma completamente cuadrada para poder dibujar líneas rectas muy finas, como las de casilleros y divisiones. Los gavilanes, por la misma razón, eran muy frágiles de manera que Pilot dejó de fabricarlos a mediados de los años 20 del siglo pasado.

2.- El Plumín de Correos o Posting (PO)

Se trataba de crear un plumín adecuado para aprovechar las popularísimas y tradicionales postales japonesas que, por entonces, suponían una alternativa muy barata a las cartas ordinarias y que todo el mundo usaba, tanto para correo oficial o de negocios, como para comunicación privada. En los años 20, estas postales estaban fabricadas con un papel suave, muy poco denso, perfecto para un pincel pero inadecuado para una estilográfica. El Plumín de Correos es largo, con punto fino o extrafino y ligeramente flexible. Además, el iridio se talla de manera que resulte muy suave y la punta se curva hacia abajo ligeramente para producir una línea más concentrada y oscura sobre el papel. Aún se fabrica y resulta ideal para tomar notas rápidas sobre papel suave.



3.- El Plumín Fino (F)

Es casi el plumín estándar en las estilográficas japonesas por la sencilla razón de que es el ideal para escribir los complicados kanjis japoneses para los que los puntos medios o gruesos resultan del todo inadecuados al emborronar los detalles.

4.- El Plumín Taquigráfico o Stenographer (STENO)

Las plumas taquigráficas tenían un cuerpo largo con gran capacidad de tinta para poder ser usadas durante horas y solían ser delgadas para ser más fácilmente manejadas por mujeres. Los plumines se diseñaron para que pudiera escribirse muy rápidamente con ellos y así, eran largos, de punto medio-fino y poca flexibilidad. El iridio estaba tallado de forma ligeramente cuadrada y suave aunque con un cierto feedback, nunca demasiado que estorbara a la velocidad de escritura.
Pilot dejó de fabricar estos plumines en los años 50 aunque los actuales plumines Fino-Medio son lo más parecido a los antiguos Steno.



(Fotografía de Bruto Taut. Crónicas Estilográficas)

5.- El plumín Script.

A partir de los años 50, los plumines Steno fuero sustituidos por los Script, que tenían una cantidad mayor de iridio tallado en forma más redondeada. Se diseñaron para escribir mucho tiempo y muy rápido.




6.- El plumín medio o Medium (M)

Los japoneses no lo utilizan habitualmente para escribir sino para firmar. Suele ser de suavidad media y moderadamente flexibles.

7.- El plumín Falcon (FA)

Con un pincel es fácil variar el grosor del trazo. Con una estilográfica, no. Para hacerlo con un pincel, sólo hay que cambiar la cantidad de pelo que toca el papel. Con una estilográfica, hay que hacerlo presionando.
el problema de los gavilanes muy flexibles es que han de ser largos y, a partir de cierto punto de extensión, la tinta deja de fluir. El plumín Falcon soluciona en parte este problema al contar con gavilanes más cortos pero muy flexibles gracias a unos cortes laterales que permiten una buena apertura sin interrupción del flujo.
Es un plumín que comenzó a venderse en los años 20 del siglo pasado y aún se ofrece por su magnífico desempeño.




(La segunda foto se corresponde al plumín que monta el modelo Elabo o Falcon, también flexible aunque con diferente diseño)

El plumín Falcon ha tenido mucho éxito en occidente por su suavidad y por el recurrente mito de la flexibilidad como bálsamo para una mala caligrafía. Sin embargo, no tiene tanto predicamento en Japón donde la escritura formal tradicional sigue haciéndose con pincel.

8.- El Plumín para Copias o Manifold

Se trata de un plumín diseñado para hacer copias carbón y, por tanto, es muy duro y rígido para poder ejercer una presión suficiente y que la copia sea legible. La punta de iridio es muy grande y redondeada y los gavilanes son cortos, sin flexibilidad alguna. Con este plumín se puede ejercer una gran fuerza sin daño alguno para el mismo. Pilot aún lo fabrica.

9.- El Plumín Ola o Waverly (WA)

La curva hacia arriba del plumín pretendía, en origen,  favorecer la escritura a los zurdos y, en todo caso, añadir un  punto de suavidad al instrumento. Actualmente, se trata de un modelo muy original que proporciona una extraordinaria fluidez a la escritura. Es un plumín relativamente grande y con una buena cantidad de iridio. Sheaffer fabricó muchos modelos con esta misma forma.




10.- El Plumín Basto o Coarse (C)

En realidad, es lo más parecido a un punto grueso occidental. Cuando Pilot lo sacó al mercado en los años 20, el nombre hacía referencia a los pinceles más gruesos y bastos que usaban los calígrafos tradicionales para dibujar los kanjis más grandes. Actualmente, el Coarse es un punto más grueso que el Broad japonés estándar.

11.- El Plumín para Música o Music (MS)

Este es un modelo que ha tenido mucho éxito en el mundo occidental utilizándose para realizar una escritura parecida a la itálica. En principio, se destinaba a escribir notas musicales. Ofrece un trazo muy grueso en vertical y muy fino en horizontal. Pilot, al igual que Platinum, han diseñado su plumín musical con tres gavilanes mientras que Sailor, únicamente con dos. El iridio está tallado inferiormente casi en forma cuadrada y no es en absoluto flexible.



12.- El Plumín Talón o Stub (SU). 

Un punto típico para escribir itálica, no muy popular en Japón. No equivale exactamente a un stub occidental puesto que tiene iridio aunque está tallado en forma recta.
Hay plumas de Pilot más parecidas al estándar occidental pero suele denominarse como Grueso (B) o Doble Grueso (BB). Esto ocurre, por ejemplo, con la 78G B que es, en realidad, un stub.




Hubo muchos más plumines especiales; todos ellos fueron y son  el producto de una política industrial y comercial muy activa que dio como resultado una de las firmas más dinámicas e ingeniosas en el desarrollo del mundo de la estilográfica.

(Todas las fotografías son propiedad de sus autores. Aquí se usan a efectos puramente ilustrativos)

sábado, 26 de abril de 2014

Grandes Marcas: Por qué si y por qué no. Montblanc

MONTBLANC

Fundada en 1906, es la pluma que todo el mundo asocia con el lujo, el alto estatus social y la exclusividad. Si hay una estilográfica que representa el éxito profesional es ésta.

Sin embargo, Montblanc no fue así sino hasta 1977 en que la adquirió Dunhill e inició su larga marcha por la carrera del lujo. Actualmente, pertenece al grupo Richemont, una gran empresa suiza (de propietarios sudafricanos) dedicada a este sector industrial, la cual posee otras marcas como Cartier, Clhoé, y Baume & Mercier, IWC o Montegrappa.

A partir de los años 1990,  pues, Montblanc comenzó a prodigarse en el mundo de las ediciones limitadas, comenzando por la famosísima Hemingway, que vió la luz en 1992 a partir de un modelo de los años 30. A partir de su éxito, la firma ha sacado al mercado docenas de ediciones limitadas aunque el límite en cuestión se refiera a miles de ejemplares. Así, los ejemplares de la colección Patrones de las Artes suele ser de 4810 por pluma, mientras que la de los Escritores suele ser de 12.000. Otras ediciones especiales como la de Músicos, no son limitadas en absoluto.

¿POR QUÉ COMPRAR UNA MONTBLANC?

En primer lugar, por el prestigio de la marca y por su fama. Es un producto inmediatamente reconocido y que el gran público relaciona con la exclusividad, la gran calidad y el alto precio. Se asocia inevitablemente con el elevado estatus personal de quien la usa.

Por otro lado, y consecuencia de lo primero, porque es una marca que se revaloriza con el tiempo. Las ediciones limitadas y los ejemplares clásicos de la serie Meisterstück son muy buscados en el mercado de segunda mano y se pagan por ellos precios sustanciosos. Incluso los modelos estándar tienen un buen mercado. Dicen que es la marca preferida en la China moderna.

Finalmente, aunque resulte paradójico, por su calidad. Son plumas muy bien realizadas en Alemania. Los mejores plumines de la marca son absolutamente fantásticos y de una belleza deslumbrante. El de la 149, es un mito de suavidad y perfección en el tallado.  En general, pues, son plumas de alta calidad y ostensible belleza.





¿POR QUÉ NO COMPRAR UNA MONTBLANC?

El precio es el de un producto de lujo, no el de un instrumento de escritura. De lo que se paga por un modelo de gama alta, más del 80% corresponde al prestigio de la marca antes que a su capacidad funcional. En algunas ediciones limitadas, el porcentaje sube hasta el 95%.
Se ha centrado demasiado en las series y ediciones limitadas. Esto le reportará, sin duda, grandes beneficios en mercados emergentes y entre coleccionistas pudientes,  pero no aporta demasiado para un verdadero conocedor o aficionado. A veces, la multiplicación de estas ediciones acaba por dar la sensación de que se les agotan las posibilidades. Los nuevos diseños suelen ser extremadamente barrocos o ya francamente repetitivos.
Los modelos clásicos, como los Meisterstück, son muy caros para lo que ofrecen.
Algunos modelos como el Bohéme o la Starwalker han dado un resultado mediocre.
Montblanc no vende repuestos sino que repara directamente sus  plumas. Eso aporta garantía pero multiplica el coste. Aplican una tarifa plana injustificada.





(Las fotografías pertenecen a la web oficial de Montblanc y se reproducen únicamente a efectos ilustrativos)

¿Qué plumas comprar?

Como inevitable continuación a la entrada anterior, ofreceré ahora algunos ejemplos de plumas magníficas que satisfarán a cualquier aficionado y a cualquiera que se interese por primera vez en la adquisición de un instrumento de calidad.

Todas las plumas que siguen son asequibles, funcionan a la perfección y son hermosas. Cualesquiera de ellas constituye un ejemplar perfecto para iniciarse en el uso de la estilográfica. Si pica el gusanillo del coleccionismo, todas ellas son imprescindibles en una colección moderna. No se muestran por orden de preferencia sino de manera completamente aleatoria.

Como en toda selección individual, priman los gustos personales. No tengo relación con ninguna de las marcas que siguen ni obtengo beneficio alguno por mis comentarios salvo el placer de compartir mis impresiones, con la esperanza de que a alguien le sean útiles.


1.- Sailor 1911

Sailor es la segunda compañía japonesa en importancia. Sus productos son famosos por la extraordinaria calidad de sus plumines de oro. La 1911, en sus versiones estándar y Large, son plumas clásicas de construcción  perfecta. Los plumines son, a mi juicio, los mejores del mundo.




La sedosa suavidad y belleza de los plumines Sailor es legendaria y, en efecto, ofrecen al usuario una experiencia difícilmente superable por otras marcas.
Es una pluma que nunca da problemas a su poseedor y que funciona fabulosamente bien. Cómoda, ligera, discreta en sus versiones básicas, económica y elegante. Ofrece más que una Montblanc a un precio muy inferior.
Se presenta en una enorme variedad de acabados y colores. La variedad de plumines también es muy amplia e incluye los fantásticos modelos especiales diseño del maestro Nagahara, únicos en el mundo por su originalidad y desempeño.
Una pluma imprescindible que nunca falta en mi cartera.
La 1911 cuesta en internet entre 75 y 150 euros en sus versiones básicas.


2.- Lamy Safari

Lamy es una marca alemana de probada calidad y cuidado diseño. Sus productos se han ganado merecida fama por su fiabilidad y precio ajustado, a cambio de una calidad y funcionalidad fuera de lo normal.
La Safari se ha convertido en un auténtico clásico durante los últimos veinte años. Es una pluma barata pero de alta calidad. Su sistema de intercambio de plumines de acero le otorga gran versatilidad y la escritura con ella es fácil y agradable debido a su incontestable suavidad.




Ofrece muchos colores para elegir e incluso distintos materiales, dentro del mismo diseño.
Una Safari es siempre una apuesta segura. Fiable, transportable, versátil, cómoda y sin problemas porque jamás falla.
Cuesta alrededor de 18 euros en cualquier tienda física.


3.- Platinum 3776 Century

Platinum es una de las "Tres Grandes" marcas japonesas. Casa madre de las fabulosas Nakaya y productora de algunos de los mejores modelos de hoy en día.




La 3776 Century es una pluma de contenido tamaño, belleza clásica indiscutible y perfección mecánica sin tacha. Es una pluma ligera, cómoda e infatigable. Perfecta compañera de largas sesiones de escritura, ideal para tomar apuntes y redactar notas. El plumín es de oro, elegante y sencillo a la vez, con un desempeño formidable y sin problema alguno para el usuario. Ofrece variedad de puntos y una increíble suavidad. También ofrece múltiples y hermosísimos acabados.
Su sistema de cierre permite que la pluma sea usada después de semanas de haber sido guardada.
Es una estilográfica maravillosa que nunca dejo de utilizar.
Si se desea una pluma bella, sencilla, infatigable y sin problemas, la 3776 es una apuesta segura.
Su precio, en internet, ronda los 75-120 euros en sus versiones estándar.


4.- Lamy 2000

Otro producto de Lamy. En este caso superior, pero también asequible. Se trata, probablemente, del mejor producto de la marca.
Es una pluma a pistón, fabricada en fibra de vidrio y plumín de oro rodiado, con un funcionamiento impecable y una altísima precisión mecánica.


Pluma moderna, bella pero discreta, infatigable, escritora seria llena de detalles para un buen uso. Nunca defrauda.
Su precio ronda los 100 euros en tiendas físicas. Algo menos en internet.


5.- Pilot Capless

Pilot es, según creo,  la primera compañía mundial de instrumentos de escritura. Me atrevo a decir que todos sus modelos son fantásticos. Desde las fabulosos Maki-e y Urushi hasta las humildes V-Pen, su miríada de productos ofrece la mayor calidad y funcionalidad al aficionado.
Son plumas equilibradas, con una relación calidad-precio perfecta y con modelos para todos los gustos y bolsillos.
Sin embargo, tratándose de "primeras plumas", he optado por la Capless. Un modelo revolucionario.


Es difícil de explicar la comodidad y facilidad de uso de esta estilográfica que se puede llevar en el bolsillo y poner en funcionamiento como si fuera un bolígrafo. Su mecánica es insólita y en su día supuso una verdadera revolución. Es preciso usarla para apreciar sus increíbles ventajas, sin contar con su perfección técnica y la increíble suavidad de uso del plumín.
Robustas, incansables, de escritura finísima y fácil, las Capless son plumas que nunca fallan y no hay que preocuparse del capuchón...
Imprescindible.
Su precio en internet varía entre los 60-120 euros.


6.-Pelikan serie M.

Pelikan es una marca alemana que, además de otros muchos productos, tiene actualmente en su catálogo las mejores plumas europeas. En su configuración estándar, no son plumas especialmente llamativas sino rotundamente clásicas, pero con una belleza intemporal que no admite objeciones. Su calidad de construcción, el funcionamiento intachable de su pistón y, sobre todo, la perfección y belleza de sus plumines, las convierten en piezas enormemente deseadas.





La Serie M abarca desde las pequeñas M200 hasta la fantástica M1000. Los precios, siendo respetables, conservan una muy favorable relación con la calidad total de la pluma. Para apreciar las bondades del pistón y del plumín de oro, una M400 de 200 euros será todo un acierto. Pero por un precio inferior, entre los 80 y los 120, se conseguirá igualmente una M200 de magnífico desempeño, plumín de acero y gran variedad de terminaciones.


7.- Twsbi Vac 700

Todas las Twsbi me gustan. La marca empezó con un diseño colectivo y acabó convirtiéndose en el logo de moda.  Tras algunas dificultades y errores iniciales, las modernas Twsbi son plumas con una relación calidad precio difícilmente comparable.




La Vac 700 destaca por su sistema de llenado por vacío que sólo se había visto en plumas de muchísimo mayor precio. Su variedad de colores y su solidez, la convierten en una magnífica compañera de trabajo gracias, sobre todo, a su enorme capacidad y autonomía.
El plumín Bock es magnífico, suave y muy bien calibrado, de manera que proporciona una escritura muy cómoda y agradable.
Posiblemente, la pluma que más ofrece por menos precio.


8.- Parker 51

No podía dejar de considerar este icono como una opción. La Parker 51 es una pluma de la que se ha escrito mucho y de la que es difícil aportar más información.



A sus conocidísimas cualidades como la fiabilidad, la sencillez y la suavidad de uso, se une un precio relativamente contenido que garantiza un funcionamiento impecable. Una Parker 51 en buen estado puede proporcionar a su propietario decenas de años de uso sin queja alguna y, de haberla, con remedio fácil y generalmente barato.
Con infinidad de acabados, terminaciones y posibilidades, puede encontrarse en aceptable estado de conservación en internet a partir de unos 50 euros. Si se busca un modelo raro de coleccionista, el precio puede subir hasta varios miles.


9.- Kaweco Sport

Kaweco es una vieja marca alemana que fabrica alguna de las plumas más originales y a la vez clásicas del sector. La Sport es un modelo de bolsillo que se basa en un gran capuchón para convertir una pluma minúscula en un instrumento cómodo de usar, a la manera de las Elite de Pilot o tantas otras clásicas de principios del siglo XX.






Cuando la pluma está cerrada, es ligera y facilísima de transportar. Con el capuchón colocado, se convierte en un modelo perfectamente cómodo y práctico, que permite un uso continuado.
El plumín de Kaweco, de acero, es tan eficaz como los Lamy, suave y eficiente.
Perfecta compañera de estudios y precio ajustado, es una pluma ideal para viajar.
La pluma se presenta en multitud de acabados y materiales, desde los 25 euros aproximadamente de las versiones  más sencillas, hasta los 70 de los modelos en aluminio.


10.- Twsbi Eco

La Eco es la recién llegada de Twsbi, una pluma espléndida que, en definitiva, es una 580 simplificada a la que se han retirado piezas metálicas sustituyéndolas por plásticos. Pero sigue siendo una pluma de pistón, totalmente desmontable y con un plumín de enorme calidad y desempeño.

(foto: jetpens)

La Eco es una pluma de gran tamaño, casi como el de la 580 y su diseño tiene unos rasgos familiares que la convierten en una inconfundible Twsbi. El cuerpo no es facetado sino liso y mantiene el atractivo natural de las demonstrator. Lo más flojo del diseño es el capuchón que resulta algo grande y mazacote, pero nada que no resulte compensado por el magnífico precio de esta pluma: 30 dólares.


(Todas las fotografías pertenecen a las páginas oficiales de las marcas excepto la Parker 51 -particular- y la Noodler's -Goulet Pens Co.- Las imágenes se usan a efectos puramente ilustrativos sin ostentar ningún derecho sobre ellas)


Desmontando mitos...

Todo aquel que se aproxima al mundo de la estilográfica, como a cualquier otra liturgia, se encuentra con una ya clásica serie de mitos que voy a desmenuzar a continuación con el objetivo de aclara algunos conceptos confusos y, sobre todo, ofrecer al nuevo coleccionista o aficionado, algunos puntos básicos de interés. Qué haga luego el interesado con ellos es cosa distinta, pero la confusión no debe ser nunca alimentada.

1.-¿Un precio alto equivale a una gran calidad?

La pregunta correcta sería: ¿existe una relación directa entre precio y calidad? La respuesta es: claramente, no.
Ya he dicho en algún lado que, por encima de unos 150 ó 200 euros aproximadamente, lo que compramos en una pluma no es calidad de escritura sino acabado, presentación o exclusividad, variables que cada uno estima en el precio que corresponda.
Es más que probable que, por ejemplo, una Montblanc Edición Limitada con algo de oro y algún diamante en el diseño y que cuesta miles de euros escriba exactamente igual que una Pilot 74 de 60 euros. Me atrevería a decir que incluso igual que una Safari de 20 euros o una V-Pen de 3.
Es lógico pensar que una pluma cara, en conjunto, sea un producto más refinado que una de 20. La calidad general de los plásticos, el material del plumín y el sistema de carga, corresponden con esta percepción. Pero por encima de los referidos 200 euros, estamos comprando otra cosa que un instrumento de escritura, suponiendo que nos interese que solo un número limitado de personas en el mundo, por decir algo, tenga el mismo objeto que nosotros. Esto puede ser interesante pero no redunda en la eficacia de dicho objeto.
Una hermosa Namiki Maki-E de Pilot, Nakaya o Danitrio, son algo más que instrumentos de escrituras. Son obras artísticas cuya autoría y belleza se paga aparte.

2.- ¿Hay marcas de calidad garantizada?

No. Hay marcas con prestigio que no corresponde a la realidad y marcas de fiabilidad contrastada pero de escasa fama comercial.
Se rompen tantas Montblanc, Dupont o Waterman como Kawecos o Twsbi. Quizá más. Lo que es seguro es que presentan, potencialmente, los mismos problemas que las modestas Lamy o las recordadas Inoxcrom. Si alguien piensa que con una Montblanc o una Pelikan de 800 euros nunca tendrá problemas con el pistón, el alineamiento del alimentador, las pérdidas de tinta o el desgaste de la rosca del capuchón, está equivocado. Tendrá, o no, los mismos que con una humilde Sailor 1911 de 80 euros.

3.- ¿Son mejores los sistemas clásicos de alimentación que el convertidor o el cartucho?

Los sistemas de alimentación son el producto de una evolución industrial de decenas de años. Cada método tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El pistón, por ejemplo, ofrece gran capacidad de tinta y refinamiento mecánico. A cambio, obliga a un cuidadoso mantenimiento y presenta complicaciones para su montaje y desmontaje.
Los sistemas clásicos de Sheaffer, como el snorkel o el Vac Filler son métodos muy sofisticados, originales  y elegantes, bellos en sí mismos, aunque endiabladamente complicados de mantener y reparar si llegan a fallar.
Los depósitos de goma, ya sean accionados por palanca, botón o crescent, son fiables, elegantes y seguros pero tienen poca capacidad y obligan a un mantenimiento periódico porque el depósito se deteriora y pierde sus propiedades.
La ausencia de mecanismo interno, o eyedropper, aporta enorme capacidad pero presenta graves problemas de   regularidad en el suministro de tinta y riesgo de pérdidas.
El cartucho es, nos guste o no, el elemento que salvó a la estilográfica como instrumento de escritura moderno. Es un sistema práctico, limpio, sencillo, inmediato y que permite contar con reservas de tinta en cualquier momento y situación sin necesidad de recurrir a un engorroso tintero. El convertidor, que viene a ser un cartucho rellenable, es una solución intermedia perfectamente compatible con el cartucho estándar.
Lo que ocurre con los sistemas clásicos de almacenamiento de tinta es que responden mejor al gusto de los aficionados por ser más complicados, mecánicamente más interesantes, más bellos. Es como comparar un reloj de cuarzo con un mecánico. Funciona mejor y es más práctico el primero, pero nos gusta mucho más el segundo.

4.- ¿El  oro para el plumín es siempre mejor que el acero?

El oro aporta, esencialmente, dos valores esenciales: es un metal inalterable que no se oxida ni se deteriora con el tiempo y que, además, admite reparación. Esto no lo puede hacer igual un plumín de acero que se oxida y, si se dobla, se rompe.
Sin embargo, en términos funcionales, el oro no aporta mucho más que estas cualidades mecánicas. El punto de escritura, que es lo esencial en un plumín, está hecho de iridio u otra aleación dura y, por tanto, no guarda ninguna relación con el material del mismo.
El oro aporta, eso sí, extraordinaria belleza. Permite ser tratado como una joya y ofrece unas posibilidades estéticas que ningún plumín de acero puede igualar. Los mejores plumines, los grandes Pilot-Namiki, Pelikan, Sailor, Visconti, Omas o Montblanc, son artículos hermosísimos con independencia de sus cualidades mecánicas.
Por tanto, un plumín de oro no tiene por qué escribir mejor ni peor que uno de acero. Pero suele ocurrir que el de oro, en  marcas de prestigio, esté fabricado con sumo cuidado para corresponder con la calidad general que se pretende dar a una pluma.


5.- ¿Merece la pena adquirir plumas antiguas?

Una pluma antigua en funcionamiento ha demostrado su eficacia durante años pero eso no garantiza que lo seguirá haciendo. Hay ejemplares robustos pero hay otros muy delicados y difíciles de restaurar o mantener.
Si uno es coleccionista, merecerá la pena buscar y adquirir ejemplares concretos que enriquezcan una colección. Si alguien recupera la pluma de su padre, de su abuelo o de cualquiera que le aporte un valor sentimental añadido, merecerá la pena que gaste lo necesario para su restauración y uso.
La belleza y valor de los objetos antiguos es algo que cualquier persona sensible es capaz de apreciar pero eso no significa que cualquier pluma antigua sea mejor que una moderna. En general no lo será puesto que se trata de objetos superados por la evolución industrial. Son bellos, pero poco prácticos.
Fuera de coleccionistas o de supuestos de valor sentimental, las plumas modernas ofrecen incuestionables ventajas: fiabilidad mecánica, actualidad de materiales, garantía, repuestos, servicio...


6.- ¿Es preferible comprar en una tienda física antes que en internet?

Actualmente no. Y atención que hablamos de comprar.
Se suele decir que en una tienda física las plumas se pueden probar. Es cierto en parte aunque no en todos los casos pues no hay muchos vendedores que estén dispuestos a entintar una pluma cara para que la pruebe el interesado. Se puede sopesar, ver, comprobar las dimensiones, pero no confirmar que sea la pieza que queremos o necesitamos. Eso solo se advierte tras horas y días de uso.
Actualmente, la facilidad de los medios informáticos, permiten apreciar todos aquéllos detalles desde la pantalla de un ordenador y, si es necesario, acudir a cualquier tienda para apreciarlos directamente. Ver las plumas sí, aunque también se pueden ver en Penshows y Ferias de todo tipo. Comprar, en cambio, es otra cosa.
Internet ofrece unos precios imbatibles lo que, desde luego y lamentablemente, está acabando con las tiendas tradicionales. Pero es cuestión de competencia.
Una pluma en tienda física puede tener un precio superior en más de un 100% al que se puede encontrar en internet. A veces, el porcentaje es netamente superior. Cuando la diferencia no es muy alta o el riesgo es muy elevando, el consumidor suele comprar en la tienda y así ocurre con plumas baratas o con las muy caras, temiendo que la garantía de las tiendas online sea inferior. Es un error.
Las tiendas online modernas ofrecen un servicio magnífico, una garantía perfecta e inmediata y un servicio inigualado por las tiendas físicas.

domingo, 13 de abril de 2014

Jinhao 599, las "Safari" chinas.



Hace unos días decidí pedir un par de las nuevas Jinhao 599 que tanta polémica suscitaron por su gran parecido con las Lamy Safari. Había yo leído algunas referencias positivas a su desempeño y calidad de manera que me decidí a probarlas para tener una experiencia de primera mano y, en cualquier caso, tener elementos de juicio que me permitieran valorar el experimento de Jinhao y su relevancia frente al modelo original.

Compré dos modelos de colores chillones así que pronto me encontré con dos plumas fosforescentes de llamativa apariencia.

Las plumas son distintas. La verde tiene el cuerpo y el capuchón metálicos y la boquilla de plástico. En la naranja, todos los elementos son de plástico. La sujeción interior de la boquilla, dentro del capuchón, es también distinta. Más grande en la verde.





Hay otras diferencias:

1.- Modelo verde:

Cuerpo y capuchón metálico
Pieza interior de cierre grande
Plumín y alimentador tipo Lamy
Sin ventana en el cuerpo
Cuerpo y capuchón más estrechos
Remate trasero en negro
El nombre Jinhao aparece serigrafiado en el cuerpo

2.- Modelo Naranja:

Cuerpo y capuchón de plástico
Pieza interior de cierre pequeña
Plumín y alimentador tradicional Jinhao
Con ventana en el cuerpo
Cuerpo y capuchón más anchos
Remate trasero en color del cuerpo
El nombre Jinhao aparece grabado en el cuerpo

Similitudes:

Clip idéntico
Convertidor estándar
Longitud idéntica
Anillo metálico entre boquilla y cuerpo






La diferencia de peso entre ambas plumas es patente aunque en ningún caso se hace cansado su uso.

Como ya sabíamos, hay muchas pequeñas diferencias con las Safari de manera que es imposible confundirlas si se ponen una junto a la otra. Sin embargo, es evidente que la 599 está inspirada en la Safari. En el caso de la verde, hasta el plumín tiene un diseño similar y la apariencia general de las plumas es la misma. Se trata de una inspiración, un homenaje o un plagio, en función de la intensidad de los sentimientos de cada uno. La similitud es más notoria en el diseño de la boquilla.





A un precio de 4,73 y 4 euros respectivamente, envío incluido, se trata de plumas con una calidad más que aceptable, con buena presencia y tacto, buenos materiales, magnífico acabado y composición con relación a su precio y un buen valor añadido al incorporar el convertidor. Como simple usuario, he de decir que se trata de un producto muy digno.

He hecho una pequeña prueba de escritura y el resultado es igualmente positivo. Ninguno de los plumines tiene la calidad de los Lamy. El punto es más fino y seco, como casi todos los chinos estándar. Pero se deslizan bien, sin interrupciones y con aceptable suavidad. Escribe mejor el verde que el naranja. Los plumines son muy rígidos y no admiten ni la mínima variación en el trazo. Pero están bien acabados, llevan el logo de Jinhao y están decorados sobriamente. Ni estridencias ni irregularidades. Resultado final muy aceptable.





En resumen: la relación calidad-precio de estas plumas es notable. Su desempeño, muy bueno. Son ejemplares perfectamente utilizables en el día a día por su robustez, ligereza y comodidad. No hay muchas en este segmento con la misma calidad. A mi juicio, las Pilot Varsity o las Platinum Preppy, escriben mejor, pero son mucho más frágiles y sus plásticos y construcción general son de inferior calidad.

¿Harán la competencia a las Safari? Ni siquiera creo que lo pretendan. Las Safari son cuatro veces más caras pero su calidad es superior y, estando en el segmento más barato, la diferencia no es esencial. Entre cinco euros y veinte hay diferencia, pero cualquiera puede afrontar pagarla. Si nos vamos al segmento alto, la cosa varía pues entre 100 y 400 euros, la diferencia sería insalvable. En lo que a mí toca, considerando que las Safari son plumas extraordinarias, las 599 no harán que deje de comprar ni usar las Lamy. 

Probablemente estas imitaciones sirvan para revalorizar el original, como ocurre con tantas cosas.







Sailor Mojave: Una rareza



Hace unos quince años se puso de moda en las tiendas de estilográficos de los Estados Unidos, crear ediciones especiales para sus clientes. La venta por internet comenzaba a despegar pero seguía habiendo muchas tiendas de "cemento y ladrillo" que buscaban fidelizar a su clientela ofreciéndoles productos conmemorativos exquisitos en tiradas muy pequeñas. Hoy la moda continúa, quizá en menor medida, pero aún se encuentran ejemplos en distribuidores como Goulet & Co.

Al inicio de las década de los 2000, Swisher Pen Co, una compañía radicada en Virginia, pujaba en internet junto a otras tan conocidas como la clásica Fountain Pen Hospital, World Lux o Avalon. Durante aquello años, varias de estas empresas encargaron diversas ediciones especiales a Sailor que, a la sazón, comenzaba a introducir sus plumines especiales en el mercado norteamericano y aceptaba cualquier encargo.

Swisher encargó a Sailor una edición limitada no tan cara como lo había sido en su primer intento, una pieza en maki-e que había salido al elevado precio de 1.300 dólares de la época. La nueva pluma debía ser más asequible. Sailor tenía disponible un material acrílico que había ofrecido a otro fabricante que lo había rechazado. Se trataba de una mezcla de colores crema, caramelo y marrón, entrelazados en unas sugerentes figuras quebradas e irregulares. A Jack Swisher le gustó mucho y lo compró, encargando a Sailor la edición limitada que deseaba.




Swisher tenía un sistema privado para comunicarse con sus clientes registrados y se puso en contacto con ellos ofreciéndoles la pluma antes de fabricarla. De esta manera, sabría cuántos ejemplares debía hacer y con qué características. Inició una ronda de consultas para definir el modelo base y el nombre. Alguien sugirió "Joya del Mojave", el desierto californiano cuyos colores parecía evocar perfectamente el modelo, así que éste fue el nombre elegido.




El modelo base utilizado por Sailor para la nueva pluma fue el de la Magellan, una pieza que fabricaba desde 1990 aproximadamente y que había salido al mercado para conmemorar el 990 aniversario de la marca. La Magellan se importaba en los Estados Unidos con dos tipos de plumines, el TIGP (también conocido en España e Italia y que quiere decir "Titanium Gold Plated") y uno de oro de 14K. L a Magellan ocupaba el mismo rango que la 1911 que, finalmente, acabó por desplazarla del catálogo de Sailor en 2005 aproximadamente.




La Mojave Jewel es una pluma más estilizada que la 1911 y un poco más larga pero, como casi todas las Sailor, es de un tamaño contenido, ligera, ágil y apta para escribir mucho con ella sin cansarse. Todos los detalles de la pluma son de oro chapado que casa muy bien con los colores terrosos de la resina. La impresión general de la pieza es muy cálida.

El plumín de la Mojave Jewel es una verdadera joya pues se trata de un Music, modelo que hoy está más extendido pero que resultaba raro de encontrar en 2002, fecha en que se fabricó la pluma. Los Music forman hoy parte de los modelos estándar de Sailor pero antes pertenecían a la gama especial. Al contrario que Platinum, que usa tres gavilanes, el Music de Sailor consiste en una punta plana de iridio, tallada casi como un stub. La escritura es suave, consistente, muy húmeda y con una notable variación de trazo.

Este ejemplar no ha sido muy utilizado y se conserva en perfectas condiciones con todo el material de presentación.



Omas 360 Primera Edición

La firma  italiana Omas fabrica plumas de altísima calidad y belleza indiscutible. Técnicamente, se ofrece modelos avanzados, complejos y con unos plumines de proverbial suavidad y deslumbrante belleza. Su uso del celuloide la convierte en una marca exquisita y algunos de su modelos, como la Lucens o la Arco, son, probablemente, dos de los más bellos ejemplos de plumas construídas con este material.


Se cuenta que los mecánicos de Omas recibían algunas quejas de usuarios de estilográficas que, en realidad, no sabían utilizar correctamente el instrumento. De modo que, en los años 90, la firma decidió fabricar una pluma revolucionaria en tanto era prácticamente imposible escribir mal con ella. 
Omas pensaba que una pluma de tres caras ofrecía la máxima ergonomía y se adaptaba perfectamente a la mano permitiendo una posición perfecta, un grado de inclinación adecuado y el mejor equilibrio. De esta idea nació en 1996 la 360 cuyo número es difícil de atribuir a una razón  pues hay quien alude a anteriores modelos como el 361 y, los más,  a que la suma de los tres ángulos de un triángulo son 360º.

La innovación de Omas no afectaba solo a la forma triangular sino a cómo se resolvió el grave problema de hacer que esta sección contuviese un pistón cilíndrico. Además, se corría el riesgo de la debilidad estructural del capuchón al ser colocado, algo que había afectado a otros modelos clásicos como la Tríadad de los años 30. Ambos problemas se solucionaron con el apoyo de técnicos muy especialidades y herramientas entonces novedosas como el diseño asistido por ordenador.

La primera Omas 360 era una pluma imponente para, por un lado, albergar el pistón, reforzado y asegurado contra toda filtración y, por otro, para responder a su vocación de instrumento estelar dentro de la gama alta de la firma. Estaba construida con resina vegetal especial ultrabillante. La pluma se adornaba con las tradicionales cenefas doradas de la marca y con un plumín extraordinario. 
El alimentador, de gran eficacia, es de ebonita. El pistón está fijado con un clavo dorado y tiene una capacidad de 1,5 cm3 de tinta.


Las primeras 360 salieron al mercado en 1996 y eran todas del mismo color: un azul intenso y profundo que fácilmente podía confundirse con el negro. Sólo a la luz del día o por comparación con un negro natural, puede apreciarse la belleza de este magnífico y originalísimo color.



La 360 que presento es, precisamente, de las primeras fabricadas y, por tanto, del azul-negro referido. Es una pluma que encontré, nueva, en una vieja librería de pueblo que cerraba y liquidaba sus existencias. Este tesoro entró a formar parte inmediata de mi colección pues es difícil encontrar estas primeras ediciones.

La Omas 360 es una de esas raras plumas perfectas a las que es difícil encontrar peros. Sin embargo, la casa abandonó su diseño en pro de una versión moderna con los extremos truncados y carga por cartucho. Me temo que la demanda es la que acaba por diseñar el producto.