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sábado, 26 de abril de 2014

Grandes Marcas: Por qué si y por qué no. Montblanc

MONTBLANC

Fundada en 1906, es la pluma que todo el mundo asocia con el lujo, el alto estatus social y la exclusividad. Si hay una estilográfica que representa el éxito profesional es ésta.

Sin embargo, Montblanc no fue así sino hasta 1977 en que la adquirió Dunhill e inició su larga marcha por la carrera del lujo. Actualmente, pertenece al grupo Richemont, una gran empresa suiza (de propietarios sudafricanos) dedicada a este sector industrial, la cual posee otras marcas como Cartier, Clhoé, y Baume & Mercier, IWC o Montegrappa.

A partir de los años 1990,  pues, Montblanc comenzó a prodigarse en el mundo de las ediciones limitadas, comenzando por la famosísima Hemingway, que vió la luz en 1992 a partir de un modelo de los años 30. A partir de su éxito, la firma ha sacado al mercado docenas de ediciones limitadas aunque el límite en cuestión se refiera a miles de ejemplares. Así, los ejemplares de la colección Patrones de las Artes suele ser de 4810 por pluma, mientras que la de los Escritores suele ser de 12.000. Otras ediciones especiales como la de Músicos, no son limitadas en absoluto.

¿POR QUÉ COMPRAR UNA MONTBLANC?

En primer lugar, por el prestigio de la marca y por su fama. Es un producto inmediatamente reconocido y que el gran público relaciona con la exclusividad, la gran calidad y el alto precio. Se asocia inevitablemente con el elevado estatus personal de quien la usa.

Por otro lado, y consecuencia de lo primero, porque es una marca que se revaloriza con el tiempo. Las ediciones limitadas y los ejemplares clásicos de la serie Meisterstück son muy buscados en el mercado de segunda mano y se pagan por ellos precios sustanciosos. Incluso los modelos estándar tienen un buen mercado. Dicen que es la marca preferida en la China moderna.

Finalmente, aunque resulte paradójico, por su calidad. Son plumas muy bien realizadas en Alemania. Los mejores plumines de la marca son absolutamente fantásticos y de una belleza deslumbrante. El de la 149, es un mito de suavidad y perfección en el tallado.  En general, pues, son plumas de alta calidad y ostensible belleza.





¿POR QUÉ NO COMPRAR UNA MONTBLANC?

El precio es el de un producto de lujo, no el de un instrumento de escritura. De lo que se paga por un modelo de gama alta, más del 80% corresponde al prestigio de la marca antes que a su capacidad funcional. En algunas ediciones limitadas, el porcentaje sube hasta el 95%.
Se ha centrado demasiado en las series y ediciones limitadas. Esto le reportará, sin duda, grandes beneficios en mercados emergentes y entre coleccionistas pudientes,  pero no aporta demasiado para un verdadero conocedor o aficionado. A veces, la multiplicación de estas ediciones acaba por dar la sensación de que se les agotan las posibilidades. Los nuevos diseños suelen ser extremadamente barrocos o ya francamente repetitivos.
Los modelos clásicos, como los Meisterstück, son muy caros para lo que ofrecen.
Algunos modelos como el Bohéme o la Starwalker han dado un resultado mediocre.
Montblanc no vende repuestos sino que repara directamente sus  plumas. Eso aporta garantía pero multiplica el coste. Aplican una tarifa plana injustificada.





(Las fotografías pertenecen a la web oficial de Montblanc y se reproducen únicamente a efectos ilustrativos)

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