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Mostrando las entradas etiquetadas como bolígrafos

Bolígrafos tácticos: la pluma y la espada

La palabra táctico se viene utilizando mucho, últimamente, con una acepción, temo,  poco afortunada en español pues deriva, directamente, del inglés americano que la empezó a utilizar, además de en el sentido habitual, para designar objetos adecuados para uso militar o de defensa. Todos hemos visto anuncios de arcos  tácticos  y navajas tácticas . Creo que se trata, al menos en origen, de un intento por suavizar conceptos usando palabras poco agresivas; parece mejor decir cuchillo táctico que cuchillo militar de combate , algo que, supongo, representa escenas poco amables. El adjetivo también hace referencia a cualquier tipo de objeto que no constituye un arma por sí mismo, pero que está pensado para un uso militar, desde cuadernos hasta mochilas, gafas, chalecos o botas. En realidad, los bolígrafos tácticos como el que vamos a ver deberían denominarse de defensa , pues esta es, básicamente, su misión principal. Escriben, desde luego, pero lo que los hace especiales...

Los bolígrafos delgados.

No hace falta que subraye aquí mi pobre apego por esos instrumentos de escritura conocidos como bolígrafos; ante todo, porque les imputo la autoría de un delito de asesinato (afortunadamente en grado de frustración) de mis amadas estilográficas. Pero también les reprocho su pobre adaptación a los mejores hábitos de escritura y su casi absoluta incapacidad para expresar con fidelidad la belleza de la caligrafía. Deben tener alguna virtud de la que, por desgracia, ahora mismo no quiero acordarme. Bromas aparte, el bolígrafo se ha convertido en un instrumento universal. Lejos ya los tiempos de los provectos Bic y de su clásica estética; recordemos que se trata de un verdadero icono ya que un modelo cristal de 1950 está en el MOMA de Nueva York. Los bolígrafos modernos no han experimentado el mismo desarrollo cualitativo que nuestras queridas estilográficas aunque, eso sí, han inundado el mundo con su ingente número y su ubicuidad. Si lo pensamos fríamente, comprobaremos que los b...