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sábado, 6 de agosto de 2016

Revisiones Ligeras: Kenedy

Kenedy fue una marca española realizada en Barcelona por Eric Eisig Stam, un inquieto marquista alemán.

El modelo que se presenta, sin nombre conocido, es una réplica de la Parker 21 que, para la época, era , como la 51, una pluma de referencia en todo el mundo.


Se trata de una pluma de tamaño comedido, bastante más pequeña que su modelo original. Está bien acabada aunque no tiene la calidad de aquél.


El capuchón, de acero cepillado, está rematado de manera original por una pequeña cúpula cromada y cuenta con un clip de tipo Parker 21 de la primera época aunque con algunos rasgos diferentes, como una mayor anchura de la punta y mayor longitud en las plumas.


El plumín está menos carenado que el de la 21. Es de acero y ofrece un buen desempeño para su modestia.


La carga se realiza por sistema aerométrico con fleje metálico. El mecanismo está muy bien terminado, robusto y de calidad.


El plástico de esta pluma también es de buena calidad y muestra un correcto acabado. Su resistencia está demostrada por su edad, sin que presente, a día de hoy. quiebras o rajaduras.

La marca Kenedy desapareció con la misma rapidez con la que apareció, al igual que lo hicieron numeroso modelos que fabricaron malquistas españoles entre los años 45 y 60, a la sombra del éxito de las Parker y de la dificultad de obtenerlas.



9 comentarios:

  1. Preciso y precioso apunte, admirado capitán.
    ¿Para cuándo una historia de las estilográficas españolas?
    Gracias por anticipado.

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    1. Un tema apasionante, amigo Juan, pero requeriría un blog dedicado y hay algunos muy buenos que incluso aparecen en la lista de mis favoritos. Pero, en la medida de lo posible, iré poniendo plumas españolas con la información de la que dispongo. Un fuerte abrazo

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  2. Que bueno que se habla de uno de los numerosos modelos realizados por esos marquistas erradicados en España. Hay tantos modelos que daría para un blog completo, pero sin duda es un mundo fascinante, ya que revela la inventiva y la capacidad de emprendimiento que había en la época. Hay que pensar que las estilográficas llegaron a ser el instrumento de comunicación de mayor tecnología para su época, y ver a tantos emprendedores fabricándolos en tierras españolas es comparable a que hoy hubiera cientos de fabricantes de "smartphone" en España. Alucino de solo pensar lo que debió ser el reto de comenzar tal empresa en sus días. Ademas, siempre me ha llamado la atención, el cuido de la estética y calidad de casi todos. Fantástico sin duda.

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    1. Fruto de la autarquía, apenas llegaban artículos de fuera de nuestras fronteras, y los que lo hacían era a precios prohibitivos, no aptos para los depauperados bolsillos de la mayoría de españoles. Para fabricar una pluma no hacía falta tecnología puntera, bastaba con un torno y alguna pequeña prensa, tenías la clientela, tenías la tecnología, es normal que surgieran pequeños talleres como setas. Talleres con una capitalización mínima que no pudieron invertir para adaptarse a los rápidos cambios del mercado, y desaparecieron tan rápido como surgieron.

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    2. Interesantísima cuestión la de la industria estilográfica española de posguerra. Daría para un monográfico entero y sería de gran interés como los comentarios que habéis dejado aquí, queridos amigos. Seguiremos con ello, con toda seguridad. Un fuerte abrazo

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  3. Es un interesante dato, que pone en contexto histórico, algunas iniciativas españolas. En Venezuela hubo dictaduras "convencionales", y desde principios del pasado siglo, es un país inmensamente rico por sus ingentes reservas y producción del "oro negro". Esa capacidad de crear en la adversidad es mas admirable aun, ya que en mi país no se hizo nunca ninguna estilográfica, probablemente porque era mas fácil importarla, ni siquiera se creo una industria Venezolana con inversión de casas americanas, como la Parker Argentina. Quizá allí esta la explicación del porque siempre he dicho dicho, "que nuestra mayor pobreza reside en nuestra inmensa riqueza". Gracias Alfonso por tu interesante aclaratoria.Ya vez como a cada tema que Pedro pone en el tapete se le pueden sacar muchos conocimientos.

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    1. Exacto, lo has definido perfectamente, la pobreza de Venezuela paradójicamente reside en sus abundantes recursos petrolíferos. Es lo que los economistas hemos bautizado como «Enfermedad Holandesa»

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    2. Y me permito añadir que no es solo un mal de Venezuela; seguro que se nos ocurren otros países de enorme riqueza y mal (o pésimo) aprovechamiento económico. Un fuerte abrazo y gracias por vuestros comentarios.

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    3. Sin ir más lejos, España después de la entrada en el euro. La avalancha de miles de millones de euros sólo ha generado endeudamiento, destrucción del ya de por sí escaso tejido industrial y apilamiento tochos.

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