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jueves, 14 de enero de 2016

Dupont Montparnasse. El Lujo Francés

Dupont es una vieja marca francesa de lujo que también fabrica estilográficas. Tras pasar por Gillete en 1971, la compañía pasó a manos de la multinacional Dickson Concepts, una empresa china de Hong Kong que también posee la marca Polo Ralph Laurent.

Dupont es conocida, sobre todo, por sus encendedores de lujo, famosos desde 1941 y de cuyo mercado tiene un 70% de cuota. Pero también fabrica sus conocidas estilográficas, mercado en el que no tiene mucha presencia pero que se resiste a abandonar. Para mí, la razón obvia es la pura imagen ya que dudo que el producto resulte rentable y eso que bastantes de sus componentes, especialmente la mecánica, se los proporcionan otros fabricantes especializados. Pero Dupont sigue cuidando sus estilográficas y comercializa productos de gran calidad y magnifico acabado.

Pese a todo, me ocurre con las plumas francesas lo que con sus coches; que resulta difícil encontrar un diseño que levante pasiones. Son de gran calidad, espléndidos acabados, funcionamiento intachable, pero... les falta algo. No atraen, no generan emoción, no arrebatan, Les falta alma.


La Montparnasse es una pluma ya veterana en la que Dupont virtió su mejor quehacer y, a mi juicio, es la mejor pluma y la más hermosa que ha vendido nunca.  Sucedió a la Classique y a la Gatsby, dos buenas plumas pero absolutamente olvidables, en el estilo delgado que tan de moda estuvo en los años 70-80. La Montparnasse, que salió al mercado en 1989 fue un salto hacia adelante: Dupont proponía ahora una pluma de gran tamaño, capuchón roscado (que me conste, Dupont no ha vuelto a comercializar otro), y una boquilla semioculta por el cuerpo que es la parte por la que se sujeta la pluma al escribir. Como detalle característico, el cuerpo cuenta con una especie de alero curvado donde el usuario puede apoyar el extremo de sus dedos.



Dado que la boquilla está semienterrada en el cuerpo, Dupont ideó un sistema de rosca apoyado en una camisa interior accionada por un volante plegable instalado en la parte superior del cuerpo. El sistema es complejo pero funciona perfectamente y da a la pluma un toque de originalidad. El volante plegable, por cierto, es el mismo que utiliza Dupont en sus encendedores. La pluma se alimenta por cartucho/convertidor.



El cuerpo de la pluma es de latón y, como era de esperar, hace que el instrumento sea bastante pesado. Sin embargo, está muy bien balanceado, de manera que no resulta especialmente incómoda para escribir largo tiempo si bien no es ésta su mejor cualidad.


La Montparnasse se ofrecía en dos versiones; una chapada en oro o plata y otra lacada. Aquí tenemos dos fantásticos ejemplares de laca: una negra y otra roja.  El magnífico lacado de Dupont es una de sus señas de identidad y puede verse tanto en encendedores como en estilográficas y otros objetos de lujo. Utiliza laca china de calidad que se aplica concienzudamente a mano. No es urushi, pero el resultado es muy vistoso.


La Montparnasse lacada  es una pluma muy elegante. Sus líneas son muy limpias y no hay detalles que sobren. La casi ausencia de boquilla y el elegante alero que rompe las líneas rectas, resulta extraordinariamente armónico. Por otro lado, la combinación del lacado con los detalles dorados es muy agradable aunque, a mi juicio, aún conserva algunos resabios estéticos de los primeros años 80 y quizá más sobriedad con los dorados le habrían sentado mejor. Con todo, es una pluma de imponente presencia que desborda calidad en sus acabados y materiales.


El plumín de la Montaparnasse es un Bock hecho expresamente para la casa. Se trata de un plumín redondo en forma de vaso truncado, muy original y de formidable desempeño. No resulta grande pero tampoco desproporcionado con el gran tamaño de la pluma. El alimentador, con un exterior liso, sigue las líneas del plumín sin sobresalir de ellas lo que le otorga un perfil muy elegante.



Uno de los puntos más destacables de la Dupont es el clip. Se trata de una pieza maciza, inmejorablemente fabricada, rematada por arriba a la perfección y con una sujeción perfecta y segura. El cuerpo del clip también está lacado de manera primorosa, destacando el brillo de la laca sobre un borde dorado.



La escritura con la Dupont es muy buena. Con el punto fino escribe sin defectos, proporcionando un flujo correcto e ininterrumpido. No resulta especialmente húmedo, sobre todo en comparación con el punto medio, que escribe con mucha mayor suavidad.


¿Cuál es el gran problema de esta pluma? A mi juicio, el precio. Orientada como está hacia el segmento del lujo, este tipo de estilográficas representativas tiene muchas competidoras que ofrecen algo que ella no tiene en igual cantidad: reconocimiento y valor añadido. Dejando aparte las ediciones limitadas de dudoso gusto y astronómico precio, las plumas estándar de Dupont se ofrecen a precios de catálogo absolutamente desproporcionados para lo que ofrecen sus competidoras alemanas (en materia de lujo) y japonesas (en capacidad funcional). Sin embargo, algunos modelos como las Montparnasse, siguen siendo elegantes ejemplos del mejor y más clásico lujo francés.


Gracias a Ricardo por haberme permitido hacer el análisis de estas plumas.


4 comentarios:

  1. Un antiguo amigo de facultad tomaba apuntes con una de estas, siempre me llamó la atención, sabía que era una Dupont, pero hasta hoy no he sabido el modelo. Qué tiempos, me estoy haciendo viejo... XD

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    1. No te digo las que recuerdo yo, amigo mío. Un abrazo

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  2. Yo no se por qué, pero en mi segmentación de estilográficas Dupont está en la zona de joyería.
    Tendrá que ver con que en los grandes almacenes los pósteres de Dupont llevaban un encendedor y una estilográfica?
    Y que viva Don Francisco de Quevedo. Grande entre los grandes.

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    1. Gracias por tu comentario Rafael. Así es el mundo Dupont moderno, aunque sus plumas tienen un gran funcionamiento. Claro que el precio las aleja de un usuario normal. Un fuerte abrazo (Que viva Don Francisco)

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