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lunes, 11 de enero de 2016

Grandes Catástrofes o cómo arruinar una estilográfica con poco esfuerzo.

Las estilográficas son objetos relativamente resistentes, simples, y de los que suelen encontrarse recambios. Ello hace que haya pocos incidentes que terminen de una vez para siempre con ellas. Pero los hay, y aquí vamos a ver algunos, muchos de los cuales son fruto del ingenio (perverso) del usuario poco avisado. Me inspiró esta entrada una anterior sobre la limpieza de las plumas donde los amables lectores aportaron algunas experiencias realmente divertidas.

La Tinta China

Parece mentira, pero hay un instinto perverso que nos impulsa a usar tinta china en una estilográfica. El que no la ha usado alguna vez, ha estado tentado o a punto de hacerlo y, si no, que levante la mano ese raro espécimen. El error inveterado de usar tintas inadecuadas en las estilográficas es tan común como antiguo y la palma se la lleva, desde luego, la malhadada tinta china que, como es sabido, se seca formando unos grumos absolutamente indestructibles, colapsando los alimentadores, los depósitos  y arruinando todo el sistema mecánico de la estilográfica. Digo que es sabido aunque, en realidad, no tanto, porque las fatales consecuencias de la tinta china depositada en las estilográficas sigue y seguirá siendo un clásico inmortal.



Manos de Queso. 

Seamos conscientes de nuestras limitaciones. No todos somos aficionados al modelismo o la micro cirugía. Para muchos, lo más complejo que manejamos en nuestra vida cotidiana son los cordones de los zapatos o la máquina expendedora de café. No es buena idea desmontar las plumas sin saber cómo hacerlo y, desde luego, jamás en cualquier parte, con la confianza de que nada se caerá ni se perderá. Al contrario, ésto ocurrirá  y, además, con resultados catastróficos. Las piezas se pueden romper o, muchísimos peor, perderse para siempre. Un caso paradigmático de mala praxis es ponerse a limpiar piezas pequeñas bajo el grifo del lavabo sin poner el tapón o un filtro salvador. Miles de pequeñas y vitales piezas de estilográfica vagan perdidas por las cañerías del mundo por la falta de previsión de sus alocados dueños.


Los poderoso alicates. 

Los alicates son instrumentos de gran potencia que, reconozcámoslo, no sabemos manejar con soltura porque no acabamos de entender en qué consiste la Ley de la Palanca. Con enorme facilidad, estas aparentemente inofensivas herramientas pueden quebrar cuerpos, destrozar roscas y doblar capuchones. Eso sin contar con las bonitas e indelebles marcas que dejarán en los delicados materiales de nuestras plumas. Hay que usarlos siempre con protecciones de caucho y aún así, andarse con mil ojos. Atención: hay a quien le parece poco esta herramienta y usa un martillo como arma fatal. Los forzudos sin experiencia deben dedicarse a cortar troncos o arrastrar trineos, pero no a reparar las delicadas entrañas de una pluma.




Uso ingenioso del calor.

Todos tenemos la idea, instintiva, de que el calor es bueno. Sin duda lo es cuando viajamos en mangas de camisa por los Alpes o cuando salimos de un bañito en el Atlántico, pero no siempre lo es para las plumas. Es útil, desde luego, para ablandar ciertos pegamentos ligeros con los que suelen sellarse los cuerpos de algunos modelo,s y también para ajustar alimentadores de ebonita, pero hay que usarlo con enorme precaución si no queremos, por ejemplo, que el delicado celuloide de nuestra querida vacumatic se nos deshaga entre las manos o que el delicado alimentador se convierta en un irreconocible gurruño. Lo único admisible es usar aire caliente o el lateral de la llama de una vela, y siempre con enorme precaución. Prohibidos mecheros, sopletes o cualquier otra fuente de calor capaz de tostar un bovino adulto, Jamás para disolver atascos de tinta.


El pegamento es para siempre.

Las plumas son desmontables, no lo olvidemos. Por cerrado que parezca su interior, siempre hay métodos para abrirlas y repararlas. A veces, se utilizan adhesivos ligeros para conseguir estanqueidad y seguridad en el cierre como la goma arábiga o el shellac. Todos ellos se funden a baja temperatura, lo que permite sustituirlos con facilidad. Hay quien piensa, sin embargo, que pega mejor el cianocrilato y, en efecto, lo hace para siempre, desgraciando por completo nuestras estilográficas. También hay quien utiliza este pegamento, u otros tan simpáticos como el de contacto, para intentar reparar fisuras en el celuloide, pequeñas roturas o piezas descolgadas. Grave error. Lo más seguro es que toda la pluma termine semiderretida, llena de cicatrices o insolubles pegotones  o, en el mejor de los casos, anquilosada para siempre.


El agua hirviendo quema.

Parece una tautología pero el agua hirvendo no solo quema las manos del usuario, sino también muchos de los materiales con los que están construidas las plumas. El agua hirviendo es enemiga de casi cualquier cosa en una pluma. La deformará o derretirá por menos de nada y, en el mejor de los casos, acabará con el precioso brillo de nuestras resinas. Como mucho, se puede utilizar el agua caliente (nunca hirviendo) para ciertos ajustes muy especiales en los alimentadores de ebonita. Si tenemos inclinación al agua hirviendo, démonos al té.

Los Microondas son para cocer.

No limpian, no disuelven, no reparan; simplemente, destruyen el plástico de nuestras plumas. Un microondas, básicamente, cuece y, a menos que se trata de plásticos especialmente diseñados para usarse con este tipo de aparatos, hay que huir de ellos como de la peste. Esto es especialmente válido para plumas antiguas, de plásticos muy delicados. A poco que nos lo propongamos, conseguiremos transformar nuestra amada estilográfica en una monstruosidad deforme digna de un museo de los horrores y eso sin contar con los bonitos fuegos artificiales que conseguiremos gracias a sus elementos metálicos.


Exceso de energía (apretando, enroscando, tirando de alguna pieza)

Cualquier operación con una estilográfica, hasta escribir con ella, ha de realizarse con suavidad y delicadeza. Cuidado al apretar demasiado una rosca, intentar extraer un plumín, tirar de la palanca de la bomba de vacío o comprobar hasta qué punto se abre el clip. Cualquier exceso acabará en lamentable rotura. Es mejor canalizar los excedentes de energía hacia cosas más útiles como el levantamiento de peso o el acarreo de bolsas del super. Con las plumas, la regla básica ha de ser siempre la suavidad. Si algo no se mueve o hace tope, nunca forzar.

La tinta y el mármol (y otros desastres conyugales)

La tinta moderna es relativamente inocua pero, aunque sorprenda a algunos, sigue manchando. No digamos las permanentes o pigmentadas. Y hay materiales que, aunque parezca mentira, son naturalmente porosos como ese principesco mármol con el que nuestro cónyuge ha decorado primorosamente el cuarto de baño y sobre el que nosotros, inconscientemente, vamos a desmontar nuestra pluma (cargada) por primera vez. Las manchas que con toda seguridad dejará nuestra operación en el ahora mármol multicolor, inaugurarán una nueva etapa de paz y concordia en nuestro matrimonio. Lo mismo vale para mesas valiosas, manteles de boda, alfombras traídas desde Pakistán, trajes caros y otros divertidos soportes.


Rock and Roll

Las plumas sobre las mesas tienen una extraña y universal tendencia a rodar y caer, tanto más cuanto más dura sea la superficie del suelo. Nadie se explica cómo, pero, aunque se trate de una mesa más plana que el encefalograma de Tutankamón, hay una fuerza misteriosa que, a la mínima oportunidad, las hace rodar hacia el abismo. Si el usuario es además, ligeramente descuidado, olvidadizo o simplemente un desastre de coordinación, oirá de vez en cuando un siniestro crujido bajo sus pies: La pluma no sólo se habrá caído al suelo sino que la habremos rematado del todo pisándola con vigor. Mejor usar siempre soportes adecuados o poner el capuchón.


(foto:Nakaya)

Seguro a que los lectores se les ocurren otras formas de arruinar una estilográfica con un poco de ingenio; si las encuentran, aparten sus ideas de ellas cuanto antes.



37 comentarios:

  1. Sencillamente soberbio. Me he reído un buen rato con esta entrada.

    Enhorabuena Pedro.

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    1. Gracias Mario, es divertido compartir nuestras pequeñas epopeyas. Un abrazo

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  2. Como corolario del exceso de energía. Las plumas chinas no destacan precisamente por sus acabados y su precisión mecánica, si al insertar el capuchón notas que no termina de encajar, mejor no apretar con más fuerza, porque puedes convertir el plumín en algo parecido a un Fude sin quererlo. Vivido en carnes propias XD

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    1. Así es Alfonso; me has hecho reír con los "fude" involuntarios. Un abrazo

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  3. Genial entrada. Yo soy muy aficionado al Rock and Roll. Se cumple, además, que al igual que las tostadas siempre caen del lado de la mantequilla, las estilográficas siempre caen del dado del plumín. También se cumple que las que se caen no son precisamente las más económicas de nuestra colección. Jamás se me ha caido una Preppy o alguna similar. Siempre son Deltas, OMAS, etc...

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    1. Gracias por tu comentario Jose Manuel. Tienes toda la razón del mundo. Es la Ley de Murphy aplicada a la estilofilia. Un abrazo

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  4. Apúntate mil tantos por el apartado del mármol. Sólo pensarlo me ha puesto los pelos de punta.
    Yo tengo para mis desfogues en reparación una mesa hecha del mejor cartón prensado que Suecia puede ofrecernos.
    He de recordar a mi pobre madre, que sí que tuvo en su infinita bondad incidentes floridos tanto en reparación de estilográficas como en limpieza de grafos. Por fortuna fueron textiles, y a un hijo se le perdona todo.
    Un abrazo y muchas gracias: Me has hecho reir.

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    1. Manchar el marmol del baño es un clásico, en mi anterior piso dejé como recuerdo un par de manchas azuladas que no hubo manera de quitar, y mira que probamos a frotar con todo lo habido y por haber.

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    2. Imaginarme explicándole a mi muy querida un lamparazo azul en el baño me eriza la piel de la espalda. Y durable parece, ya lo creo. Fíjate en Altamira!

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    3. Todos tenemos mucho que callar acerca del mármol y otros revestimientos parecidos... un fuerte abrazo Rafael.

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  5. Creo que te has dejado en el tintero lo de dejársela a o que la coja a traición ese especimen que sólo ha escrito con bolígrafo y aprieta la pluma como si estuviera clavando una puntilla. Algunos incluso ponen cara de circunstancia y dicen algo como "no sé cómo te gusta escribir con pluma con lo delicadas que son"

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    1. Buenísimo. Tienes razón en todo aunque esos avatares constituyen desastres ajenos a nuestra voluntad. Pero hay anécdotas muy jugosas, sin duda. Un fuerte abrazo

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  6. Me ha gustado mucho esta entrada aunque para mí ha llegado tarde ya que he vivido en mis carnes la mayoría de ellas.
    Intentaré tener presentes las demás aunque conociendome seguro que no lo conseguiré al 100%.
    Saludos

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    1. Tranquilo, a todos nos ha pasado en una u otra medida. Un cordial saludo, amigo mío.

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  7. Aquí la de la tentación de la tinta china. Por suerte tengo una buena amiga que sabe más que yo de estos maravillosos artilugios, y me disuadió antes de hacer el daño, jaja :)

    Muy buenas.

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    1. No eres la única Bettie; tú, por lo menos, has sabido resistirte. Un fuerte abrazo

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    2. Al margen de que todos la hemos hecho, la experiencia se adquiere experimentando, la tinta china nunca la he mezcldo con una pluma, pero eso es porque lo hice con los Rotring y ya lo habia aprendido.

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    3. Gracias por tu comentario, Emiliano; no todos hemos sido tan prudentes. Un saludo muy cordial.

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  8. ¡Lo has bordao! Como dirían en mi tierra, me he dado una "pechá de reí" contigo. Muchisimas gracias por las risas.
    Y también muchas gracias por todas tus entradas, aunque es la primera vez que comento algo, te sigo de contínuo desde hace tiempo, y tienes mucho arte con todo lo que dices. Mis mas sincera enhorabuena por el blog y muchas gracias por la dedicación, se que no es fácil.

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    1. Gracias amigo mío. Es un placer ser útil y, además, poder arrancar alguna sonrisa entre los compañeros de fatigas estilófilas. Un fuerte abrazo

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  9. Una forma aunque no por infrecuente menos dolorosa es tener en remojo durante una noche una estilográfica de caseína creyendo que es de celuloide y acabar con un cilindro fláccido e inservible. A mí me pasó en mala hora con una Spors japonesa con plumín de cristal. Nunca lo hiciera. Todavía guardo la sección de agarre, por si puedo maridarla con algún retal.

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    1. La caseína es un material absolutamente singular y es una pena que lo hayas experimentado en tus propias manos. También pasa lo mismo con la ebonita, que no se debe mojar. Mis condolencias, querido amigo.

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    2. Después; de saber lo delicada que es la caseina, ¿Cómo se sabe si una pluma es de caseina o celuloide?

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    3. En realidad, son materiales muy diferentes aunque es difícil notar la diferencia a simple vista. La mayoría de los expertos aceptan que sólo puede hacerse con seguridad poniendo en riesgo la pieza, pero indican, en todo caso, que sería posible hacer alguna prueba en el interior del capuchón al que se aplicaría un poco de acetona. Si es celuloide, se disolverá, si no, será caseína. un saludo

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  10. Pedro saludos. Es cierto nada más delicado y fácil de estropear que una pluma estilográfica. Sé por experiencia que las dos recomendaciones que daré serán útiles aunque a veces difíciles de seguir. La primera es que nunca intenté reparar su estilografica si no conoce en profundidad l mecanismo de la misma. Como médico sé que antes de emprender un procedimiento es menester conocer a fondo técnica, problema y sobre todo la anatomía. Eso es exactamente válido para la estilografica. La segunda recomendación que me gustaría compartir es iniciarse en el mundo de la reparación o tuning de nuestras Estilograficas, con plumas sencillas y baratas. Esas que Pedro recomendó de menos de 5€, son perfectas para este fin, además puedes probar con diferentes mecanismos y eso dará habilidades crecientes para enfrentar Estilograficas más caras. Por necesidad he tenido que aprender a reparar mis propias plumas y pocas veces he tenido que viajar con una pluma para llevarla a servicios técnicos (que no existen en mi país). Pero de algo estoy seguro, jamás, óigase

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    1. Coincido contigo, colega. Mejor practicar en algo económico hasta, como se dice en mi país, "tener cancha" e intentar algo por nuestra cuenta. Felizmente, cerca de nosotros está un arreglador experto, que se hace llamar "El Lapicerólogo; el doctor en su tinta".

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  11. Decía que jamás he recurrido a el alicate. El trabajo de arreglo y ajuste de las Estilograficas es manual y siempre usando nuestros pulgares. Una buena lupa de aumento, un paño de microfibra donde poner todo a vista, buena iluminación y sobre todo mucha paciencia harán magia en sus Estilograficas. Reparaciones mayores Julia Gusano o Teo y Tony artesanos, manijas expertos y amantes del instrumento gracias.

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    1. Buenísimos consejos, amigo Leonardo. Sensatez, cuidado y paciencia, son siempre apuestas seguras. Un fuerte abrazo y muchas gracias por tu comentario

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  12. Estimado Pedro.
    Ante todo, enhorabuena por tu fantástico blog y como tratas los temas. Soy un asiduo seguidor, y paso muy buenos ratos leyéndolo. Aprovechando este gran artículo voy a reconocer mi culpa fastidiando un maravilloso plumín de una Reform 1745, me pasé con las lijas intentando afinarlo y ahora escribe algo extraño... Por no decir algo más fuerte. Estoy enamorado de esa pluma, aun siendo una pluma sencilla. Aprovecho para preguntarte; sería posible encontrar un plumin compatible con el de la Reform?, sino el mismo, me gustaría algo finito, pues mi letra es pequeña y dibujo mucho.Se que podría comprar otra por poco dinero, pero creo que la estaría traicionando. De ahí mi empeño en su reparación.
    Gracias por tu atención.

    Atentamente, Daniel.

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    1. Gracias por tus palabras Daniel. Es una pena lo de la Reform. El conjunto plumín-alimentador funciona como los Pelikan, es decir, se enroscan en la boquilla formando una sola pieza. Pero eso hace difícil la sustitución del plumín a menos que tengas otro igual lo cual es difícil dado que la casa cerró hace muchos años. Lo mejor, dado su escaso coste, es que te compres otra.

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  13. Estimado Pedro.
    Genial la entrada como siempre.
    Siempre se puede complementar los casos con el tiempo. Los acólitos creo que cada uno tenemos nuestras historias própias.
    Muy propia en mi es la siguiente. Por muy fino que sea un capuchón y un iridio, este ultimo siempre impactará al menos una vez de manera ortogonal (y con gran energía) con el borde del primero de los citados, a la hora de embocar ambos elementos.

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    1. Gracias por tu comentario, Moli y por tu simpática experiencia (muy compartida, por otra parte). Un saludo muy cordial

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  14. Y lo peor es cuando los e(ho)rrores se encadenan y las consecuencias catastróficas aumentan exponencialmente. He aquí una secuencia vivida en persona (se diría que soy masoquista, pero no es el caso):
    1. Cargo una Omas Paragon con tinta caligráfica (Osmiroid creo recordar), hace unos treinta años.
    2. Dejo pasar un buen tiempo sin usarla y ¡sin limpiarla!: un par de años o algo más.
    3. Decido volver a usarla y recargarla actuando sobre el émbolo: misión imposible.
    4. Me pongo a desmontarla y la muy terca se resiste, por lo que empleo ¡un alicate!
    5. Desisto y dejo para más adelante enviarla al servicio técnico de la marca a través de la papelería donde la compré.
    6. Me llega la noticia de que las Officine Meccaniche Armando Simone han echado el cierre.
    Decididamente, no soy un masoquista pero sí un manazas algo indolente; me consuelo admirando el bello plumín y el elegante facetado de mi doliente Omas.
    A salvo del recuerdo de esta y algunas otras hazañas propias, he pasado un rato delicioso leyendo su apunte, admirado Pedro, y los comentarios derivados.
    Para celebrarlo me compraré una estilo. ¿Qué le parece una Platinum 3776 Century?

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    1. Amigo Advertidor: me he reído un buen rato con la acumulación de ho/e-rrores. En efecto, es digno de una película de desastres pero tomados con buen humor. Le sugiero llevar a la víctima a un profesional por si puede recuperarla. Cosas así se han visto y siempre pueden encontrarse repuestos en el mercado secundario.
      Me encanta la Platinum 3776 Century y creo que es una de la plumas con mejor calidad/precio del mercado. En sus versiones traslúcidas son, además, plumas muy hermosas. Compra maestra, sin duda ninguna.
      Un saludo muy cordial

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    2. Lo de Advertidor no es sino un re-nick de JuanZevi. Mil perdones por la confusión.
      Y mil gracias por la atención y por los ánimos: trataremos de reanimar a la hermosa italiana.

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  15. Yo añadiría otra cosa: estar probando plumines, y que por arte de magia desaparezca una que hace dos minutos estabas usando.

    Todo el mundo sabe que esas endiabladas se van a un mundo paralelo en el que coinciden púas de guitara y calcetines desemparejados.

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    1. La pérdida de piezas es, en efecto, uno de los grandes misterios de la humanidad. Gracias y un cordial saludo.

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