Páginas vistas en total

lunes, 20 de junio de 2016

El renacimiento de la estilográfica

Si hoy hiciéramos una encuesta en España, comprobaríamos que la inmensa mayoría de personas con menos de 40 años no ha usado jamás una pluma estilográfica. Son cifras perfectamente extrapolables al resto del mundo. En algunas regiones, como  en el subcontinente indio, el porcentaje es algo diferente porque las estilográficas se utilizan con cierta frecuencia en la época escolar. En otras, por el contrario, como África o América del Sur, el práctico desconocimiento de la estilográfica alcanza a casi toda la población.

Sorprendentemente, asistimos a un paulatino incremento de las ventas de estilográficas en ciertas áreas, entre las cuales sobresalen netamente los Estados Unidos y  China. Cierto que en Europa y Japón se da el mismo fenómeno, aunque en diferentes grados, pero los casos chino y estadounidense son los más dinámicos y representan, a mi juicio, los actuales movimientos del mercado y  pueden darnos alguna pista acerca del futuro inmediato de esta industria.


(foto: KJY, FPN)

Pese al indudable éxito del bolígrafo y sus derivados a partir de mediados de los años 50 del pasado siglo, asistimos a un notable incremento de ventas de estilográficas. Es cierto que la mayoría de la población sigue viéndolas como los instrumentos arcaicos que, en cierta medida, son. Pero cada vez es más frecuente que sectores específicos de la población usen estilográficas. En los Estados Unidos, por ejemplo, hay muchos profesionales, arquitectos, médicos, abogados y empresarios que lo hacen. Suelen optar por plumas caras que, aparte de señalar su originalidad, denotan cierto estatus.

Según la Asociación de Fabricantes de Instrumentos de Escritura (WIMA), con sede en Washington,
las ventas de estilográficas muestran un continuo y paulatino aumento que nadie sabe muy bien a qué achacar. En mi opinión, las razones de este renacimiento son distintas en el caso norteamericano y en el chino.

(foto: Penhero)

En los Estados Unidos, el primer mercado floreciente fue el de las plumas de lujo. Estaban destinadas, como se ha dicho, a un segmento de población de gran poder adquisitivo y prominente estatus. La pluma era, junto con otros accesorios, un elemento más de representación. Las grandes marcas europeas, capitaneadas por Montblanc, fueron las dueñas de este segmento.

Pero el éxito del segmento del lujo, abrió el mercado a otros como el de las plumas de acceso, las de estudiante y las de coleccionista. El surgimiento de nuevas y originales marcas norteamericanas de gama media, así como la multiplicación de la oferta en el sector de las plumas baratas y la naciente oferta de ediciones especiales, es prueba de ello. También lo es el sorprendente éxito de distribuidores online como Goulet, (en cinco años de existencia, cuenta ya con 34 empleados) que han experimentado un fulgurante ascenso en el mercado hasta el punto de haberse convertido en el modelo de la nueva distribución, con un sistema que no solo vende sino que ofrece información, servicio y apoyo permanente al consumidor.



En China, el modelo es distinto. Se trata del mayor mercado mundial de la estilográfica, en el cual se venden más plumas al año que en toda la Europa Occidental junta. Según Euromonitor Internacional, en 2015 se vendieron 341 millones de plumas, es decir, un 7% más que en 2014. Parker, que entró en China en los años 80, obtiene la inmensa mayoría de sus beneficios en este país (algo más de 62 millones de dólares) y, según sus directivos, se espera un mayor crecimiento en los años venideros. En China, la pluma se ha convertido en un frecuentísimo objeto de regalo y, además, se usa mucho en la vida cotidiana por estar mejor adaptada a la escritura de ideogramas que el bolígrafo. Donde antes se regalaba una botella de licor o un reloj, hoy se ofrece una estilográfica como símbolo de un bien duradero y de calidad.

Por tanto, aunque con modelos distintos, la evidencia es que la industria de la estilográfica está experimentando un lento pero inexorable crecimiento. ¿Será duradero?. Me inclino a pensar que sí aunque es casi seguro que tendrá un techo. La estilográfica ha ido ocupando, con tesón y perseverancia, algunos nichos de mercado que se estaban quedando vacíos y que, como cualquier economista sabe, el mercado se encarga de llenar enseguida. Me refiero al lujo, a la representación, al coleccionismo, a las inversiones, a la escritura especializada o a la simple moda, entre otros. Pero no volverá a competir con el bolígrafo o el roller en términos cuantitativos porque esa batalla está perdida para siempre.


(foto: Parker)

A mi manera de ver, la revolución pendiente no estará tanto en la fabricación, aunque aún hay recorrido estético y mecánico para mejorar las estilográficas,  como en la distribución y el servicio. Ahí radican, creo yo, los grandes pasos del futuro. Con unos costes de producción optimizados, lo que acredita la desaparición de viejos modelos productivos y antiguas marcas insostenibles en términos económicos, la competencia se resolverá a favor de la mejor distribución y la que ofrezca un mejor servicio y un mayor valor añadido. De ello nos beneficiaremos los aficionados que, a poco que volvamos sobre nuestros pasos, no podremos dejar de reconocer que la verdadera edad de oro de la estilográfica es la que nos ha tocado vivir pues nunca antes hemos tenido a nuestra disposición un número tan ingente de modelos y una tan amplia gama de precios.


20 comentarios:

  1. Coincido contigo en que la gran revolución tiene que llegar -o está llegando- por el campo de la distribución. Empresas como las que has mencionado o algunas otras están innovando mucho por ese lado.

    En cuanto al público... me pregunto si entre los muchos usuarios de, digamos, "roller-balls" (entre los que Pilot tiene modelos muy populares y muy buenos) no hay muchos potenciales usuarios de plumas, que todavía no son conscientes de que son plumíferos (=mamífero bípedo con plumas) en potencia. Parte del mercado del roller-ball se ha alimentado de personas que huían de las asperezas del bolífgrafo y descubrían, en esa huida, las virtudes de ese tipo de escritura que, en cierto modo, mezcla ciertas bondades de la pluma y algunas de las ventajas del boli. Y que conste que no tengo nada contra el boli ni el roler-ball (uso uno y otro de vez en cuando), aunque soy un plumífero convencido. Un saludo bien cordial.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, amigo Nauta. Me parece muy sugestivo tu comentario de que muchos usuarios de roller o gel son "plumíferos" en potencia. Estoy totalmente de acuerdo y, aún diría más, si probaran las plumas encontrarían que son mucho más interesantes y versátiles. Recibe un fuerte abrazo

      Eliminar
  2. Me ha gustado mucho tu post como siempre y estoy de acuerdo con tu opinión de que vivmos en el mejor momento. En mi caso, uso la estilográfica habitualmente y aunque parezco un bicho raro, la fomento siempre que puedo, además con el boom chino los precios no son tan altos y por poco dinero se puede disfrutar de una pluma decente. Saludos y como siempre enhorabuena.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Javier. Tu labor pedagógica es la que deberíamos seguir todos para conseguir nuevos estilófilos. Yo procuro seguir tu ejemplo, como podrás imaginar, aunque sea con plumas baratas que, como bien dices, están alcanzando calidades más que decentes. un fuerte abrazo

      Eliminar
  3. Me anima leer las últimas líneas de tu texto porque había llegado a fastidiarme de afirmar que "el cenit y el ocaso del reinado de la pluma llegó con la PFM", es cierto que hoy hay una tremenda oferta y precios que casi se asemejan a los de un bolígrafo permitiendo que quienes tienen curiosidad puedan acceder a la experiencia de escribir con estilográfica.
    Yo creo que si a los bajos precios y asistencia técnica continua agregamos nuevos mecanismos de carga muchos caeremos seducidos como lo demostró twsbi.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, Daniel, y creo que la estilográfica está atacando al bolígrado en su propio terreno: precios bajos, ejemplares desechables y rendimiento incomparable. De ahí a la estilofilia homologada, solo hay un paso. Un fuerte abrazo

      Eliminar
  4. ¡Buenas!
    En los últimos días he estado mirando estilográficas hasta unos 50 euros y he visto dos, una Pelikan Style (que me ha encantado, creo que encaja conmigo a la perfección) y una Paker IM también preciosa.
    ¿Crees que estarán por encima de la Sheaffer 100 en cuanto a escritura diaria?
    Quiero comprar alguna de cara a la universidad, pero que si se pierde no pase demasiado.
    ¡Gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De las que mencionas, querido amigo, yo optaría por la Pelikan que por cierto, se parece sospechosamente a una Lamy Safary. La Parker ha dado un resultado bastante mejorable aunque cuenta con unas líneas muy agradables. La Sheaffer, por su parte, me parece algo más anodida estéticamente aunque de buen rendimiento y, desde luego, de mayor presencia que la Pelikan. Aquella es más juvenil y esta es más todo terreno. Un cordial saludo, Bokeron

      Eliminar
    2. Lamy Safari que ya se encuentra en mi estuche.
      Al final he comprando ambas estilográficas y la Parker es preciosa y escribe bastante bien. Tal vez sea un pelín pesada para mi gusto.
      ¿Me recomienda alguna en especial de cara a la universidad?

      Eliminar
    3. Prueba una Pilot Urban; las hay de innumerables colores y tienen un desempeño magnífico. Las encontrarás en tiendas físicas por unos 25 euros. Un saludo muy cordial

      Eliminar
  5. Quiero suponer que también se deja sentir el influjo (la “demanda” en términos de mercadotecnia) de quienes buscamos no el coleccionismo ni la inversión patrimonial ni la ostentación, sino solamente el placer de escribir bien a mano, con el regusto de la intimidad, la lentitud y la ausencia de protocolos y urgencias: la caligrafía en su sentido más amplio.
    Para lo cual las plumas estilográficas (unas más que otras, ciertamente) se convierten en los instrumentos más adecuados, aunque no necesariamente los únicos: me recreo con frecuencia con un(a) Pentel Tradio, que no sé muy bien cómo clasificar.
    Como siempre, admirado capitán, estoy de acuerdo con usted en (casi) todo. En cuanto a este apunte, doy por ciertos los tres componentes principales de este buen momento para los estilófilos: calidad, precio y distribución. Echo en falta algo más de servicio, pero añado al alborozo los buenos canales de comunicación que, como este milagroso cuaderno de bitácora con que usted nos obsequia con puntual fidelidad, sirven para saber muchas cosas sobre plumas, plumíferos y plumófilos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por pasarte por aquí, Juan. Naturalmente que la estilofilia sigue siendo un factor esencial en la industria. Como sabes, hay plumas para todos los gustos pero hay varios segmentos específicamente dedicados a genuinos aficionados a escribir a mano, a usar el instrumento y a disfrutar de todas sus ventajas. En el buen momento que disfrutamos, el componente personal de esta clientela, fiel y apasionada, es un factor fundamental. Algún día trataré del nacimiento de la estilofilia que me parece un tema interesantísimo. Un fuerte abrazo, amigo mío.

      Eliminar
  6. Durante años escribí de manera muy "punk" por decirlo de alguna forma, utilizaba plumas, lápices, crayones, plumones, lo que pudiera dejar una marca sobre el papel. Pero arto de ver mis escritos esfumarse con el tiempo, comencé a utilizar unos roller de Pilot que por aquel entonces cubrieron mis necesidades, pero... Pilot descontinuo ese modelo en particular y de nuevo quede flotando en que utensilio comprar, para mi fortuna me tope con el aparador de las estilograficas y desde finales del año pasado una Pilot Metropolitan juntó con una Kaweco Al Sport que es la que me acompaña en mis viajes me dejaron totalmente satisfecho, aunque pensandolo bien, hay algunos otros modelos en este universo que llaman completamente mi atención. Ahora haciendo una retrospectiva, navegue sin vela durante muchísimo tiempo, y procuro recomendar el uso de estilograficas a quien como yo, utiliza la escritura como puerta de escape. La sensación de escritura con una estilográfica es inigualable y algunas personas cercanas a mi se han dado cuenta de ello. Señor hace un excelente trabajo con este espacio dedicado a esa pasión por un utensilio que se resiste y resistirá sin duda al paso del tiempo. Sí, como muchas personas lo dicen, tal vez sea la mejor época para el uso de una pluma estilográfica.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, Miguel. Me conforta especialmente comprobar que tu trayectoria ha acabado en las estilográficas, el instrumento más expresivo y versátil y el que permite una mayor interacción con el usuario. Te felicito por ello y te doy las gracias efusivamente por tu amabilidad. Un fuerte abrazo

      Eliminar
  7. Buen artículo, Pedro. Y muy de acuerdo con lo que escribes. De hecho en mi entorno dos personas ya me han copiado y han adquirido estilográficas. Son diseñadores y lo que más les ha gustado es el juego de colores de las tintas. A mis hijos les estoy enseñando con estilográfica escolar tras el paso por el lapicero y han mejorado mucho la escritura. Lamentablemente el colegio al que van es demasiado moderno y el próximo curso pasarán a ordenadores, pero bueno, para eso estoy yo.

    Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un placer tenerte por aquí, querido Iván; y te agradezco tus esfuerzos didácticos en pro de nuestras entrañables amigas las estilográficas. Ojala todos hiceran como tú. Un fuerte abrazo

      Eliminar
  8. En España la venta de plumas esta bastante mal, lo se porque conozco a gente del negocio. En años atras las plumas (fundamentalmente montblanc) eran el regalo favorito de constructores a concejales y alcaldes. La muerte de Omas y los problemas de Delta van en esa direccion...Esto es lo que me ha llegado de gente del gremio, claro que USA y Asia son otra cosa....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hemos tratado en varias ocasiones el problema de la distribución tradicional de las estilográficas y no solo en España. Te invito a que repases lo dicho y nos hagas saber tus reflexiones. Que los vendedores tradicionales atraviesan una crisis desde hace años es algo más que evidente aunque me atrevo a decir, por otro lado, que no han realizado demasiados esfuerzos para adaptarse a la nueva realidad. Un cordial saludo

      Eliminar
    2. Bueno, es un hecho que la mayoria de los vendedores tradicionales siguen vendiendo a precio de lista y esto es una practica que ceso hace tiempo en internet. De las mas de 20 plumas "caras" que tengo no he pagado ni una a su precio oficial. Se donde acudir para comprar con descuentos importantes. Desde el fabricnate a la tienda cada pluma pasa por 2 o 3 manos que terminan multiplicando su valor de forma exagerada. Los distribuidores ofrecen descuentos a las tiendas que estas casi nunca comparten con el publico. Si al elevado precio de la distribucion sumamos eso, se explica porque acudir a una tienda es una practica que solo hacen los no aficionados que compran poco.

      Me contaba un vendedor conocido que una pluma de 600 euros, por ejemplo, tiene un coste de produccion de menos de 100 euros, cada mano que participa en la cadena de distribucion dobla el precio. Si sumamos a eso los impuestos la cuenta sale...

      Eliminar
    3. Gracias por la información Ralph. Uno de los problemas de la distribución es, precisamente, el que apuntas. La cuestión es bastante compleja, por otro lado, y también tiene que ver con costes fijos, gastos fiscales y licencias de importación. Un saludo muy cordial

      Eliminar