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lunes, 16 de junio de 2014

Las Cinco Grandes. Nº 1: Montblanc 139

La Montblanc 139 es una de las plumas más bellas y funcionales de la historia de la estilográfica. Comenzó a fabricarse en 1.939 y terminó en 1.951.


(foto: Christoff FPN) 

Hasta los años 20 del S. XX, la industria de la pluma estilográfica estaba, tecnológicamente, bajo dominio norteamericano que había comenzado a fabricarlas en 1.874 bajo la patente de Lewis Waterman. Montblanc era una pequeña empresa  fundada en 1.908 que pretendía aprovechar el mercado interior alemán que hasta entonces se limitaba a importar plumas de  Norteamérica e Inglaterra pero carecía de tecnología propia.
Hasta 1.914 aproximadamente los plumines de oro que Montblanc utilizaba eran importados de los Estados Unidos. Pero Klaus Voss se dió cuenta de que la I Guerra Mundial estaba a la vuelta de la esquina y que sería difícil continuar de aquel modo, así que decidió fabricar los plumines por sí mismo. En 1.913 fundó la Compañía de Estilográficas Germano-Americana y en 1.914 comenzó a fabricar sus propios componentes.
En 1.929, la compañía comenzó a llamarse Montblanc. Por entonces era una compañía que fabricaba plumas de gama baja y, a partir de entonces, comenzó a orientarse hacia productos medios y superiores. Para ello creó la línea Meisterstück que se numeraba con tres dígitos. Las 100 que serían las de mayor calidad, seguidas por las 200 y las 300. El segundo dígito correspondía al tipo de mecanismo de llenado. El 0 eran plumas de seguridad;  el 2, de bomba de succión y el 3 correspondía al sistema de pistón. El tercer dígito correspondía al tamaño del plumín.


(Foto: Christoff FPN)

Durante los años 30 del S. XX, Montblanc fabricaba un celuloide magnífico que solo Omas era capaz de superar. La 139 se convirtió en el producto de mayor categoría de Montblanc quien, pese a las restricciones provocadas por la II Guerra Mundial, consiguió fabricar un producto bellísimo, de celuloide y ebonita, con rasgos art decó que la convirtieron en una verdadera obra maestra.
La 139 se fabricó durante poco tiempo, en parte por la Guerra y en parte por el estado en que quedó Hamburgo tras ella. Con ayuda de los británicos, a quienes correspondía el control de la zona, la fábrica se puso de nuevo en marcha y comenzó una nueva etapa apenas 4 años después del conflicto.
La hoy icónica 149 es, en realidad, una 139 con los extremos redondeados en lugar de planos y con un clip más sencillo. El resto, salvo detalles menores, es idéntico.
Cuando Montblanc puso en el mercado su edición limitada dedicada a escritores, comenzó la serie con una reproducción de la 139 a la que únicamente cambió el celuloide original por una pieza de color anaranjada. Esa pluma fue la Hemingway, probablemene la pluma moderna más valorada.


(Foto: Christoff FPN)

La 139 es hoy una pluma escasa y muy cara, buscada por los coleccionistas en sus variedades más extrañas, especialmente las fabricadas durante la guerra con materiales escasos.
Su precio supera ampliamente los 3.000 euros.



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