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viernes, 21 de agosto de 2015

El Despiste Nacional

Revisando hace unos días algunos lugares generalistas de compraventa por internet, hice un pequeño recorrido por la sección de estilográficas que, como es fácil de suponer, atrae generalmente mi atención.
Me sorprendió, como casi siempre,  la enorme confusión que reina entre el público a la hora de ponderar una estilográfica y, sobre todo, de establecer su valor real.
Dejando aparte foros especializados y el omnipresente eBay al que ya he aludido en otra entrada, es sorprendente comprobar que hay varias páginas españolas de compraventa cuyos entusiastas vendedores parecen ignorarlo todo de las estilográficas y de su valor comercial. Animus iocandi, de nuevo, he recopilado datos  y he concluido con algunas ideas que me parecen especialmente reveladoras:


(foto: spacecoastpenny. FPN


1.- El imaginario colectivo español sigue considerando la pluma estilográfica como un objeto de lujo o, por lo menos, caro. 

Quizá porque se siga asociando al regalo o a la celebración de una ocasión especial. Si uno revisa los textos de los anuncios, es fácil darse cuenta de que la mayoría de los voluntariosos vendedores de plumas -de las que la mayoría desconoce todo-, sólo están seguros de una cosa: de que se trata de algo valioso y de que siempre hay algún pazguato que pagará cantidades desorbitadas por cualquier pieza de chatarra que se pueda llamar estilográfica. Da igual su estado o su rareza; todo debe ser valioso. Parecemos aún inmersos en la penuria de los años 40. Una modestísima Diana, una imitación española más de la Parker 51, que se puede encontrar por unos 20 euros, se vende por 162 y, ojo, habiendo perdido parte del chapado, con el cuerpo roto y sin depósito interior.

2.- Lo antiguo es caro.

Es lo que parecen pensar los que no distinguen entre lo viejo y lo vintage y, sobre todo, los que lo ignoran todo acerca de los objetos que intentan vender. "Es antiguo", piensan, "luego vale mucho y he de pedir un precio en consonancia". Da igual que sea una pieza única o un despojo sin valor. He visto a un entusiasmado vendedor intentando colocar una sencilla Conklin sin plumín (!) por 200 euros, calificándola de "obra de arte" y "reliquia".


(foto: Montblanc)

2. Montblanc lo puede todo.

Quien tiene una Montblanc tiene un tesoro. Esto es lo que parecen entender la miríada de vendedores que ponen en venta cualquier modelo de la marca alemana a precios absolutamente desproporcionados a los del mercado real. Pero los textos con los que los vendedores intentan animar a sus potenciales clientes se llenan de palabras grandilocuentes entre las que casi siempre aparecen los adjetivos: obra maestra, resina preciosa o lujo (a raudales).
Lo que se suele pedir por los modelos de Montblanc, sean los que sean, casi siempre es injustificado. He visto una Boheme Citrino, chapada en oro, que suele encontrarse nueva por unos 800 euros, venderse por 3.000 de segunda mano.

3.- El interés por conocer lo que se vende se reduce al mínimo.

Haciendo una amalgama con todo lo anterior, es fácil encontrar anuncios de piezas de las que se desconoce hasta el nombre; Montblanc se lleva la palma con su germánico deletreo: Monblanc, Meistertu, Monsterstuc, "modelo grande" (cuando no se sabe de cuál se trata), o, uno de los más divertidos: "Modelo 4810". En plumas antiguas, la confusión es total. Apenas se identifica correctamente un modelo y, en todo caso, volviendo al paradigma de la estilográfica antigua como algo forzosamente caro, la cosa es pedir mucho dinero por él. Parker 21 semidestrozadas por 150 euros, Parker 61 por 475 (eso sí, con capuchón chapado en oro) y una 51 normal chapada, por la apabullante cifra de 595 euros.

4.- La valoración de las plumas se hace al tuntún.

Se aprecia enseguida que una inmensa mayoría de los vendedores, no se ha molestado ni lo más mínimo en averiguar el valor real de la pieza que intenta colocar. A veces los precios son desorbitados (la mayoría), otras veces contradictorios y la mayoría de las veces, incomprensibles. Vuelve aquí a primar la doble relación "estilográfica=caro" y "antiguo=caro".

(foto: nibs.com)

5.- La frase "plumín de oro" tiene connotaciones telúricas. 

Por si "pluma estilográfica" fuera poco, decir que tiene "plumín de oro" legitima al vendedor para subir el precio hasta límites estratosféricos. Da igual lo que sea, parece pensar el orgulloso tenedor, el oro es el oro. He visto pedir por una humildísima Waterman Flash, con un valor de mercado de 20 euros, la friolera de 150 y por una Parker 45 chapada la no menos asombrosa de 200.

6.- ...y se siguen vendiendo colecciones. 

Y lo que durará. Las famosas colecciones de plumas chinas que se venden por fascículos siguen formando parte de las ofertas de los, es de suponer, desesperados coleccionistas que creyeron haber hecho una inversión y se han encontrado con un expositor de madera lleno de incolocable chatarra. Aún así, los hay radicalmente optimistas que piden por las 50 plumas más de 600 euros. Bendita inocencia.

7.- La persistencia en el error.

Pero lo más chocante de este panorama, y con esto concluyo, es que todos estos disparates se perpetúan en los mercados sin que el despistado vendedor corrija ni un céntimo su oferta. Pasan los meses y las mismas plumas siguen con los mismos precios, incólumes, eternas, invendibles. ¿A qué se debe este fenómeno? Si hay algo no se vende es porque no vale lo que se pide por ello; este es un principio elemental del mercado que, sin embargo, parece ignorar un incombustible sector de la población pensando, quizá, que el mundo entero se equivoca. Ya la venderé algún día , parecen pensar. Humanum est?

20 comentarios:

  1. Interesante artículo, Pedro. Me ha llamado especialmente la atención porque tengo otro vicio oculto, la informática retro, y en ese mundillo ocurren cosas exactamente iguales a las que describes. Personas que no tienen ni idea de los están vendiendo pero suponen que por ser artículos antiguos y estar de moda pueden pedir una fortuna. En mi caso incluso he escrito a algunos vendedores para intentar ayudarles o hacerles ver que nunca van a vender a esos precios. La mayoría de las veces se ofenden.
    Un saludo.

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    1. Así es Antonio, se ve que el despiste se extiende a todo tipo de mercancía. Un abrazo

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  2. Se te olvido mencionar la coletilla "ideal coleccionistas" que hace que automaticamente el producto ofertado valga mas.

    Yo suelo entrar en las tiendas de usado para ver que hay y ayer mismo encontre una maravillosa parker vector por sólo 35 euros y en la cadena esa de casas de empeño que se anuncia en la tele ahora mismo hay dos montblanc 4810 y una montblanc churchill (que poco o nada se parece a la edicion limitada de montblanc sir winston churchill.

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    1. Gracias por tus observaciones Santiago; en efecto, la casuística es interminable. Un cordial saludo

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  3. Se puede explicar más alto, pero no más claro, excelente artículo.

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  4. Lo que más me preocupa es el punto 1. Como bien dices mucha gente en nuestro país sigue viendo la estilográfica como un artículo de lujo. Y es una pena ¿Cuántos potenciales aficionados se pierden por culpa de esa creencia?

    De nuevo un gran artículo.

    Saludos.

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    1. Gracias Almadolo; en efecto, esa equivocada visión perjudica muchísimo el mercado actual no especializado. Un abrazo

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  5. Interesantísimo artículo y real como la vida misma. En cierta ocasión, mi esposa, que quería regalarme una estilográfica modesta dijo en una papelería que quería que no sobrepasase los 50 euros. La dependienta, después de mirarla de arriba a abajo con expresión de casi asco le dijo " es que las plumas suben mucho". Con cierta indignación, mi consorte abandono el establecimiento y se marchó a otro donde, esta vez sí, el dependiente, más ducho en la materia le mostró plumas de todos los precios recomendándole una pilot urban por menos de 20 euros. Y he de decir que la considero una de las mejores estlográficas que poseo con un desempeño mejor que otras diez veces más caras. Un saludo y mi enhorabuena por el blog que sigo desde hace tiempo aunque nunca había hecho ningún comentario.

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    1. Magnífica experiencia, Miguel; plenamente confirmatoria del problema y llena de esperanza por que aún se encuentran profesionales. Un saludo muy cordial.

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  6. Me da risa y tristeza que ofrezcan, por ejemplo, una Lamy de segunda mano más cara de lo que vale una nueva, el mismo modelo. Con otros modelos, pues peor.

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    1. Tienes razón Zaida, lamentable. Un fortísimo abrazo

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  7. Y habrá gente a las que se las cuelen... pero creo que hoy en día la gente mira mucho por su dinero

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    1. Así es, el problema es que todo esto afecta a un normal desarrollo de negocio y de las relaciones entre compradores, vendedores y aficionados, perjudicando al sistema en general, Un cordial saludo

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  8. Es endémico a este país. No ha mucho tiempo, recuerdo en webs muy parecidas vender pisos de derribo, sin ascensor y en el fin del mundo por millonadas.
    Lástima que la realidad sea tozuda.

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    1. Me temo que hay mucha razón en eso. Quizá nos falte algo de componente fenicia.

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  9. Pasa lo mismo con los billetes de época, no os desesperéis. Lo bueno, lo único bueno que se puede sacar de esta prolongada crisis, es que ha puesto las cosas en su lugar por lo menos en la numismática y notafilia y se pueden encontrar bonitas piezas por un 20% de lo que costaban hace seis o siete años.

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    1. Es cierto y se aplica a casi todo el mundo del coleccionismo incluido el de arte. Un fuerte abrazo

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  10. Tengo que reconocer que todos tus post, Pedro, en mayor o menor medida suscitan mi interés, pero este en particular me resulta muy divertido - ojo no te quiero insultar - por la tematica expuesta y con la que estoy de acuerdo.
    La Parker 45 de 200€.está en milanuncios (si no me equivoco), por lo.menos ahi ví una yo.
    Tengo que decir que aún se puede añadir a tus comentarios:
    "No entiendo de plumas y no se si funciona" o "Mirar con atención las fotografías son parte de la descripción ",lo que se ve es lo que se vende.
    Como más honrado he llegado a ver, después de la descripción:
    "Si no le gusta le devolveré su dinero".
    Lo que si es verdad es que falta mucha profesionalidad (no académica), honradez y ética a la hora de vender y sobra mucha picaresca y frescura.
    Como siempre un placer leerte.

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    1. Gracias por tus palabras, amigo Emiliano. Añado tus hallazgos a mi propia colección que, como bien dices, da para mucho. Un fuerte abrazo, amigo mío

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