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jueves, 1 de septiembre de 2016

Los Cuentagotas: crónica de una moda (I)

Como hemos visto, y me he ocupado de tratarlo en algunas ocasiones, el mundo de la estilofilia también está sujeto a modas y tendencias. Esto no solo se aplica a las formas y los colores, lo que parece la primera aproximación a un cierto estilo, sino también a aspectos mecánicos o funcionales que, en la práctica, suelen implicar un mayor grado de conocimiento y, sobre todo, de afición.

Actualmente, hay varias de estas tendencias que sobresalen sobre las demás. Ya he tratado la de los plumines flexibles, por ejemplo, pero hoy quisiera dedicarle algunas líneas a otra de gran popularidad: los cuentagotas. Recordemos que la palabra cuentagotas es una sinécdoque pues se refiere, en realidad, al instrumento necesario para rellenar este tipo de plumas que, por medio de la figura, han adoptado su nombre.


(foto: misestilograficas)

No es sólo que los aficionados adquieran estilográficas con este sistema que, en realidad, fue el primero que se aplicó a nuestros queridos instrumentos, sino que exite hoy verdadera pasión por convertir cualquier cosa en un eyedropper. Internet y blogs están repletos de tutoriales para convertir casi cualquier pluma alimentada por cartucho/convertidor en un cuentagotas como si ello constituyera una enorme ventaja funcional o un logro técnico de primera magnitud. Como me parece que no es lo uno ni lo otro, aunque tampoco reniego de esta práctica a efectos lúdicos o, simplemente, de entretenimiento, me propongo dar algunos datos de interés para el aficionado.

En esta primera entrada, hablaremos de sus pretendidas ventajas, sus objeciones, y, en una segunda, de sus opuestos inconvenientes técnicos. Luego, que cada cual extraiga sus conclusiones y decida en consecuencia.


1.- Los cuentagotas son los sistemas más antiguos de cargar estilográficas. Así es, en efecto y siempre es agradable recuperar modos clásicos y disfrutar de sus particularidades.


(foto: jetpens)

Pero la veteranía no siempre es un grado. El sistema es el más antiguo porque es el más elemental. En realidad, consiste únicamente en convertir el cuerpo de la pluma en el depósito de tinta, lo que constituye la solución técnica más sencilla y fácil de elaborar; de hecho, hay plumas con reserva interior incorporada que datan, nada menos, que del siglo X de nuestra era. Pero no eran funcionales porque no se comprendía el papel que jugaba el aire en el interior. Con el invento del alimentador, por parte de Waterman, el problema se solucionó, aunque no del todo cuando hablamos de los cuentagotas, como veremos en su momento.

2.- La carga por cuentagotas es entretenida. Lo que resulta ser es complicada, algo que, por sí mismo, no significa una desventaja pero sí conviene ser consciente de que no siempre es una operación fácil.

(foto: Built from Ink and Tea)

Al contrario de lo que ocurre con los sistemas autorrellenables, es decir, que se basan en algún mecanismo interno de la pluma, los cuentagotas deben cargarse externamente, con el auxilio, precisamente, de un cuentagotas que es el instrumento que lleva la tinta del depósito hasta el interior de la pluma. Esto obliga a sujetar la pluma abierta, rellenar el cuentagotas en el tintero, llevarlo hasta la estilográfica y oprimir la perilla para que la tinta salga. Suena sencillo, pero no siempre resulta lo más apto para todas las manos ni todos los pulsos y de ello dan fe muchas mesas con entintados recuerdos.


3.- La transformación en cuentagotas es disfrutar de la visión de la tinta. Desde luego, contemplar la tinta en el interior de la pluma es un placer comparable al de mirar un reloj de arena o uno de esos juguetes de aceite coloreado que mueven olas.


(foto: lavalites)

Pero esto también se puede conseguir con cualquier pluma de pistón, siempre que tanto ésta, como la eyedropper sean transparentes. De lo contrario, esta placentera actividad contemplatoria desaparece. Por tanto, la conversión en cuentagotas solo añade un componente estético positivo cuando se refiere a una pluma demostrator. Esto es lo que justifica el éxito de modelos como la Platinum Preppy o la Pilot Petit.


4.- La capacidad de tinta se multiplica. Cierto. No hay ningún sistema que aproveche la totalidad de la capacidad del cuerpo pues, incluso el pistón o la bomba de vacío, implican la existencia de un mecanismo, un émbolo o unas piezas, que restan espacio.


(foto: Bureumishka)

Ahora bien, ¿en que medida supone una ventaja? En mi opinión, incluso entre los mayores aficionados, no suele ser necesaria tanta capacidad. A menos que uno se vaya a escribir al desierto, sin papelerías en 1.000 km, a la redonda, cualquier pluma de pistón con punto medio o fino permite escribir durante mucho tiempo. Y si uno prefiere los plumines muy gruesos y húmedos, hasta el depósito más grande servirá de poco a un escritor compulsivo.

Tomando muchos apuntes durante una jornada lectiva completa, (una actividad estándar que puede servir de referencia), una pluma de punto medio puede consumir 1.5-2 ml de tinta, lo que equivale, más o menos, a un par de cartuchos universales o, a la carga completa de una pluma media de pistón como la TWSBI 580. Como siempre, se trata de cantidades relativas porque el consumo no solo depende del punto sino del tipo de letra y de lo que se escriba.


(foto: jetpens)

Pues bien, una pluma de un tamaño similar, actuando como cuentagotas, puede contener hasta 5.5 ml de tinta, lo que supone un aumento considerable de capacidad. En cualquier caso, cuanto mayor sea la pluma y su cuerpo, mayor será ésta. pero, como veremos en la segunda entrega, no conviene llenar todo el cuerpo sino dejar, aproximadamente, un tercio vacío, y, al final, convendría rellenarla antes de que consumir el último tercio lleno. Descontando, pues, este tercio, resulta que la capacidad funcional del cuentagotas, se reduciría a 1.5 ml. que es, en definitiva, lo mismo que ofrece un pistón.


(foto: danielnovotnyart )

Finalmente, la capacidad de los cuentagotas se contrapone a su dificultad de carga. Si la tinta se agota, no hay manera de recargarlas a menos que uno lleve consigo el tintero y el cuentagotas o la jeringuilla. El problema es similar para una pluma de pistón, convertidor o bomba de vacío.  En cambio, si se agota un cartucho, se puede cambiar por otro instantáneamente.

En la próxima entrega, analizaremos en detalle los inconvenientes técnicos de este sistema.



14 comentarios:

  1. Muy interesante como siempre, Pedro. Tango varias plumas sencillas "convertidas", ya te imaginas cuales (Preppys, Sport, etc), y lo he hecho por varios de los motivos que comentas: "trastear" un poco, llevar algo diferente, disfrutar de la tinta, vacilar un poquillo a la gente, etc...La verdad es que es muy divertido!

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    1. Así es, Jose Manuel, gracias por tu comentario. Un fuerte abrazo

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  2. Yo me tire a la aventura de las cuentagoras con una Kaweco Sport transparente.

    Creo que la mejor opción (o una de las mejores) para este proposito.


    Definitivamente no fué como esperaba; es decir, es muy bonito ver la tinta, además da una gama de colores la tinta cuando van resbalando las gotas que le da un encanto especial...

    Pero las diferencias de presiones cuando la tinta va bajando de nivel hacen que de un momento a otro el plumín sude tinta, y lo mismo te pilla en medio de una frase, que te pilla en el bolsillo, o que te pilla en el estuche... Y como no estés atento, mancha que te cae.

    Además este nivel que se comenta que no hay que dejar menos de 1/3 ya que si no tiene fugas, es algo un poco impreciso. A mi a veces me pasaba con más nivel de tinta, otras veces con menos... Ya digo, algo dificil de controlar.

    Además es un sistema 'sucio' ya que generalmente los videos se ve una pluma estupendamente limpia, la primera carga... pero... y qué pasa con la segunda? Pues la segunda vez que la cargas resulta casi tarea imposible no mancharse.

    A mi ya se me quitaron las ganas ciertamente.

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    1. Gracias por compartir tu experiencia, amigo mio, trataré esas interesantes cuestiones en una próxima entrada. Un fuerte abrazo

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  3. Buenas disertaciones Pedro. Las plumas que se rellenan con "cuentagotas" o goteros, como le dicen en muchos sitios de América, uffff. Resulta que la mayor ventaja que le encuentran algunos, es para mi, su peor característica. Y, es precisamente la mayor capacidad de carga. Como coleccionista de estilográficas - y se que esto le pasa y si no, le pasara a muchos- terminas convirtiéndote en coleccionista de tintas, (marcas, colores, cualidades, etc). Me aburre horrores tener que estar por siglos con una estilográfica con la misma tinta. Salvo que sea una estricta herramienta de trabajo, a mi me gusta cambiar de color o tonalidad y de marcas (Hay tantas, que porque no?). Pero, como "entre gustos y colores no han escrito los autores", al final es cosa de cada quien.
    Yo recomiendo a quienes quieren una pluma sensata (segura y limpia), correcta y con buena capacidad de tinta, a esa a la que Pedro hace mención en su entrada. La TWSBI vac-700 ilustrador, que en su forma estándar puede cargar 1,5 ml y dejarles ver la preciosa sangre paseando por sus entrañas y, si se carga de la manera no estándar ( https://www.youtube.com/watch?v=lXQZ4wkJwq0 ), hasta 2,3 ml, suficiente para satisfacer la sed de aquellos que gustan de mucha tinta en su estilográfica. Para quienes, buscan aumentar su capacidad porque tienen una estilográfica muy pequeña, caso de la Kaweco sport, es otra cosa, y allí hay que negociar entre ensuciarse o disfrutar de los varios y preciosos colores que ofrece esta casa alemana en sus cartuchos pequeños o los de J. Herbin que también trabaja este formato.
    Me encantaría dar tips para evitar fugas, pero esperare a la segunda entrega de Pedro que promete mucho. En todo caso dos cosas: creo qye las eyedropper no deben ser plumas de trabajo y menos de viaje. Ya ven como cada tema por insignificante se vuelve interesante. Gracias

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    1. Sabias reflexiones, Leonardo, gracias como siempre por tu intervención. Un fuerte abrazo, amigo mío

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  4. ¡Buenas!
    Cómo estudiante que soy, no puede faltar en mi haber una Pilot V Pen.
    Se supone que son desechables, pero hay un método sencillo de abrirlas para recargarlas (creo que en este blog hay una entrada que lo explica).
    Desgraciadamente no tengo un cuentagotas, así que la cargo con una jeringuilla.
    Supongo que esta última es igual de eficiente que un cacharrito de esos (además, te permite controlar la tinta de forma más fácil).

    Aunque la V Pen no es transparente, sí que hay una zona transparente que te permite ver la tinta, y la verdad es que me quedo embobado viéndola moverse...

    ¡Es una forma liviana de entender de lo que hablan los mayores!

    ¡Un saludo!

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    1. Un consejillo para las V Pen: la pintura sale muy fácilmente. Puedes darle con un estropajo, previamente humedecido y sale muy bien. No he probado con alcohol y algodón, pero seguro que también funciona, y es menos dañino. También los extremos del cuerpo y del capuchón salen bien, y puedes hacer como hago yo: sustituirlos por tornillos o cosas así, lo que la imaginación te diga. Se pueden lograr cosas sorprendentes!!!

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    2. Gracias a los dos por vuestros comentarios. La jeringuilla es un istrumento universal en la mesa del estilófilo que tambien se usa para recargar cartuchos. Jose Manuel, tus adaptaciones de la Vpen deben ser interesantísimas así que te invito a compartirlas. Un abrazo

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    3. ¡Me apunto lo de la V Pen!
      A ver si algún día lo pruebo.
      ¡Gracias!

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  5. Que bueno que entraron a hablar de estas estilográficas aparentemente "nada". Son fantásticas. En España, casi todas las librerías y papelerías las tienen pero en los tres básicos colores (Azul, rojo y negro), pero ciertamente se pueden recargar de cualquier color. Yo les paso un link para que alucinen https://www.youtube.com/watch?v=SEdJyrSEsMc No, tornillos, no alicates, no pinas. Solo ingenio y el vació. Disfrute.

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    1. Soy un gran valedor de las Vpen porque, por encima de todos, escriben perfectamente. Gracias por tu comentario, Leonardo, y un fuerte abrazo.

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  6. Tengo ganes de leer la segunda parte del post. Tengo una Dolce Vita Oversize que compré porque podía rellenarla con cuentagotas, y es así como la utilizo siempre, por ahora sin ningún problema de ningún tipo. Es cierto que el cuerpo queda un poco ensombrecido, però esto no me molesta en absoluto. Soy escritor, no coleccionador, y buscaba mucha capacidad en un pluma buena y con un plumín magnífico. La Delta me lo ofrece todo. A ver qué debo temer! Por cierto, un blog excelente siempre!

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  7. Gracias por tu comentario, amigo Roger y felicidades por esa adquisición. Espero darte pronto respuesta. Recibe un saludo muy cordial.

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