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jueves, 9 de octubre de 2014

El Maki-E: Guía elemental

Ya hemos visto en la entrada correspondiente al urushi que el lacado con este producto vegetal se remonta a unos 9.000 años atrás. No está claro el origen de esta técnica pues hay ejemplos en China, Japon y Corea. De lo que no hay duda es de que la técnica del maki-e es estrictamente japonesa. Se trata, en esencia, de un método para embellecer los objetos lacados con urushi pero su aparición histórica es muy posterior, aproximadamente en la era Nara de Japón (646-749), o sean hace unos 1.350 años.
Maki-e significa "pintura espolvoreada" pues la técnica básica consistía en aplicar polvo de oro sobre la laca urushi fresca. Hoy las técnicas del Maki-e se han hecho mucho más complejas aunque, básicamente, se puede hablar de tres:

a) El Hira Maki-e. Es la técnica más simple en la que el artista dibuja un motivo sobre la laca urushi y luego se deja secar. Se consigue así un dibujo plano en el que el polvo de oro o los colores están simplemente superpuestos a la laca.



(foto: Danitrio)

b) El Togidashi Maki-e. Es mucho más complejo y consiste, básicamente, en aplicar el motivo y la laca en capas sucesivas que se pulen cada vez. De esta manera se consiguen dibujos mucho más complejos y de mayor profundidad.



(foto: Danitrio)

c)  El Taka Maki-E es un estadio superior donde el oro y los pigmentos se mezclan con algún soporte (generalmente polvo de carbón) para darle textura. Con ello se consigue que la pintura tenga un relieve mucho más pronunciado.

 (foto: Danitrio)

d) finalmente, el Shishiai Togidashi Maki-e, es la técnica suprema que une el togidashi con el Taka consiguiendo resultados espectaculares aun a costa de un enorme trabajo del artista.


(foto: Danitrio)

Estas cuatro técnicas básicas se subdividen en otras muchas, lo que hace del maki-e un arte amplísimo en variedades y acabados.



(foto: japantradeshop)

Contra lo que pudiera parecer, las plumas maki-e son un producto relativamente moderno. Y no solo porque la estilográfica sea un instrumento del siglo XX sino porque tampoco se aplicaba a pinceles u otros medios de escritura sino hasta 1.924 Veamos qué ocurrió.

La compañía Namiki (luego Pilot) se fundó en 1.918 En aquellos años, casi todas las plumas se hacían de ebonita (hard rubber en inglés), un material que sufría decoloraciones al ser expuesto a la luz y a la humedad. El color dominante era el negro que solía embellecerse con diseños dorados o plateados que se colocaban sobre la ebonita formando placas, redes o forros. Los modelos más lujosos, se cubrían con pequeñas esculturas en bajorrelieve, realizadas en metales preciosos.  Italia era la principal fabricante de este tipo de adornos.



(foto: vintagefountainpensinc)

Namiki decidió usar un sistema diferente de protección y patentó la Lacquerita, que no era otra cosa que nuestro viejo conocido el urushi. Pero con el deseo de incrementar aún más la belleza de sus estilográficas, Namiki comenzó en 1.924 a pintarlas con técnicas Maki-e que distribuyó en sus establecimientos de Londres, Nueva York, Singapur y Sanghai.

Alfred Dunhill quedó prendado de aquellas maravillosas piezas y suscribió un contrato con Namiki para distribuirlas por todo el mundo. Así nació la ya mítica marca Dunhill-Namiki que ofrecía una garantía de nada menos que 30 años para sus productos y que convirtió al maki-e  en toda una categoría en el universo de la estilográfica.


(Colección de Dunhill-Namiki para señora. foto: Christies)

La Segunda Guerra Mundial supuso un tremendo bache en la producción de estilográficas de maki-e hasta que la Tokyo Art School puso en marcha diversos programas para recuperar esta técnica. En 1.954 se inauguró la Nihon Dento Kogeiten” o Feria Nacional de Artes Tradicionales que desde entonces multiplicó el interés público por el maki-e hasta el día de hoy en que se celebran anualmente más de 100 ferias dedicadas a este arte.


(foto: fundación gulbenkian, Lisboa)

Sin embargo, hay muy pocos artesanos que gozan de la calificación de "Tesoro Nacional Vivo" que otorga el Estado. Actualmente, solo sobreviven cuatro. Los dos grandes maestros del siglo pasado fueron Takano Shozan y Matsuda Gonroku, ambos miembros de la Tokyo Art School, autores de impresionantes obras de arte. Un alumno de Gonroku, Shogyo Oba, nombrado Tesoro Nacional Vivo, probablemente el autor más valorado en los últimos años hasta su fallecimiento en 2.012, producía obras con un precio estimado de 150.000 dólares por 9 cm2 de obra.



(Shogyo Oba, foto: pinterest)

Actualmente, el Gobierno japonés sigue apoyando el arte tradicional del Maki-e aunque de los 20.000 artesanos que había en el periodo Edo, apenas hay unos pocos cientos hoy en día en todo el país. Pero muchas compañías ofrecen obras en esta modalidad de pintura como Nakaya, Sailor, Platinum, Pilot y hasta norteamericanas como Danitrio y europeas como Pelikan que cuantan con sus propios talleres.



(foto: Pelikan)

Las grandes obras de Maki-e adquieren precios fabulosos en las subastas de todo el mundo pero hay piezas modernas, relativamente asequibles, que ponen en las manos de su feliz poseedor un poco del espíritu zen japonés, un retazo de este viejo, bellísimo y extraordinario arte oriental.


2 comentarios:

  1. ¡Qué belleza...! Este tipo de artesanía es digno de alabar y de conservarse... De cuando el tiempo no era tan importante y se entendía que el buen hacer y el esfuerzo del artesano necesitan de una buena cantidad.
    Gracias por compartirlo.

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    1. Gracias por tu comentario Papish. En efecto, el maki-e es un tesoro para cualquiera que aprecie la belleza y el arte en su sentido más amplio. La lentitud de su ejecución y la perfección en la técnica, tienen mucho que ver con el sentido zen del arte japonés.

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