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domingo, 22 de marzo de 2015

Me gustan las estilográficas; ¿me hago coleccionista?

Ya hemos tratado en otras ocasiones del fenómeno del coleccionismo de estilográficas. Aquí vamos a considerar algunos aspectos iniciales, o sea, cómo se inicia el aficionado y qué consejos prácticos serían útiles para encarrilar cuanto antes la afición sin cometer demasiados errores aunque eso forme parte casi inevitable de cualquier actividad humana y mucho más si no obedece a criterios demasiado racionales sino pasionales como la nuestra.

Cuando uno se enfrenta a la pulsión de adquirir más plumas de las que verdaderamente necesita para su uso, aparece el fenómeno del coleccionismo. La primera fase, sin embargo, suele ser la de acumulación.

Acumulación.

Se trata de adquirir plumas sin ningún criterio salvo el de oportunidad en cada caso. El comprador no sigue pauta alguna sino que se deja influir por cada estilográfica que le gusta. El acumulador no es un coleccionista porque carece de objetivos.Se hace con plumas por razones distintas en cada caso, razones que ni siquiera coinciden entre sí. Una pluma puede gustar por su escritura, otra por su estética, aquélla por su rareza.


(foto: the noble savage, FPN)

Coleccionismo.

Toda colección seria debe girar bajo un determinado criterio, cualquiera que éste sea. Por tanto, lo primero es definirlo. Como es lógico, hay multitud de ellos: marca, color, tipo, años de fabricación, países, materiales... cualquiera sirve. Tengo amigos que coleccionan plumas amarillas; otros, sólo de la marca Conklin; otros, sólo japonesas; algunos, españolas antiguas, y hay quien colecciona plumas por sistemas de llenado. El valor de la colección radica es su especificidad.

(foto: Greg. FPN)

Definir el criterio de una colección no es, generalmente, tarea fácil y es frecuente que sea precedido de una fase acumulativa porque ésta suele ser la mejor manera de conocer muchas plumas y definir los gustos y preferencias de cada cual. Pero también se puede complementar con el estudio y la lectura. En nuestros días, internet es la Biblioteca de Alejandría. Todo está ahí, al alcance de la mano para estudiosos y aficionados.

Para progresar en el coleccionismo voy a dar

Diez consejos elementales 

1.- No se puede tener todo. Es mejor aceptarlo cuanto antes. Casi ninguna colección acaba nunca salvo que sea muy pequeña. Incluso criterios tan estrechos como colecciones de una sola marca resultan, en la práctica, inagotables. Hay infinidad de variaciones, modelos y peculiaridades que nos mantendrán permamentemente a la búsqueda. Si la marca en cuestión es tan grande como, por ejemplo, Parker, intentar tenerlo todo es una quimera y, a la postre, siempre habrá ejemplares rarísimos o singulares cuyo precio los convertirá en imposibles de adquirir.

2.- Información exhaustiva. Cualquier compra ha de ser precedida de un estudio pormenorizado. Hay que asegurarse de las peculiaridades de la pieza, de sus antecedentes y características para evitar equivocaciones. Hay plumas muy parecidas que apenas se distinguen sino por pequeños detalles que es absolutamente preciso conocer. Como se ha dicho, internet es una fuente inagotable de información y de datos que es preciso tener en cuanta antes de proceder a una adquisición.


(foto: galleryhip)

3.- Caveat Emptor. El mundo es un mercado muy grande que puede llegar a ser poco fiable. Hay que actuar con precaución. Nadie vende duros a cuatro pesetas y lo que aparece ser demasiado bueno para ser verdad es porque, generalmente, no lo es. No hay que fiarse de las descripciones del vendedor sino del conocimiento propio y hay que asegurarse de que las condiciones de la pluma son las que corresponden. Atención, precaución y sentido común son elementos básicos para un coleccionista.

4.- Saber negociar. Regatear y negociar precios es un arte que puede practicarse en un penshow o en una tienda de antigüedades. Hay que tener paciencia, simpatía, mano izquierda y conocimiento. Grandes compras se cierran en base a estos viejos valores comerciales. Las prisas no son buenas consejeras.

5.- Respaldo técnico. Todas las plumas deben funcionar. Si el coleccionista lo es de estilográficas antiguas, debe conocerlas detalladamente y, si no tiene habilidades propias para repararlas y mantenerlas, que sería lo deseable, debe contar con un apoyo técnico al que poder acudir para cualquier incidente relacionado con los ejemplares de la colección. Hacerse con un pequeño surtido de recambios y material de sustitución es siempre una buena idea.

(foto: pentooling)

6.- Renuncia al uso. Un coleccionista serio, por lo general, no usa las plumas, especialmente si son valiosas. La colección es un valor en sí mismo que nada tiene que ver con la funcionalidad de los instrumentos. Cuando más valiosa o más rara es una colección, menos se usa.

7.- Las cosas valen lo que uno esté dispuesto a pagar por ellas. No hay precios estándar en el coleccionismo. Ni considerada pieza a pieza ni en conjunto, una colección tiene un valor certificado. Puede subir o bajar con el tiempo y con las circunstancias pero, salvo excepciones, no se revalorizará en proporción al esfuerzo económico o personal empleado. Desprenderse de una colección es casi tan difícil como hacerse con ella.

8.- Escoger siempre lo mejor. De dos ejemplares iguales, hay que elegir el que mejor estado presente. Un colección llena de retales y piezas deterioradas, rotas o mal reparadas, carece de valor. Las plumas han de estar en perfecto orden de funcionamiento y, salvo excepciones históricas, en el mejor estado posible.


(foto: pentiques)

9.- No hay colecciones homogéneas. Dentro de una misma marca, por ejemplo, puede haber infinidad de piezas asequibles pero también habrá un puñado de ellas de altísimo precio y, en todo caso, una o dos absolutamente inencontrables y/o inasequibles.

10.- La mejor pluma de una colección es la que siempre nos falta. Otro apotegma del coleccionismo que guarda relación con la pasión del aficionado. Bien porque no podamos pagarla, bien porque no seamos capaces de encontrarla o quizá porque estamos esperando un momento más propicio, la estilográfica que le quita el sueño a un coleccionista es la que no tiene.


Espero que estas pequeñas reflexiones hayan resultado útiles a quien esté comenzando una colección o a punto de hacerlo. Espero, sobre todo, que disfrute de esta pasión como corresponde.

24 comentarios:

  1. Básicamente de acuerdo. Ahora bien...

    1. El proceso de definición de la colección difícilmente se puede acelerar. Casi todos empezamos como acumuladores y con mala conciencia por no saber a qué disparamos, pero eso se cura con la edad y la experiencia. Tal vez también con la saturación. Toda pluma tiene su encanto, no obstante...

    2. Es cierto que hay mucha información en la Red, pero también lo es que se reduce a unas pocas marcas bien conocidas y que averiguar algo relevabte sobre algún modelo de una marca menos conocida es a menudo muy difícil. En esas ocasiones, la información será siempre indirecta y poco concluyente.

    Otros puntos: uno puede tener varias colecciones activas al mismo tiempo. Cuanto más restrictiva es una de ellas, más tentado estamos de iniciar otras. Y al mismo tiempo, por muy rigurosos que seamos en nuestras definiciones de la colección, las tentaciones son muy grandes y todos tenemos algunas plumas especiales que no encajan de modo alguno.

    Paciencia, mucha paciencia. Ninguna colección se hace en poco tiempo. Ni aun con unos fondos abundantes uno completaría nada en una única visita a una feria de estilográficas grandes. Pero la búsqueda de esa pluma tan especial es parte del encanto del coleccionismo. Coleccionar es una carrera de fondo, no de velocidad.

    Hay unas pocas plumas que solo pasan una vez por delante de nosotros, pero hay muchas, la mayoría, que aparecen de forma regular. Por ello es necesario conocer el mercado.

    La colección del vecino es siempre más atractiva que la nuestra... Pero eso nos sucede a todos.

    Saludos,

    BT

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    1. Interesantísimas reflexiones, Bruno. Y añado que la paciencia es un pequeño precio a pagar por la apasionante búsqueda de una determinada pieza. Un fuerte abrazo

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  2. Yo de momento estoy en fase de acumulación :-(

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    1. Peor aún, estoy en fase de acumulación de plumas chinas, eso debe ser lo peor de lo peor :P

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    2. Ánimo Alfonso, esa fase la hemos pasado todos y nunca termina de curarse del todo. Un abrazo

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  3. Ay! Nunca podré aspirar a ser coleccionista. Me gustan (casi) todas y lo que es peor, me gusta escribir con ellas. Me conformaré con ser un acumulador con algo de talento (en este caso, el talento viene condicionado por el presupuesto, jeje).
    Un saludo cordial.

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    1. Evidentemente yo también uso todas las plumas que compro, no concibo comprar una para dejarla en la caja. :-)

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    2. Yo también soy usuario. Adoro escribir con estolográfica aunque, a medida que vas añadiendo plumas a tu colección, probarlas todas se hace difícil.

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    3. Y qué sentimiento de culpabilidad por no dar tanto uso como merecen a algunas de ellas! Pero cómo sacar otras de la rotación?

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  4. Tercer acumulador numerándose.
    Principalmente es por una razón. No hay una marca, ni un sistema, ni una procedencia, ni un material que me llame tanto como para comenzar una colección dedicada a una temática.
    De momento el placer de escribir con pluma, y la belleza de estos útiles es lo que me inspira a adquirirlos.
    Eso sí... Entiendo perfectamente la hoja de ruta que marca Pedro. El coleccionismo es un paso más allá en la afición. Encontrar una determinada cualidad que nos llama dentro de este mundillo que todos encontramos apasionante para adentrarnos un poco más allá.
    Con respecto a lo que parece que nos hace rechinar más los dientes -incluso a mí-: Eso de no utilizar las plumas. Sólo tenemos que ver esos juguetes que suben astronómicamente de precio por encontrarse dentro de su embalaje original. El consejo es totalmente válido mal que nos pese.
    Un saludo a todos.

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    1. Sin duda tiene lógica lo de no usar las plumas que coleccionas para incrementar, pero en mi caso es como pedirle a un niño que no abra sus regalos de reyes. No podría resistirme, y más si se trata de alguna pluma que lleva meses tentándome.

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    2. De acuerdo con ambos, son sentimientos muy difíciles de superar. Pero recordemos: hay algo "peor" que ser acumulador: ser acumulador de colecciones...

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    3. Sin duda tiene lógica lo de no usar las plumas que coleccionas para incrementar, pero en mi caso es como pedirle a un niño que no abra sus regalos de reyes. No podría resistirme, y más si se trata de alguna pluma que lleva meses tentándome.

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  5. Me parecen acertados tus comentarios, pero creo que la mayoría de los aficionados a las estilográficas, no cumplimos los requesitos de coleccionistas, no comprendo comprar una pluma sin entintarla, y es cierto que tengo alguna sin hacerlo. pero no tengo un sentido en formar una colección, aunque cualquier acumulación indica un sentido o gusto particular. No creo que el sentido de ninguna colección sea obtener una revalorizaron, en el caso de las estilográficas, la mejor inversión seria haber comprado alguna Lamy Safari rara , mas del 1000%. Un consejo si quieres vender tu colección hazla cuando estés en activo y conoces los valores y tienes los contactos.VGl

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    1. Gracias por tu comentario, amigo mío. El coleccionismo, y mucho más el especializado, no necesariamente coincide con la afición a las estilográficas. Hay de todo en la viña del Señor. A un estilófilo le cuesta no probar una pluma, pero a ciertos coleccionistas lo que pretenden, por ejemplo, es la revalorización de las piezas o la consecuención de un conjunto específico. Es la actividad de coleccionar -en sí misma- lo que les mueve y no el placer de escribir. Un coleccionista de monedas no las usa pero les dedica horas y horas. Un coleccionista de arte puede ser un entendido o un simple inversor... los ejemplos son muy variados.

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    2. Voy a aportar mi experiencia. Los coleccionismos por definición son irracionales. Realmente, no necesitamos esos productos que adquirimos. Tal vez al principio sí. Lo hacemos por impulso, algo dentro nos impele a buscar y adquirir diferentes elementos con características comunes. Y normalmente, no lo hacemos por inversión. En ese caso sería una búsqueda de beneficio y no coleccionismo.

      Yo tengo hago tres colecciones. Monedas, sellos y billetes, notafilia. Dos son heredadas de un familiar cercano, las fusioné con las mías, más pequeñas, pero tomé la decisión de pararlas. La notafilia la continúo, pero admito que hay que tener un mínimo rasgo de obsesivo compulsivo para ser un buen coleccionista y no creo que yo lo tenga, así que me limitaré a conservar el material, ampliarlo en la medida de lo posible y pasárselo al siguiente usuario que la pueda disfrutar. Porque de eso no tengo ninguna duda, de que me sobrevivirá.

      Un saludo.

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    3. En el fondo el coleccionismo no deja de ser una versión refinada del trastorno de Diógenes.

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    4. Interesantes observaciones a lo que simplemente añadiría el dato de que una"colección" es siempre un concepto plurívoco. Hay muchas y con infinitas motivaciones; a veces, si ninguna. El único rasgo común es la reunión de objetos con alguna característica más o menos compartida. Los objetivos de los coleccionistas tampoco coinciden y, a mi juicio, también los inversores lo son aunque su motivación sea más específica. Pero es cierto que el arquetipo de coleccionista, su rasgo más reconocible, es el de ser un gran amante de los objetos que acopia aunque lo más frecuente es que cada uno participe, en diferente grado, de diversos rasgos: amante, usuario, inversor...

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  6. A veces, empiezas una colección sin saberlo. En este caso, de plumillas. Sin saber cómo, tengo un montón (creo que con el tiempo terminarán desapareciendo y eso me hizo acaparar un poco; además son económicas) y por simple curiosidad, estuve buscando información sobre la historia de cada marca. Soy un lector un poco compulsivo, aunque poco constante. El nombre viene troquelado en cada una, como ya sabemos.

    El otro día me hicieron una pregunta en un foro y supe contestarla sin consultar la información. Era una marca ya extinguida de Inglaterra. Me sorprendió saber aquello, con aquella exactitud. Con lo cual, tras este artículo, he pensado, ¿soy un coleccionista de plumillas o un simple usuario? Ahora las busco incluso con su caja original de cartón...

    Un saludo.

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    1. Adoro las plumillas y confieso que también tengo una pequeña colección aunque sin pretensiones de ninguna clase. En cualquier Penshow puedes encontrar maravillas incluidas sus cajitas de cartón o -esto ya es lo mejor- de hojalata. Un abrazo

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    2. no se si soy un estusiasta, aficionado, coleccionista o inversor pero en algun momento me he visto en alguna de estas condiciones, esto es me he interesado por un pluma, la he descubierto la he usado he comprobado su calidad, diseño, estilo y me ha fascinado y ademas la he comprado como un chollo lo que me hace pensar tambien como inversor, pero al final lo que me hace disfrutar es la sensacion de usarla, enseñarla como referente de distincion, su mantenimiento, su documentacion, su historia etc. en fin que al final no entiendo lo que soy.

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    3. Da igual, querido amigo, el hecho de que disfrutes con ellas ya te cualifica como estilófilo.

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  7. Pedro Haddock solo darte las gracias por este gran blog!! La verdad es que me encuentro empezando una colección y me estoy visitando todas las entradas.
    Sinceramente, haces un GRAN trabajo!! aquí tienes un nuevo seguidor.

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    1. Gracias amigo mío, es un placer contar con tu presencia y te animo a seguir con la afición. Un cordial saludo.

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