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domingo, 26 de abril de 2015

Las plumillas: preciosas reliquias del pasado.

NOTA PREVIA: Cuento hoy con la inapreciable colaboración de un asiduo de este blog, un experto en muchas materias relacionadas con la escritura y la estilofilia: Iván Rodriguez. Le he pedido que nos ilustre sobre unas viejas amigas: las clásicas plumillas que antecedieron a la estilográfica. El texto de Iván es enormemente interesante y me siento honrado de compartir con todos los lectores sus valiosas reflexiones.


Tiene su lógica que el hermano pobre acabase tocando con los nudillos en las puertas del blog. Creo. Un blog sobre estilográficas. Comparten tinta y papel, tal vez cierto parecido de familia. La plumilla es más vieja, ha vivido más, tiene ese aspecto torvo y áspero del marinero que ya ha visto muchos puertos, muchos pupitres de madera. Y es más promiscua, eso no lo dudéis, porque a veces se la puede ver coqueteando con la tinta china, la indian ink, que dicen por Albión. Eso nunca lo haría la estilográfica, que como una vieja y gloriosa dama vive inmersa en su dorado sueño crepuscular. Pero bueno. Ha tocado y hay que abrirle la puerta. Así se hace con los familiares que hace tiempo que no ves. Aunque sean pobres.



Esta es la pequeña historia de la plumilla. Porque pequeñas son ellas.



¿La primera plumilla? Ni idea, nadie lo sabe. En paleografía se considera que el cálamo de naturaleza oriental es el antecesor natural. Luego pasamos a la pluma de oca… Tampoco deseo remontarme mucho. Sabemos que hubo muchos intentos de trasladar al metal el simple fundamento de una caña cortada, pero no tuvieron excesivo éxito. El verdadero triunfo de este producto se produjo durante la Revolución Industrial, siglo XIX, y su época dorada se extendió hasta mitades del XX, donde empezó a perder terreno ante la estilográfica. El barato birome de Ladislao se ocupó del resto y en los años 60 del siglo pasado el descenso vertiginoso de ventas obligó a clausurar a la práctica totalidad de las empresas que las fabricaban y no supieron reconvertirse.






La plumilla fue muy común en los pupitres escolares de la España de principios del siglo XX. El tipo de letra que se usaba con este útil todavía se practica en primaria. Es la caligrafía española, una evolución vertical de la copperplate inglesa más adecuada para los escolares que daría para un artículo completo. Su uso y normativa se remonta a una Real Orden de 1835. Es una caligrafía con un carácter propio y mucho bagaje que desarrolló un guipuzcoano, Iturzaeta Eizaguirre, eminente calígrafo y mejor relaciones públicas; como siempre ocurre, todo lo de aquí tiende a perderse en el olvido y esto no es algo muy conocido.




Aquella era la época dorada de la plumilla. De las factorías inglesas salían miles de puntas a diario, con destino a una población cada vez más alfabetizada que demandaba herramientas de escritura. Tiempo de tinteros y dedos negros. Coincidió con el auge de la industria del papel, que descubrió nuevas y más baratas formas de fabricación y que pasó de ser un lujo a un elemento común. La plumilla se caracterizaba por ser un producto barato y eficaz, accesible a las masas. La combinación perfecta. Se diseñaron para la caligrafía copperplate o española, con cierta flexibilidad, con punta en bisel para la itálica, para realizar calcos comerciales sobre papel carbón como la plexograph nº 977 de Geo W. Hughes, con nula flexibilidad y cabeza redondeada… Era muy valorado socialmente saber ornamentar una caligrafía y escribir bien.



Existían muchos fabricantes, pero en Gran Bretaña hubo una ciudad, Birmingham, que concentró a muchos de ellos.Geo. W. Hughes, que abrió en 1850, tenía locales en la plaza de St. Paul y más tarde en Legge Lane. Cesaron la producción en 1960. Perry & Co. fabricaba en Londres, aunque también disponía de una factoría en Lancaster Street, en Birmingham…C. Brandauer & Cª, Belma & Son. D. Leonardt & Co. que aún sigue fabricando plumillas, entre otros efectos, en la vieja Inglaterra. Para estos negocios la Segunda Guerra Mundial supuso un antes y un después en su actividad natural, la plumilla de inmersión. Por supuesto, hubo, y hay, muchos otros productores en diferentes países, como las J.B. Mallat, la nº 23 es bastante buena; las Gilbert Treraid francesas, las fantásticas Brause & Co, una casa alemana que se fundó en 1850 en la localidad de Iserlohn… Enumerarlas todas sería prolijo en exceso. No es el destino de este artículo, pero me pareció adecuado hacer referencia a Birmingham porque su nombre está indisolublemente unido al producto que recordamos.




Si la plumilla, versátil como nadie, sigue viva es gracias al dibujo artístico y al cómic. Ya no se escribe con ellas, exceptuando cierto revival de la caligrafía en los últimos años. El manga lleva años empujando muy fuerte y, como no, Japón produce algunos de los mejores productos, como son las marcas Ishikawa o Tachikawa; El Lobo Solitario y su Cachorro, de Kazuo Koike y Goseki Kojima es un ejemplo claro; 8.700 páginas de perfecto entintado a plumilla. En Europa Gillot, fundada en1831, fabrica las mejores puntas de esta clase, llamadas "drawing", desde 1961bajo la marca British Pens. Se dibujaba antes, tenemos los paisajes a plumilla de Martín Rico en España y Edouard De Beaumont en Francia del XIX, y se dibuja ahora. Tal vez esta técnica ha sido la “hermana” menor del arte pictórico, siempre superada por la acuarela y el óleo, pero invariablemente ha estado ahí. No obstante, los mejores autores de cómic europeo han trabajado la plumilla con destreza (recordemos el legendario Verano Indio de Hugo Pratt y Milo Manara) y no digamos los casi anónimos entintadores de las líneas de superhéroes Marvel, en USA, como Bernie Wrigthson, Joe Sinnot o Chan, con su genial entintado del Conan de Buscema. La plumilla era su herramienta principal y con ellas marcaron una época.




Pero no nos engañemos. La plumilla es un producto prácticamente muerto en el imaginario colectivo. Lejanos quedan los días en que su uso era universal. Ocupa un nicho concreto en algunas disciplinas artísticas y dentro de un renovado interés por la caligrafía artística. Y poco más. Es una rareza. Mal le quiso la estilográfica, que le fue comiendo su espacio natural gracias a sus novedades tecnológicas y poco pudieron hacer ambas frente al esferógrafo, que terminó echando la última paletada de tierra en la fosa.




Pero aquí dejamos este pequeño homenaje a la plumilla, que simbolizó el despertar de una sociedad a una era de conocimiento. Trazó caligrafías trémulas de escolares, cartas de despedida, de amor pasional y firmó contratos y albaranes en los almacenes de medio mundo bajo las chimeneas humeantes del progreso industrial…

(Todas las fotografías son del autor)


CODA: Espero que mis amables lectores hayan disfrutado como yo de las evocadoras reflexiones de Iván a quien doy nuevamente las gracias por su magnífica colaboración. Quien esté interesado en conocer su trabajo, puede acudir a manipulandodigital.es o periciadocumental.es donde podrá comprobar hasta qué punto es un colaborador de lujo.

10 comentarios:

  1. Impresionante el artículo Pedro. Enhorabuena.

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    1. También lo creo, amigo Javier. Iván ha hecho un magnífico trabajo.

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    1. Gracias Papish. En efecto, es un mundo fascinante que tenemos al lado y que a menudo olvidamos.

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  3. Me encanta que os haya gustado. Sobre todo, agradecer a Pedro la posibilidad de colaborar aquí, en esta que es su casa. Un lujo sin lugar a dudas en un blog que se está convirtiendo en una referencia en lengua castellana sobre todo lo relacionado con la estilográfica .

    Gracias

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    1. Me gusta pensar que es la casa de todos y, en efecto, colaboraciones como la tuya son la mejor muestra de que este es un espacio vivo. Un abrazo y gracias de nuevo, querido amigo.

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  4. Muchas gracias por el artículo, yo soy uno de esos locos de las plumillas. Tengo un recuerdo de mi infancia en Sant Andreu de Llavaneras, en la casa de mi abuela había un viejo escritorio de madera dónde los veranos después de ir a la playa i comer hacíamos mi hermano i yo ejercicios de repaso. Dentro de ese escritorio, muy al fondo de los cajones descubrí por primera vez algunas plumillas i un viejo tintero. Hoy en día me gano la vida como il.lustrador publicitario y sigo usando esas viejas plumillas. En muchos estuches de perfume de Adolfo Dominguez podreis ver algunas de las ilustaciones que sigo haciendo con las viejas pero muy queridas plumillas i estilograficas.

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    1. Grácies Francesc y enhorabuena por tu envidiable trabajo. Espero que puedas seguir usando estos entrañables instrumentos por mucho tiempo.

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  5. No pierdas la fé Pedro, yo a mi casi 26 años me estoy aficionando a los plumines, y viendo tu blog acabaré comprandome alguna estilográfica "de batalla" como las llamas tu.

    Como te dije antes mi edad, también tengo que decir que nunca tuve la oportunidad de practicar caligrafía con tinta y pluma, en primaria pase del lapicero al boligráfo, asi que estoy buscando libros para aprender caligrafía ¿podrias recomendarme alguno? yo ya mire estos.
    http://www.monky.com.mx/60-libros-gratis-y-online-de-caligrafia-lettering-y-tipografia/

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    1. Me alegra enormemente ver que amigos jóvenes como tú, estimado Corvus, se aproximan al mundo de la estilográfica con tanto interés. Estoy seguro de que no te defraudará. En cuanto a guías, hay numerosas. UN libro clásico que podrás encontrar en internet es "The Art of Calligraphy" de David Harris. Imprescindible. Un fuerte abrazo

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