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lunes, 11 de mayo de 2015

Diez ideas que dieron la vuelta al mundo.

Cuando publiqué la entrada "Cinco diseños de estilográfica que han hecho historia" hubo amables lectores que me recordaron otros detalles  en la historia de la estilográfica que merecían ser subrayados. No se trataba ya de aspectos técnicos o del diseño general de la pluma, sino de ciertas soluciones estéticas -al mismo tiempo que funcionales- que supusieron grandes innovaciones estilísticas que se hicieron famosas aunque ello no afectara a las formas generales de la pluma.  Es decir, se trata de detalles particulares y concretos que, pese a no relacionarse con un modelo específico de estilográfica, sí representan ciertos signos distintivos que tuvieron éxito inmediato, fueron copiados por otros fabricantes y se hicieron, en definitiva, mundialmente famosos.

Todos estos detalles son absolutamente inconfundibles y cualquier aficionado los identificará sin problemas. Ahora los veremos todos juntos y, como en los créditos de una película, por riguroso orden de aparición.


Conklin: Crecent Filler (1891)

Este sistema de llenado apareció cuando el universo de la estilográfica estaba plagado de formas tan homogéneas como aburridas. Las plumas se distinguían por los overlays o entramados metálicos decorativos que los orfebres colocaban sobre ellas. Entonces apareció la Crescent Filler que añadía a las formas habituales de la pluma un detalle externo perfectamente identificable que la dotaba de una increíble personalidad. La media luna, además de su evidente funcionalidad que, de paso, evitaba que la pluma rodase sobre el escritorio, hizo que las Conklin fueran inmediatamente reconocibles frente a las demás, lo que incrementó su fama y sus ventas. Aún se fabrican varios modelos con este sistema.


(foto: vintagepencollectibles)


(Foto: Rick Conner)



Parker: Color Rojo (1921)

Que hoy en día las estilográficas puedan ofrecer cualquier combinación posible de colores y materiales era algo impensable hace no tanto tiempo. En el primer cuarto del siglo pasado, la ebonita obligaba a que el color dominante fuera el negro. Parker introdujo entonces el rojo como la gran novedad de los años 20 y tuvo un éxito fulgurante. En ebonita o en celuloide, las nuevas Duofold se conocieron inmediatamente como las "Big Red" o grandes rojas, plumas muy grandes y llamativas que pretendía revivir los tiempos de la Belle Epòque. Su color las hizo eternamente inconfundibles y hoy siguen siendo plumas de culto entre los aficionados.




(fotos: penhero.com)



Wahl-Eversharp: Clip Militar (c. 1925)

El periodo de entreguerras del S. XX  fue testigo del creciente uso de la estilográfica en el ámbito militar. Los oficiales y soldados las utilizaban en el servicio y para escribir a sus casas cuando estaban fuera. Los reglamentos militares se preocuparon de que usar pluma no perjudicara la uniformidad. El origen de los clips militares fue ajustar las estilográficas al diseño de los bolsillos superiores de las camisas, que tenían una solapa para cerrarlos. Cualquier pluma con el clip en medio del capuchón, hacía que el extremo sobresaliera del bolsillo y estorbara a su correcto plegado. Así nació la necesidad de que los fabricantes inventaran un clip que permitiera llevar la pluma en el bolsillo sin estorbar a la solapa y, puesto que las marcas tenían muy buenos clientes entre los militares, se apresuraron a idear una pluma reglamentaria. La primera que lo consiguió fue Wahl-Eversharp. El clip estaba situado en el mismo extremo del capuchón de manera que no sobresalía del bolsillo. Este diseño fue inmediatamente copiado por los demás fabricantes -en primer lugar por Sheaffer- y continuó con la Parker 51 que se utilizó profusamente años después en el ámbito castrense por idéntico motivo.






(fotos: worth point)


Pelikan: visor de tinta (1929)

En los viejos modelos de ebonita del siglo pasado, era imposible saber cuánta tinta quedaba en la pluma mientras se usaba. Con la llegada del celuloide, Pelikan fabricó una pequeña parte del cuerpo en material transparente que permitía comprobar el nivel de carga. La primera pluma que lo incorporó fue el modelo 100 y aquella ventana se convirtió en una característica inmediatamente copiada por el resto de las marcas pues facilitaba mucho el uso de la estilográfica. El modelo 100 de Pelikan se sigue fabricando hoy con diversas variaciones y nomenclatura pero siempre manteniendo el clásico visor de tinta.



(foto: Hepworth Dixon)


(foto: Ulugtekin)


Sheaffer: Capuchón metálico (1937).

Hasta que Sheaffer lanzó el modelo Crest, las plumas no habían jugado con la combinación de materiales. La americana fue la primera compañía que puso en el mercado un modelo de cuerpo de celuloide y capuchón metálico. La forma aerodinámica del modelo hacía que el capuchón quedara en todo momento al mismo nivel que el cuerpo de manera que no se rompieran sus armónicas líneas. Aunque el modelo cambió con la introducción de diferentes plumines y sistemas de carga, la combinación de plástico y metal fue el diseño que imitó tan exitosamente la Parker 51 unos años después.






(fotos: penhero)


Parker: Plumín Carenado (1941)

La aparición de la 51 fue una auténtica revolución en el mercado de la estilográfica. De todas sus novedosas aportaciones, el plumín carenado fue la mayor de todas desde el punto de vista estético.  Se suponía que servía para que la tinta no se secara en el plumín, especialmente teniendo en cuenta que Parker había comercializado una nueva tinta de secado rápido. Pero sea cual llegara a ser su utilidad real, el diseño de este plumín carenado fue un rotundo éxito desde el primer día, convirtiendo a la 51 en la pluma más copiada e imitada de la historia, desde que se puso a la venta, hasta hoy en día. Si el mejor homenaje es que te copien, el celebérrimo plumín de la 51 es uno de los diseños inmortales de la historia de la estilográfica


(foto ugletkin)


(fotos: stefanv.blogspot)



Sheaffer: Plumín Redondo Triumph  (1942)

Uno de los plumines inconfundibles de Sheaffer es el fantástico Triumph, un originalísimo diseño circular, en uno o dos colores, que se acopla a la boquilla al mismo nivel y que acaba en una punta de grácil forma convexa. La elegancia y belleza de esta pieza solo es superada por su legendario desempeño. Creado para ser un ejemplo de fiabilidad y resistencia, aprovechaba su forma cilíndrica para mejorar el flujo a través de un  mayor número de canales interiores en el alimentador. El Triumph es un plumín absolutamente inolvidable.





(fotos: penhero)



Parker: Estilográfica 51 de Acero (1949)

La Parker  51 que salió al mercado en 1.949 fue la primera pluma totalmente metálica. Acabada en acero cepillado, la calidad del material utilizado y su fabuloso mecanizado, pretendían ofrecer al público una pluma segura en cualquier ambiente incluyendo, desde luego, los viajes en avión. Estéticamente, además, la pluma metálica rememoraba la figura de un aeroplano, vehículo asociado a la modernidad y a la excelencia mecánica. La pluma pronto se ganó el sobrenombre de Fligther, o aviador, que se convirtió en un genérico pues fue inmediatamente imitada por todas las marcas. Aún hoy, cualquier pluma totalmente metálica se denomina flighter en muchas veces desconocido homenaje a este fabuloso diseño de Parker






(fotos: penhero)


Sheaffer: Plumín  Inlaid (1959) 

Cualquiera que vea un plumín encastrado, sabe que la idea pertenece a Sheaffer. Es uno de los rasgos definitorios de esta marca clásica que lo ha incorporado a numerosos modelos y que ha sido más o menos copiado por otras marcas. El original apareció en la PFM I y rápidamente obtuvo el reconocimiento de los usuarios. Fue absolutamente novedoso pues se incorporaba a la boquilla formando un cuerpo inseparable a la vez que creaba una línea continua, sin rupturas. El alimentador, quedaba carenado por la misma boquilla, resaltando así las hermosas formas metálicas sobre el material de soporte. El inlaid aún se fabrica para las modernas Legacy.




(fotos: PenHero) 



Pilot: Estilográfica Vanishing Point o Capless (1964)

Durante los primeros años 60 del pasado siglo, Pilot-Namiki comercializó un diseño revolucionario: una pluma que se usaba como un bolígrafo. Lo absolutamente único de esta estilográfica es su sistema retráctil que permite esconder o sacar el plumín de la boquilla apretando un simple botón. Dejando aparte el diseño general de la pluma, el invento de un plumín retráctil constituye un golpe genial que aún asombra al mundo. Muchos modelos se han sucedido desde entonces y numerosos modelos la han imitado, pero la VP sigue en la brecha exhibiendo con orgullo su inigualable originalidad.




(fotos: Pilot)


(foto: ebay)

Parker: El plumín integral (1970)

Hasta 1970 el plumín de una estilográfica era un elemento independiente que, de una manera u otra, se acoplaba a la boquilla. Parker diseñó una pluma en la que ambos elementos formaran un mismo cuerpo y así nació la T1, una estilográfica rompedora que fue copiada, sobre todo por Pilot y sus Myu -y seguida por la propia Falcon de Parker-  pese a los evidentes inconvenientes del diseño. No se podía, por ejemplo, cambiar de punto; si el plumín se doblaba no había reparación o, lo peor de todo, no había manera de reponer el iridio gastado o desprendido de la punta porque el titanio no admitía nuevas soldaduras. Pese a todo, la elegantísima solución estética de Parker ha convertido a la T1 en un mito.




(fotos: Tom Heath FPN)



(foto: penamie)


Espero que este desfile de genialidades haya resultado ameno e instructivo. Lo único triste es comprobar que la mayoría de las marcas que protagonizaron estos hitos del diseño son hoy apenas una sombra de lo que fueron, aquellos días en  que su capacidad de innovar fue digna de admiración.

6 comentarios:

  1. Como bien dices, el plumín integral es de todo menos práctico. PERO QUÉ BONITO!

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    1. Estéticamente maravilloso, sin duda. Gracias por tu comentario!

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  2. Muy interesante, como siempre. A mí estos recorridos históricos siempre me agrada leerlos. No sé por qué, pero según avanzo en la lectura me voy imaginando imágenes de sus respectivas épocas y estos artilugios en manos de algún usuario.

    Por ejemplo, con la 51 siempre me viene a la mente el teatro del Pacífico y los B-26 o los P-51en un aeródromo polvoriento con un mar azul turquesa de fondo. En aquella época, tener una de estas era como ser usuario de un iPhone hoy en día, cierto plus de prestigio.

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    1. Hola Iván, estoy de acuerdo contigo; una 51 era un símbolo de modernidad y de estatus como lo es hoy la MB 149, incluso más, en ciertos países como el nuestro. Un fuerte abrazo

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  3. Las fotografías del plumín encastrado de Sheaffer me traen gratos recuerdo. La primera estilográfica que usé montaba ese plumín. Creo que era una Imperial Cartridge. El cuerpo era de plástico negro y el capuchón de acero cepillado.

    Pienso que es una pena que Sheaffer no tenga una pluma de precio contenido (la actual serie Legacy me parece muy cara) que siga montando ese plumín. Yo sería un potencial comprador.

    También creo que es una pena que una marca como Parker no haya hecho lo mismo con sus plumines carenados, dejando que sean las copias/imitaciones asiáticas las que ocupen, salvando las distancias en lo que a calidad se refiere, ese lugar (yo mismo poseo una Dux 612 y estoy a la espera de recibir una Hero 616).

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    1. Totalmente de acuerdo Yo también compraría esa Sheaffer de precio contenido y plumín encastrado. En cuanto a Parker, es una verdadera pena. Muchas gracias por tu comentario, amigo mío.

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