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miércoles, 24 de junio de 2015

Cross Townsend Medalist: la Sólida Consistencia de un Clásico

Hasta los años 80 del pasado siglo, la vieja compañía norteamericana Cross no había fabricado apenas plumas estilográficas. Lo había hecho circunstancialmente en los años 30 pero su entrada decidida en el mercado fue 50 años después.

A principios de la década de los años 90 del pasado siglo, Cross puso en el mercado una estilográfica que pretendía ser el máximo exponente de su gama, su buque insignia, y en ella concentró su conocimiento y estilo.

Así nació la Townsend, llamada así en honor al segundo nombre de su fundador Alonzo Townsend Cross. La pluma era heredera de la tradición estética de la casa, líneas rectas, capuchón grande pero muy armónico, en forma de cúpula estilizada en su parte superior y elegantes remates en el cono truncado. La pluma era, además, de buen tamaño, como correspondía a su vocación de gama superior.


Desde entonces hasta hoy, la Cross Townsend ha aparecido en multitud de acabados siguiendo, en cierta medida, el ejemplo de Parker y sus producciones, ofreciendo al comprador la misma pluma en infinidad de terminaciones para adaptarse a sus gustos cualquiera que estos fueran.


Uno de los primeros acabados, el que resultaba más asequible por carecer de plumín de oro, era el Medalist. Se trata de una pluma exactamente igual a las restantes pero cromada y con el plumín de acero dorado.



El verdadero fabricante de los plumines Cross ha sido motivo de algunas leyendas. Hay quien dice -Mike Matsuyama, por ejemplo- que durante no poco tiempo los fabricó Pîlot lo que añade un nuevo valor a estas piezas.


La pluma es muy sencilla estéticamente aunque su gran tamaño y consistencia, al ser totalmente metálica, le dan un empaque característico. En la mano se siente poderosa y sólida; el acabado cromado brilla entre los dedos con inusitada belleza y el conjunto, en general, resulta ser una pluma imponente. La escritura con ella es la correspondiente a un instrumento pesado; no llega a cansar, pero no es la estilográfica idónea para escribir mucho tiempo seguido.


Su  pureza de líneas la convierte en una pluma adaptada a cualquier uso, sin estridencias ni notas estéticas chillonas. Los detalles de la marca están sutilmente grabados.


El característico capuchón Cross de doble labio se inserta a presión aunque lo hace con gran seguridad.No hay riesgo de que se suelte. Su remate superior es también típico de la marca, en forma de bala truncada con un anillo negro.


El plumín, de acero, es muy rígido pero escribe perfectamente. Su desempeño es intachable: buen flujo, líneas ininterrumpidas y jugosas, arranque instantáneo... si lo ha fabricado Pilot, es digno de esta marca. Está adornado sobriamente con algunas líneas en trama y el nombre del fabricante.




La alimentación se hace con el típico cartucho o alimentador específico de Cross, de no mucha capacidad. No admite cartuchos universales.


La Townsend es una gran pluma. Algo anodina pero muy elegante y con presencia. Es, además, sorprendentemente asequible, pues una Medallista puede costar entre 80 y 100 euros en internet. Justo precio para el producto de una marca que comenzó en Providence en 1846






2 comentarios:

  1. Tengo una de estas pero con acabados rodiados, me la regalaron hace unos años y creo que su precio rondó los 180 euros. Un regalo es un regalo, y nunca se debe hacer un feo a alguien que te lo hace con la mejor intención, pero la verdad, por ese precio hay mejores opciones, no deja de ser una pluma metálica con plumín de acero, se pueden encontrar productos de similares características en el mercado por 40-50 euros.Saludos

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    1. Supongo que será la versión con plumín de oro y eso justifica la diferencia aunque, tienes razón, hay plumas mucho más interesantes en ese rango de precios. A mí me parece mucho más equilibrada la del plumín de acero. Un saludo cordial

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