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lunes, 7 de marzo de 2016

Las Tintas Ferrogálicas (I)

A petición de mi buen amigo y colaborador de este blog, Iván R. Cortés, redacté un  pequeño artículo sobre tintas ferrogálicas para la Revista de Ciencias Forenses, editada por la APECF (Asociación Profesional de Expertos en Ciencias Forenses). En el nº 4 de esta interesantísima revista que trata de muchos temas apasionantes para los estilófilos, apareció el trabajo que Iván me ha permitido ahora compartir con todos los lectores. Espero que sea de su interés.




I.- INTRODUCCION HISTORICA.


La tinta ferrogálica es una de los herramientas más antiguas en la historia de la escritura. Se trata, en esencia, de una tinta indeleble profusamente utilizada desde la Edad Media hasta mediados del Siglo XX. Pero la reacción del tanino con el sulfato ferroso ya se conocía desde antes de Cristo. Plinio el Viejo ya contaba cómo un papiro humedecido en taninos se volvía negro al contacto con sales de hierro.

El compuesto básico de la tinta ferrogálica es un tanino presente en las agallas vegetales o cecidias, esto es, un tejido vegetal hipertrofiado como consecuencia de una infección de origen animal o la aparición de bacterias, hongos o virus en la planta. Las agallas son ricas en resinas y ácido tánico lo que la convierte en una fuente privilegiada de taninos para fabricar tinta.

Otros componentes de la tinta, además de las agallas, son el vitriolo (sulfato férrico, frecuentemente reforzado con objetos viejos de hierro), la goma arábiga (como agente de suspensión, disolvente y fijador) y el agua. La facilidad para encontrar estos componentes y los buenos resultados de esta tinta en cuanto a su intensidad de color y, sobre todo, indelebilidad, la convirtieron en un producto universalmente usado para la escritura de textos, partituras musicales, dibujo, mapas y, desde luego, libros oficiales con vocación de permanencia. Las tintas ferrogálicas arrinconaron pronto a las prototintas basadas en el carbón, un producto que se venía usando desde hacía más de 2.000 años antes de Cristo pero que se emborronaba fácilmente con la humedad y no era indeleble.

La receta más simple es extremadamente sencilla: Se mezclan las agallas pulverizadas con el vitriolo líquido y la goma arábiga y, a continuación, se añade el agua. Reproduzco aquí, en inglés antiguo que mantengo por su belleza, una vieja receta contenida en The Book of Secrets de 1596:                                              
(foto: Karina Cammell)

"To make inke to write upon paper

Take halfe a pint of water, a pint wanting a quarter of wine, and as much vineger, which being mixed together make a quart and a quarter of a pint more, then take six ounces of gauls beaten into small pouder and sifted through a sive, put this pouder into a pot by it selfe, and poure halfe the water, wine and vineger into it, take likewise foure ounces of vietriall, and beat it into pouder, and put it also in a pot by it selfe, whereinto put a quarter of the wine, water, and vineger that remaineth, and to the other quarter, put foure ounces of gum Arabike beaten to pouder, that done, cover the three pots close, and let them stand three or foure daies together, stirring them every day three or foure times, on the first day set the pot with gaules on the fire, and when it begins to seeth, stir it about till it be throughly warme, then straine it through a cloath into another pot, and mixe it with the other two pots, stirring them well together, and being covered, then let it stand three daies, til thou meanest to use it, on the fourth day, when it is setled, poure it out, and it wil be good inke.
If there remaine any dregs behind, poure some raine water that hath stand long in a tub or vessell into it, for the older the water is, the better it is, and keepe that untill you make more inke, so it is better then clean water."

(La Carta Magna)

II.- PROBLEMAS.

El problema de las tintas ferrogálicas es la corrosión. No olvidemos que están hechas de hierro y que este metal, en contacto con la humedad, se corroe. Cientos de años después de comenzar a ser usada, se descubrió que los componentes de la tinta eran corrosivos y, por tanto, que afectaba a su soporte. El problema no era grave cuando la tinta se había usado sobre pergamino, pero en seguida se disparó la alarma porque un ingente número de documentos históricos estaban escritos sobre papel. Actualmente, hay técnicos que no solo achacan la corrosión a las propiedades catalíticas de los ingredientes sino a factores ambientales como la temperatura, la humedad o una manipulación indebida del soporte. Esto no significa que los ingredientes no constituyan el principal factor de riesgo sino que, si no se combina con los otros, los documentos pueden conservarse en condiciones mucho mejores.

(foto: Kansallirkirjasto.fi)

Así pues, las teorías más modernas sostienen que las indudables reacciones de los componentes de la tinta con el soporte se ven agravadas por la concurrencia de los otros tres factores. Básicamente, el problema químico deriva de que la elevada acidez de la tinta provoca una descomposición hidrolítica de la celulosa y, al mismo tiempo y principalmente, los componentes férricos actúan como un eficaz catalizador para su oxidación y consecuente deterioro. Actualmente, se estudian diversos métodos para combatir estos efectos, fundamentalmente, mediante el uso de ácido fítico y bicarbonato de calcio, aunque todos ellos tienen efectos secundarios.

(foto: Yale University Library)

La gran acidez de estas tintas no afecta excesivamente al oro de los plumines pero sí a cualquier otro componente férrico o metálico y, para colmo, es una tinta que crea muchos depósitos que tienden a obstruir los alimentadores y sus vías de respiración. También constituyen un riesgo para ciertos materiales sensibles a los ácidos, como el celuloide y la ebonita. Finalmente, son tintas muy secas, poco fluidas y que provocan numerosos problemas funcionales.

(foto: The Vinland Map)

Todos los fabricantes de tintas ferrogálicas aconsejan lavar las plumas frecuentemente, usarlas de continuo y asegurarse, cada cierto tiempo, que podrían ser tres meses, de que no hay obstrucciones en el alimentador. También se aconseja lavar las plumas en un baño de ácido ascórbico.


(En la segunda parte, se tratarán las propiedades de estas tintas y sus fabricantes.)


11 comentarios:

  1. Excepcional.
    Que llegue pronto la segunda parte.
    Imagino que los bloqueos de alimentadores serán por la goma arábiga, no? Estará en una concentración mucho menor que en la tinta china?
    Un abrazo

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    1. Gracias Rafael. En efecto, la goma y los residuos son problemas graves para los alimentadores aunque las tintas ferrogálicas modernas no usan los componentes tradicionales . Un abrazo, amigo mío.

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    2. Enhorabuena por la publicación de tu trabajo en tan prestigiosa revista. Muy interesante. Un saludo
      Javier

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    3. Buenos días Pedro.
      Un artículo excelente,sobre todo tratándose de unas tintas que provocan tantas dudas a los estilófilos,cuando como bien dices,las modernas son muy seguras en su uso,ya que están químicamente mucho mejor formuladas y su acidez es más baja que las de antaño.Espero poder leer pronto su continuación.

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    4. Gracias Javier y ophrys2. Me alegra veros por aquí, amigos. Un abrazo

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  2. Excelente artículo, Pedro. Estoy deseando leer la segunda parte.

    Un lujo haber contado con tu colaboración.


    Un saludo.

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    1. El placer ha sido todo mío. querido Iván. Gracias y un abrazo.

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  3. Magnífica exposición histórica..

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  4. Muy interesante. A esperar la segunda entrega...

    Muchas gracias.

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    1. Gracias Mario, es un placer saludarte. Un abrazo

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