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martes, 1 de marzo de 2016

Romillo Elite Terracota: La Importancia del Plumín

Romillo es una marca española de plumas artesanales creada en 2007 por la familia de ése nombre. Tras unos años de fama y pujanza, parece haberse sumido en una etapa de semi hibernación que no sé interpretar muy bien pero que, en todo caso, no la ha apartado del circuito comercial habitual, si bien solo permanece su página web como único punto visible de contacto.

Las plumas Romillo nacieron para ser las plumas artesanas de referencia en España. Cabría añadir que de gama alta porque su producción típica se dirigió desde un primer momento a un cliente que buscara el lujo y la producción especializada. No es que las Romillo fueran siempre ediciones limitadas, pero sí que por su propia naturaleza, estrictamente artesanal y sujeta a las prescripciones o deseos de cada cliente, querían convertirse en ejemplares más o menos únicos, o muy ajustados a los gustos del comprador, al estilo de las primeras Nakaya y su lema "Sólo para sus manos".


La clave funcional de una pluma Romillo es su  plumín. En un primer momento, las Romillo presentaban plumines Bock de tamaños 6 y 8 adornados con su logotipo.  A partir de 2013, comenzaron a ofrecerse plumines fabricados por la marca. Se trata de diseños propios, realizados artesanalmente a partir de diseños especiales, con la maestría y el buen hacer de un gran especialista. Alrededor de estos novedosos plumines, crecían plumas construidas en un material tan tradicional como la ebonita alemana a la que se vestía con clásicas formas y detalles en oro (o dorados de calidad) para rematar con una lista de precios acordes con la concepción exclusiva  del producto. La idea de Romillo era ofrecer productos clásicos pero exclusivos, puestos al día con acabados de lujo, para estilófilos de pro.


Las formas de las Romillo son, en efecto, decididamente clásicas.  Inmediatamente recordarán al aficionado los eyedroppers o cuentagotas de finales del S. XIX y, sobre todo, de las primeras décadas del XX. Formas tubulares, rectilíneas, con extremos truncados y un plumín dorado que solía resaltar  por su generoso tamaño. En cuanto al cuerpo y capuchón, las variaciones giraban, casi siempre, en torno a la máxima limpieza de líneas y ausencia de adornos salvo en unos pocos detalles, también en consonancia con el gusto tradicional de aquélla época.

La pluma que hoy presento es una Elite Terracota, uno de los modelos más asequibles de Romillo. Se trata de una estilográfica de tamaño medio (131 mm. con capuchón) que responde, en su diseño, a las viejas cuentagotas susodichas. Es una pluma de formas muy limpias y sencillas en cuyo exterior apenas resalta un clip dorado de forma clásica.


La pluma está construida en ebonita rojo-anaranjada. La pieza está correctamente torneada sin que se aprecien defectos. La boquilla, de líneas tradicionales, no se caracteriza por ningún detalle original sino que, junto con el cuerpo y el capuchón, forman un conjunto sobrio, quizá algo anodino; no quiero con esto decir que no sea una pluma atractiva, sino que carece de cualquier detalle original o sorprendente. En cuanto a sus formas es casi, por decirlo con otras palabras, lo mismo que cabría esperar de cualquier cuentagotas indio.


La ebonita utilizada parece ser especialmente porosa o poco sellada pues, tras un cierto uso, muestra ya una notable coloración en  el extremo inferior de la boquilla que indica la conveniencia de utilizar tintas de gamas similares al color del cuerpo para evitar, o al menos minimizar, este resultado tan poco estético.


La pluma tiene un buen peso gracias a sus fornituras interiores de latón que fortalecen las roscas pero añaden consistencia al conjunto. Sin embargo, no es una pluma pesada sino cómoda y bien equilibrada.


Esta pluma tiene un problema que ya ha sido referido por varios usuarios en diferentes foros y se refiere a la rosca del capuchón. Por alguna razón desconocida, la rosca se queda atorada, y si se continúa operando, lo que se desenrosca es el cuerpo de la boquilla. A mí me ha ocurrido la mayoría de las veces con esta Elite, lo que me temo que no puede calificarse sino como un defecto de ejecución o de diseño. La cuestión es enojosa cuando el sistema de carga es el convertidor, como aquí ocurre, pero podría ser preocupante en el caso de los modelos a cuentagotas. La solución consiste en no cerrar con fuerza la rosca del capuchón lo que, a su vez, incide en la seguridad y estanqueidad de la pieza.


El plumín, pieza esencial de las Romillo, es de 18K y tamaño respetable. No tiene las más que generosas dimensiones de otros modelos como la Nervión o la Narcea en los cuales los plumines concentran la atención e incluso el asombro de quienes las admiran. El de la Elite es un plumín de buen tamaño, proporcionado a la pluma, pero no destaca por un tamaño prominente. Se hace visible sin romper el equilibrio general.


La forma del plumín tampoco es, en este caso, novedosa. Se trata de un plumín evidentemente moderno y líneas poco rompedoras. Destaca el logotipo de la empresa y las líneas que llenan los gavilanes imitando lo que parecen ser las llamas de una hoguera. El diseño resulta muy atractivo y equilibrado aunque no sea algo chocante.


El plumín es un M que ofrece una línea fluida y consistente aunque no destaca especialmente en ningún aspecto. Es suave sin estridencias y rápido sin alharacas. En conjunto, es un buen plumín, una pieza de calidad, aunque no superior, por ejemplo, a un buen japonés. Hay que tener en cuenta que Romillo ofrece grandes posibilidades de adaptación del plumín al usuario, por lo que es posible que los ajustes en favor de una mano no sean los idóneos para otra.


Probablemente a estas alturas, la mayoría de los amables lectores se habrán percatado de que mi entusiasmo por la Romillo es perfectamente descriptible. Es una pluma bien fabricada, con materiales de calidad y un plumín muy atractivo. Pero, en cuanto a la ebonita, no añade nada a cualquier otro modelo moderno incluso de bajo coste como las estilográficas indias, En cuanto al sistema de carga, no me parece que el cuentagotas sea el desideratum en nuestros días para una pluma que pretende ser excepcional y, por último, el plumín, siendo de buena calidad, no presenta un mejor desempeño que cualquier otro de gama alta incluso media.


¿Por qué ésta mi falta de entusiasmo? Naturalmente, por el precio. La Romillo más barata ronda (o rondaba) los 700 euros y el modelo inmediatamente superior ya supera los 900. Las más caras, superan ampliamente los 1.000 euros. ¿Por una cuentagotas de ebonita?. Entiendo que la política de precios pretenda distinguir a las Romillo de las tradicionales marcas de lujo para dar un paso más allá en pos de la exclusividad, Pero para tener éxito en esa empresa haría falta ofrecer un producto excepcional, y una recreación de una pluma de los años 20, no me parece que lo sea, por hermoso que sea el plumín y por muchos detalles dorados que se añadan. Por 350 euros se puede conseguir una Izumo en ebonita y urushi, con un desempeño formidable. Por 500, una Sailor KOP de bellísima ebonita e inigualable plumín y por menos de 1000 una soberbia Namiki Yukari Royal en maki-e. Pero también una Pelikan M1000, un ramillete de Omas y Viscontis, Franklin Christoph, Edison, y hasta varias Montblanc Edición Limitada. Todo ello sin contar con fabulosos ejemplares vintage que, a la postre, son el modelo original de las Romillo.  Demasiados competidores.

Quizá todo lo dicho forme parte de los motivos por los que Romillo se encuentra actualmente algo apagada. Jugar en el área del lujo y de la exclusividad es una empresa valerosa y admirable que honra a quien la acomete pero es un campo de batalla en el que pelean demasiados campeones.

Gracia una vez más a Ricardo por permitirme ofrecer a los lectores esta estilográfica





18 comentarios:

  1. Por fin, por fin alguien que se atreve a destacar todas las cualidades de estas plumas. Hasta ahora no había oído o leído a nadie comentar esto mismo que a mí me parece tan evidente.

    Conozco dos poseedores de plumas Romillo y por ejemplo el problema del capuchón, no les parece tal problema. No se, por ese precio, ¿qué menos que una pluma total y absolutamente funcional?

    No quiero ni imaginarme lo que diría L.E. Waterman si viera este falló que ya solucionó, salvando las distancias (me refiero al problema del derrame) hace más de 100 años...

    También reconozco que la posibilidad de personalizar tanto el plumín es un punto muy positivo, pero creo que por esa línea no consigues avanzar, solamente comprarías una pluma porque una vez obtenido tu plumín ideal, si el resto no dice nada, no tienes motivos para repetir.

    En fin, no quiero sonar duro pero creo que antes de analizar el mercado, en esta casa analizaron sus preferencias personales...

    Sergio.

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    1. Gracias por tu comentario, amigo mío. Coincido con tu percepción y es lo que he intentado reflejar en la entrada. Los aspectos positivos de esta iniciativa no deberían verse empañados por problemas como los apuntados. Un saludo muy cordial

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  2. Casi me quedo sin comentarios. Gracias Pedro. Yo hace mucho tiempo de desistí de la idea de poseer una de estas Romillo ya que definitivamente sus precios apagan los ánimos, sobre todo cuando el que se tiene, puedes usarlo en otras fantásticas Japonesas y Europeas, como bien mencionas. Pero no quiero comparar a Romillo con otras fuera de España y de Europa. Es que sin ir muy lejos, Gabriel Clavijo de "Estilográficas Clavijo", produce plumas cuidadas con calidad insuperable y a precios que son invatibles para un producto artesanal, personalizado y exclusivo. Poseo dos de sus belicismos trabajos y no puedo sino alabarlo.

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    1. Bien apuntado Leonardo. El trabajo de Clavijo es de primera calidad y sus productos, dignos del mayor aprecio. UN fuerte abrazo

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  3. Si difícilmente se pueden justificar estos precios en cualquier instrumento de escritura, parece claro que en una Romillo aún menos.

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  4. No conocia esta marca mas que de oidas, asi que gracias por la entrada. Me parece cierto que se parecen demasiado estas plumas a las indias de ebonita que imitan los modelos clasicos de principios del siglo XX. Por otra parte tengo entendido que estas plumas son apreciadas fuera de nuestras fronteras y me apenaria ver que esa reputacion se pierde. Quizas el hecho de producir plumines a medida del comprador debe pagarse pero me pregunto si no es mas barato simplemente adecuar el plumin estandar de una marca al los gustos personales de cada uno.
    Saludos cordiales

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    1. La aventura empresarial de Romillo es digna de elogio y yo nunca dejaré de apreciarla y apoyarla. Pero mi percepción de algunos productos no puede dejar de ser crítica, muy a mi pesar. Un cordial saludo, amigo mío.

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  5. Me has dejado de piedra. ¿Con un pulido no saldría ese cambio de color? A mí me pasa eso y lo menos que les pido es un cambio de sección.
    Desde luego que las ebonitas monocolor son latosas. Edison las dejó de usar porque se decoloraban y algún rumor he leído de una pluma comunitaria que tiene problemillas de cambio de color.
    De acuerdo en que de lo más importante de una pluma es el plumín pero en estos niveles de precios el resto debe acompañar. Si no es ponerle un motor de F1 a un 600.
    A mí también me ha pasado lo del capuchón que mencionas en esta Romillo en otra pluma de ebonita hecha por Miguel Ángel. Su solución ha sido cambiar el sentido de las roscas (creo, porque estoy pendiente de recibirla).

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    1. EL pulido podría arreglarlo, desde luego, pero ese es un trabajo extra que no debería pedirse al usuario. La ebonita es un material muy cálido y, cómo decirlo, romántico; algo que nos retrotrae a la edad de oro de la estilográfica y nos llena de nostalgia. Pero no deja de ser un material con dificultades técnicas que fueron las que, en definitiva, hicieron que dejara de utilizarse. Hoy, a mi juicio, solo merece la pena usarse a gran escala si viene acompañada de otra técnica de sellado como el urushi.
      En cuanto a lo del capuchón, coincido contigo en que, en definitiva, es un problema de diseño. O se cambian los sentidos o se pone un tope como ocurre en otras plumas. Pero el recurso a que el usuario no apriete la rosca es la no-solución. Un abrazo, Rafael.

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  6. Has plasmado la opinión de varios aficionados respecto a estas plumas. Diseño muy acertado, plumines buenos pero no excepcionales (salvo si vamos al plumín K, y eso ya dependerá de gustos), materiales tradicionales pero con problemillas, aura de lujo....pero un precio desorbitado. Hace años pude probar una en la tienda de Romillo en la calle Segovia y sí, muy bonita, pero cuando me dijo el precio me vino a la cabeza una lista de muchas plumas igual de apetecibles y bastante más baratas. El problema del capuchón no lo conocía. Te felicito por tu valentía en un análisis objetivo.

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    1. Gracias por tu comentario, amigo mío. A veces me cuesta, como bien dices, expresar opiniones no del todo favorables a ciertos productos, especialmente cuando afectan a personas o marcas a las que respeto y aprecio. Pero me parece que la objetividad y la sinceridad han de ser las pautas esenciales de cualquier opinión pública. Me alegra que coincidamos. Un fuerte abrazo

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  7. tampoco tengo una pluma romillo, aunque cuando tenia la tienda me maravillaban, lo que no veo lógico son los problemas con la ebonita, no tiene sentido que una pluma se deteriore por cargarla. es cierto que la ebonita da problemas , la de clavijo del foro r&e se oscurecía la parte oculta por el capuchón. Solo tengo otra pluma de ebonita moderna una cleo scribent sin problemas .VGl

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    1. La ebonita es un material que puede mancharse si se pone en contacto con tintas muy saturadas o pigmentads y, al mismo tiempo, no tiene un acabo brillante. Esto último se consigue con un pulimento muy acentuado o con el uso de algún tipo de sellante. El contacto, por otro lado, ha de ser continuno, no se manchan de un segundo para otro. El problema es que, a veces, uno no sabe si quedan gotas de tinta en el capuchón, por ejemplo, lo que puede provocar manchas de este estilo si el acabado de la ebonita no es perfecto. Un cordial saludo

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  8. Vaya jarro de agua fría... Es una marca que me ha llamado la atención desde que empecé a oír hablar de ella y de la que he escuchado tanto maravillas como críticas mucho más duras que la tuya.
    Es una pena, porque como ya se ha comentado, en el segmento en el que se mueve no tiene margen de error.

    Gracias por el hilo.

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    1. Gracias por tu comentario, amigo Mario. Un cordial saludo

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  9. La Romillo es una pluma preciosa. La armonía que ha conseguido entre la sobriedad del cuerpo, el plumín, con una decoración fantástica y el clip, uno de los más logrados que conozco, hacen de este ejemplar una obra de arte. Las reminiscencias vintage no hacen de esta pieza una copia, para nada.
    Otro cantar es el precio.
    Mi opción fue muy sencilla: plateé un modelo liso, sin rosca, con un plumín Omas 14Kt y un alimentador de ebonita antiguo puesto a presión. El artesano que lo hizo realidad fue Gabriel Clavijo. El resultado perfecto, y el precio fabuloso.
    Mi pluma es del mismo color que el de esta Romillo, y plantea los mismos inconvenientes de tintado (imagino que las ebonitas tendrán la misma procedencia), pero se solucionan fácil con una lija de grano 6000 seguido de otra 12000.
    Enhorabuena por tan fabulosa presentación.
    Ignacio

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    1. Gracias amigo mío. Estamos de acuerdo en que el principal problema de estas plumas es su precio. La relación con su calidad general es inadecuada aunque tenga, como es lógico, aspectos atractivos. Pero el desequilibrio entre lo que cuesta y lo que ofrece revela que hay alternativas mucho mejores como tú mismo has descubierto con el trabajo del amigo Gabriel, fantástico artesano y autor de diseños espléndidos a precios más que adecuados. Un saludo muy cordial

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