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sábado, 14 de mayo de 2016

Ranga Pens: La India tenaz.

La producción artesanal de un producto implica, en casi todos los casos, una ecuación de costes determinada por la productividad, de un lado, y el factor trabajo, de otro. En un modelo de producción industrial avanzado, los factores de producción son muy diferentes ya que la mano de obra se reduce significativamente mientras que la productividad se incrementa de manera exponencial aunque otros costes, como la energía, el almacenaje o la financiación, o sigan siendo elevados.

En un sistema artesanal, la productividad es muy baja y se apoya fundamentalmente en una mano de obra muy especializada. Se trata de un modelo productivo que tiene gran importancia en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo los cuales pueden aportar una evidente ventaja competitiva: una mano de obra muy barata y muy poco conflictiva en términos laborales.




Este fenómeno, tan evidente que apenas necesita explicación, se hace también patente en la industria de la estilográfica. La India es un subcontinente en vías de desarrollo, con polos industriales de primer nivel y grandísimas empresas multinacionales pero, junto a ello, subsiste un marco legal social poco desarrollado,  trabajadores bien cualificados y muy baratos en términos de coste empresarial.  Aquí radica el secreto del éxito de estos países en términos competitivos con los modelos desarrollados de negocio, europeos o norteamericanos.

Así como China produce plumas en enorme cantidad pero bajo un modelo industrial, India ha optado, en cierta medida, por la producción artesanal. Pero no lo hace al modo de los fabricantes europeos, sino con una estructura productiva mucho más intensa, un catálogo muy amplio y una distribución que comienza a ser eficiente y de ámbito mundial.


Ranga Pens es, en realidad, el proyecto de un solo hombre: M.S. Pandurangan, un artesano del torno y la ebonita que, aparentemente en solitario o con la ayuda de un reducido equipo, ha inundado el mercado mundial con sus estilográficas. La capacidad productiva de esta pequeña empresa es algo digno de atención pues ha conseguido, en muy pocos años, una razonable red de distribuidores, un sistema de venta muy eficiente y un producto que, con algunas limitaciones, ha conseguido situarse en una gama de razonable relación calidad/precio.



Ranga Pens fabrica, sobre todo, plumas de ebonita aunque también en acrílico y celuloide. Hay numerosas marcas indias que fabrican en otros materiales como Asa, Deccan, Guider, Kim &Co, Ratnamson, Serwex, Camlin, Airmail, Wality y muchas otras. La India cuenta con un asombroso número de fabricantes, como se puede ver. Pero Ranga es una de las que trabaja principalmente con la cálida ebonita, un material de lujo en el resto del mundo.

Las plumas Ranga son de gran tamaño, probablemente porque el trabajo manual no facilita el manejo de piezas más pequeñas. Siempre es más fácil manipular objetos de cierta medida. Pero, a salvo de sus impresionantes medidas que en algún caso llegan a los 178 mm, un auténtico cetro,  las Ranga son plumas muy sencillas de líneas y de enorme atractivo visual dado que están fabricadas en ebonita de vistosos colores.


Lo más interesante de las Ranga es, a día de hoy, su evolución. Comenzaron siendo plumas de calidad muy baja, mal pulidas, con ebonita de mediocre calidad, frecuentes imperfecciones y un sistema de llenado por cuentagotas generalmente lamentable. El plumín, para colmo, era sencillamente un desastre y los escasos metales, penosamente dorados y llenos de defectos. Numerosas referencias a estas circunstancias aparecían en los foros más habituales para desesperación, imagino, del Sr. Pandurangan.

Pero lejos de rendirse, Ranga hizo un esfuerzo titánico por remontar su mala fama y comenzó a incorporar mejoras sustanciales. Lo primero, comprar sistemas completos de alimentación y plumín a las alemanas Jowo y Schmidt, algo que solucionó de golpe los crónicos problemas de alimentación y fiabilidad de las cuentagotas. Por otro lado, se hicieron notables esfuerzos por mejorar la calidad de la ebonita y sus acabados que es, en realidad, lo que más aprecia el cliente. Actualmente, las Ranga son plumas de buena calidad y terminación, sin graves defectos apreciables y con un pulido esmerado.


(foto: Mehandiratta)

Por otro lado, Ranga ha conseguido algunos distribuidores mundiales de importancia, desde Filipinas hasta Estados Unidos, pasando por sus tiendas habituales en Amazon, Alibaba y eBay, lo que le ha reportado buena fama y grandes resultados en ventas.

Los precios, como es lógico, han subido, en la misma proporción al coste de las piezas alemanas. Hace años, compré alguna Ranga por apenas 20 euros mientras que las modernas, dotadas con equipo Schmidt y Jowo (plumín, alimentador y convertidor), suben de los 70, dependiendo del modelo. Con todo, siguen siendo plumas interesantes teniendo en cuenta que son de ebonita y están completamente torneadas a mano. No obstante, si alguien se arriesga con el cuentagotas, las sigue habiendo a partir de unos 40.

Ranga es una empresa modélica en tanto ejemplo de mejora y progreso. Sus productos son atractivos y decentes con relación a su precio. Su fama va creciendo entre los mismos aficionados que hace pocos años abominaban de ellas. Me congratula ver cómo una fábrica de estilográficas, por pequeña y remota que sea,  lucha por su lugar en el mercado con esfuerzo, decisión y tenacidad.

(menos donde se indica, todas las fotos y video son de Ranga Pens)





6 comentarios:

  1. Es bien interesante el vídeo que muestra el proceso de torneado y, en general, de fabricación. No conocía esta marca. Que tenga suerte.

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    1. Gracias por tu comentario Nauta. Un saludo muy cordial.

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  2. El principal problema que tengo con los productos indios, y no sólo con las plumas, es su más que dudoso gusto a la hora de combinar colores chillones con una cantidad desmesurada de dorado. Cualquier artículo fabricado allí parece salido directamente de una película de Bollywood.

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    1. Suele ocurrir. En el caso de las Ranga, hay modelos muy sobrios y de gran belleza. Si revisas su catálogo, verás que hay, incluso, modelos mate, tan de moda últimamente. Un fuerte abrazo.

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    2. Coincido con Alfonso en que la estetica no me suele llamar la atencion, pero... la foto del modelo 4c en naranja que muestras me encanta.
      Perdonad la salvajada. Seguramente es por no haber tenido ninguna de ellas en la mano. Pero esos cambios de color en la rosca y la boquilla y la forma me recuerdan a una Nakaya. Podéis empezar a desollarme.
      Por otro lado. Hacer las roscas a esa velocidad de giro en el torno es algo descomunal. Ese hombre es un artista.
      Un abrazo

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    3. La semejanza entre algunas Ranga y la simpleza de líneas de las Nakaya no es algo que solo pienses tú, Rafael; a mí también me pasa y por ello me resultan muy atractivas, especialmente en colores simples. El manejo del torno es, en efecto, prodigioso. Un abrazo

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