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domingo, 21 de diciembre de 2014

Bexley: Made in U.S.A.

Cuando uno piensa en plumas norteamericanas, no puede dejar de recordar que las tres grandes del siglo pasado nacieron en ése país: Sheaffer, Waterman y Parker, fueron las grandes protagonistas de la golden era de la estilográfica. Hubo otras marcas importantísimas como Conklin o Cross, por ejemplo, pero aquéllas sintetizan el momento supremo de la industria de la escritura en el nuevo continente.

Aquellos tiempos volaron y hoy las tres grandes son la sombra de lo que fueron y, desgraciadamente, también sus productos: correctos pero, en el mejor de los casos, banales. No son ya ni la sombra de aquellas compañías tecnológicamente punteras que revolucionaron con sus diseños el mundo de la estilográfica en apenas veinte años y que inundaron el mundo con productos magníficos convertidos hoy en iconos del diseño industrial y de la modernidad. La primera potencia mundial era también la primera en todo lo relacionado con la escritura.

A la muerte de los clásicos, sucede el retoñar de sus deudos. A partir de los años 90 del sigo XX nacieron otras marcas amparadas por la evidencia de que la fabricación  moderna de estilográficas no requería demasiado aparato industrial  y que cualquier empresario imaginativo era capaz de poner un buen producto en el mercado apoyándose en algunas fuentes externas y en una adecuada imaginación. Así nacieron las nuevas estilográficas "Made in America",  pequeñas industrias, alguna casi artesanal, que optaron por un producto asequible, de buena calidad y orientado al usuario antes que al coleccionista. Sus nombres son: Bexley, Franklin-Christoph y Edison. También hay otros de menor entidad como la renacida Conklin y la minúscula Gate City Pen, marca del experto estilófilo Richard Binder pero cuyos modelos fabrica Bexley.


Bexley es la marca que, de todas las nombradas, puede considerarse la última gran fábrica americana. Su dimensión industrial supera con mucho a sus competidoras. Fundada en 1993 en Columbus, Ohio, por el neoyorkino Howard Levy, nació de la mano de aficionados y coleccionistas de plumas clásicas con la idea de reverdecer las viejas glorias de la industria americana, sirviéndose de modelos antiguos y sus bondades. Bexley es el nombre del barrio de Columbus donde radica la sede de la empresa.

Cada una de las plumas de Bexley rememora un clásico, ya sea en forma. mecanismos o materiales y ha producido, en pocos años, alguna de las plumas más originales y atractivas de la industria moderna de la estilográfica.


Durante los años 90 fabricó modelos button-filler, o accionados por botón, al estilo de la clásica Duofold de los años 20, la mayoría construidos en ebonita, sencilla o jaspeada, Los primeros plumines los fabricaba Minka, una marca de JoWo. Posteriormente fueron fabricados por Schmidt que, como se ha dicho en otra entrada, usa material Bock. Finalmente, Bexley comenzó a montar plumines JoWo, como muchas otras marcas norteamericanas. Todos estos plumines, excepto los Minka de la primera época, aparecen grabados con el nombre de la marca.


Tras la primera época de plumas en ebonita, con modelos tan sugerentes como el Original, Onyx, Giant o el uso de colores tan clásicos como el marfil o el amarillo mandarín, todos en la línea de las clásicas Duofold, Bexley comenzó a producir plumas más modernas aunque siempre homenajeando a viejos modelos. La Americana, que salió al mercado en la década de los 2000 es una pluma de gran tamaño (146 mm.) pero extrema ligereza (23,7 gr.) gracias a su construcción enteramente en resina.
La Colección Americana contaba con cinco colores: Sanable Blue, Sierra Silver (Gris) Rio Grande (roja), Greenbrier (verde) y Yellowstone (amarilla).


La Bexley Americana es un homenaje al art decó de los años 30, concretamente a la Wahl-Eversharp Doric facetada. El acabado Yellowstone, probablemente el más logrado de todos,  permite apreciar la extraordinaria calidad de la resina utilizada, llena de matices y colores complementarios, que conforman una verdadera sinfonía cromática. La forma afacetada se concentra en el capuchón y en el cuerpo pero los extremos de ambos, así como la boquilla, son lisos. La resina es torneada, no moldeada, lo que añade una nota de solidez al conjunto y demuestra la calidad del material utilizado.


La pluma estaba muy bien presentada, en una caja de simio cuero con un interior textil aterciopelado que esconde la documentación correspondiente.

La pluma es, dentro de su tamaño, muy sobria. Apenas cuenta con el anillo dorado del capuchón, dotado de un sencillo y discreto dibujo geométrico, y un clip de contenido tamaño con el único grabado de una "B". Un discretísimo anillo posterior remata el cuerpo. Todos estos dorados ayudan a resaltar la belleza de la resina multicolor.


El plumín de la Americana es el famoso 18K de Bexley, un enorme plumín bicolor JoWo de extraordinaria calidad y belleza, ajustado personalmente por Howard Levy y que es ligeramente flexible. Escribe perfectamente, con un trazo jugoso y decidido en esta medida M. No obstante, no es tan ancho como sus homólogos europeos y no tan suave, de manera que permite sentir el papel pero siempre sin rascar.

El sistema de carga es a través de cartucho/convertidor, una concesión de Bexley a la modernidad. El funcionamiento del conjunto es perfecto.

La esritura con la Americana es comodísima, primero por su tamaño y luego por su inteligente diseño que permite diversos agarres y sutiles variaciones de forma que se adaptan a cada tamaño de mano y a cada manera de escribir. Y además, la pluma no solo es bella, sino fuerte y resistente debido al generoso grosor de la resina.

La Americana no era una pluma barata pues rondaba los 400 dólares en la década pasada, Actualmente no se fabrica y resulta difícil de encontrar porque se ha convertido en un modelo muy apreciado, cumpliendo, quizá como se pretendía, la esperanza de convertir a la marca en un nuevo clásico.




2 comentarios:

  1. Es preciosa!! Y el abrecartas muy bonito!

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    1. Gracias Zaida!. El abrecartas es muy antiguo, uno de los pocos recuerdos que conservo de mi abuelo.

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