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jueves, 4 de diciembre de 2014

El futuro de la escritura a mano.

Hace unos días se ha publicado que el sistema educativo finlandés ha decidido sustituir las clases de caligrafía cursiva (o seguida) por otras de letra de imprenta y, sobre todo, por la enseñanza de la mecanografía en teclado "querty".

Si esto le parece a alguien una ocurrencia, recuerde que Finlandia es el país con el mejor sistema educativo del mundo según el informe PISA; un país en el que el que el 71% de sus 5,3 millones de habitantes obtiene un título universitario, siendo sus licenciados especialmente prestigiosos en sectores como la ingeniería y la arquitectura, y que cuenta con un formidable sistema de formación profesional que permite elegir entre 75 títulos básicos que pueden cursarse tanto en institutos como en centros de trabajo, mediante un contrato de aprendizaje, y que capacitan para entrar en estudios de grado superior.



Finlandia ha adoptado algunas medidas pedagógicas muy exitosas como la escolarización tardía (los niños empiezan a ir al colegio a los 7 años), la atención personalizada y precoz al alumno, el trabajo integrado en todos los estadios del sistema educativo y la preeminencia de la figura del profesor. La limitación de la enseñanza de la escritura a mano es una corriente que, sin duda, comenzará a fluir por otros países.


Reconozcámoslo cuanto antes: hoy en día, la escritura a mano se concentra, principalmente, en los primeros estadios de la educación. Fuera de eso y de algunas actividades concretas como los exámenes escritos en ciertos ámbitos académicos, la escritura  manual es perfectamente sustituible por la mecánica. En el mundo profesional, esta sustitución es prácticamente completa y quien escribe a mano lo hace por gusto y limitadamente, dado que los actos de comunicación y de documentación convencional se realizan ya por medios electrónicos.


El enorme volumen de información que manejamos en nuestros tiempos y la rapidez con que se transmite es poco compatible con la escritura a mano. La exigencia de una elevada productividad y la necesidad de contar con herramientas flexibles y dinámicas que registren la información que manejamos son otros dos factores esenciales contra la escritura manual y esto es solo el comienzo.

El futuro de la escritura a mano es,  me temo, muy oscuro. ¿Significará esto su desaparición? Claro que no, del mismo modo que la fotografía no acabó con la pintura ni la grabación digital con la música en directo. Serán ámbitos funcionales distintos. Con lo que no cuentan los defensores de la tipografía es que la escritura manual cumple funciones mucho más importantes que enseñar a tener una bella caligrafía. Escribir a mano implica para el niño poner en marcha habilidades como la direccionalidad y la fragmentación de palabras que favorecen la adquisición mental del lenguaje, así como el reconocimiento de monemas.


Hay otras buenas razones para defender la escritura a mano y tienen que ver con estudios neurológicos y psicológicos sobre los procesos de aprendizaje que han puesto de manifiesto cómo la estilográfica y el bolígrafo se llevan mejor con nuestro cerebro que el teclado.  Quizá se deba a la simple lentitud que permite un mejor procesamiento de las letras o que, quizá, obligue al cerebro a establecer una correlación entre el pensamiento y su escritura a mano de forma más ajustada y reflexiva, pero los resultados de estos estudios son reveladores.


Para nosotros, los aficionados, la escritura es, además, un placer que no obtenemos de  la escritura mecánica, rápida, eficiente, transmisible; pero sin alma, sin personalidad y sin espíritu. La caligrafía o la letra cursiva no son manifestaciones modernas, pero reflejan fielmente a quien las usa y transcriben en líneas, espacios, trazos y curvas, todo un arte. Como la música, tiene su propio ritmo y su armonía. Como la pintura, tiene su propio espacio y su color. Estando al alcance de nuestra mano, no me parece que pueda desaparecer en tanto haya personas sensibles a la belleza.

(todas las imágenes pertenecen a sus autores. No se posee derecho alguno sobre ellas sino que se muestran a efectos puramente ilustrativos y educacionales)

2 comentarios:

  1. Conozco a un diseñador que controla la caligrafía como nadie y se dedica a rotular escaparates con diferentes tipos de letra: copperplate, uncial,... lo que le pidan, y trabajo no le falta. Es más, está desbordado.

    Yo todas las noche me paso una hora practicando caligrafía, me relaja un montón, con la música puesta en los cascos. Siempre me gustó dibujar a plumilla, ilustraciones y demás, pero me he reencontrado con la caligrafía artística.

    La escritura a mano desaparacerá cuando todos dejemos de escribir.

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    1. Ojalá todos hiciéramos como tú, Iván. Es una buena práctica. Gracias por tus comentarios!

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