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martes, 25 de noviembre de 2014

¿Cómo descubrir una falsificación?

En el mundo de la estilográfica, falsificaciones ha habido siempre. Y si no directamente falsificaciones, cierta inspiración, homenaje o seguimiento de modelos. En todo caso se trata de simples operaciones comerciales de seguimiento del éxito y aprovechamiento del de otros. Nihil novum sub sole.

Hay que distinguir, ante todo, las falsificaciones de todo lo demás. ¿Cual es la diferencia? Pues que en un caso se pretende confundir al comprador y en el otro, no. Si yo compro la réplica de un determinado objeto y pago el precio correspondiente, nadie me engaña porque sé perfectamente que lo que he adquirido no es un original cuyo precio real sería muchas veces superior al que yo he pagado. Pero si yo pago el precio de un original por una simple copia, me estarán engañando o, por decirlo técnicamente, habré sido estafado.


Puede ocurrir que un objeto original se venda por un precio anormalmente bajo. Alguien que no conoce la cosa; un heredero despistado; un error de catalogación... alguna de estas cosas puede ocurrir, desde luego, aunque no es muy probable en nuestros días. No creo que haya nadie que posea, digamos, una Montblanc 139 y la venda por 15 euros. Este tipo de milagros ya no suceden porque hay tantas fuentes de información sobre cualquier cosa, que salvan cualquier defecto de conocimiento.

¿Cuales son los modelos copiados?. Naturalmente, los que experimentan mayor demanda. Este es un concepto dinámico, como es lógico. En los años 10 del siglo pasado se copiaban las Waterman; desde los 20 hasta los 60, las Parker; y actualmente las Montblanc que, como ya hemos tenido ocasión de decir, son las plumas más caras del mundo en catálogo estándar. La tentación de poseer una 149 que vale 700 euros, por solamente 100 es -se entiende- muy fuerte.

La estafa o el engaño tienen un componente subjetivo que es muy difícil de identificar. Si yo he pagado 100 euros por una cosa que vale 700 he de ser consciente, y generalmente lo soy, de que el objeto en cuestión no es original. Si lo he comprado fuera de los canales oficiales de distribución, no habrá duda alguna. Por tanto, no hay engaño porque sé lo que he adquirido. El engaño será el de los que me vean exhibiendo ése objeto, que es de lo que se trata, en esencia.



Pero puede ocurrir que el comprador actúe de buena fe y crea que lo que ha encontrado es una oportunidad, un milagro de aquéllos que citábamos. Es entonces cuando debemos aplicar una regla de oro: cuando algo es demasiado bueno para ser verdad es que no lo es. 139s a 200 euros o 149s a 80 son cosas que no pasan, admitámoslo. Por tanto, la primera regla para descubrir una falsificación es el precio. Anormalmente bajo equivale a evidentemente falso. Otro truco que revela una falsificación -la segunda regla- es pedir varios ejemplares. Si el vendedor no sólo vende 149 a 80 euros sino que tiene varios ejemplares, salgamos corriendo.

El verdadero peligro para el comprador de buena fe está en las falsificaciones de buena calidad y alto precio. No tan caras como el original ni tan baratas como para despertar sospechas. Es aquí donde campa el universo de la estafa.

Las falsificaciones de calidad son difíciles de descubrir por internet. Las fotografías, las subastas, la documentación reproducida... son imposibles de analizar a distancia. Ni el mayor experto del mundo es capaz de identificar una falsificación a partir de una mera fotografía cuidadadosamente realizada. Por tanto, la tercera regla para evitar estafas es no comprar este tipo de ofertas por internet a menos que provengan de un vendedor responsable y conocido.


Las falsificaciones de calidad de las modernas Montblanc hacen difícil su identificación, en parte porque da la sensación de que se sirven de elementos auténticos para redondear el engaño. El clip, por ejemplo, que en las 146 y 149 contiene diversos elementos identificativos bien conocidos (el número de serie, el prix al reverso, etc) puede ser auténtico siendo todo lo demás falso (cómo es posible obtener este tipo de recambios pertenece al mundo de lo paranormal). Pero hay otros factores reveladores: la ausencia de mecanismo de pistón y el uso del simples cartuchos o convertidores; la inferior calidad de los grabados en las bandas metálicas y, sobre todo, el plumín que aun siendo de oro, tiene un grabado más pobre que el original y suele hacer referencias que jamás hace la casa, como, por ejemplo, a su medida.

Mi consejo final es que, si la oferta no es grande, es mejor comprar la pluma en un concesionario oficial o en un vendedor conocido. Y si es muy grande, no comprarla en absoluto pues se trata de una evidente falsificación. Dicho de otra manera más rústica: si lo que quiere uno es que le vean con una 149 en la mano aunque sea más falsa que un euro de madera, que pague por ella lo que vale una falsificación. Y si uno se puede permitir el lujo, o tiene el capricho, de lucir una auténtica, que no busque gangas y pague por ella lo que vale. En el mercado de segunda mano encontrará modelos asequibles en buenas condiciones y no será engañado.

14 comentarios:

  1. Nunca me topé con una MontBlanc a precio bajo buscando en la calle, pero mi hermano encontró hace dos meses "una pluma parker" en un mercado local, él no sabía bien qué era pero la compró con la seguridad de que yo la identificaría de inmediato. La pluma en cuestión resultó ser una impecable Parker 51 special y el preció me dejó atónito: el equivalente a tres dólares americanos. Con esa experiencia en mente creo que aún hay milagros

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    1. Existen los milagros, amigo Daniel, pero cada vez resultan más difíciles de encontrar. En ciertos lugares y con plumas antiguas, pueden darse y, aún así, con suma dificultad. Hoy, el mundo distingue bastante bien entre lo "viejo" y lo "antiguo" y no se desprende de las cosas con la inconsciencia que era tan habitual hace dos o tres décadas. En España, por ejemplo, hubo chamarileros y anticuarios que se hicieron ricos en los años 60-70 recorriendo los pueblos y comprando todo tipo de cosas valiosas a precios de baratija. Eso es hoy imposible y, por el contrario, es corriente que el vendedor pida mucho más dinero del que realmente vale el objeto de que se trate. Enhorabuena por el hallazgo.

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  2. ¿Sabes algo del modelo Tu de Aurora?

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    1. No la he probado aún. Me gusta su diseño que resulta, por cierto, muy alemán y moderno. He leído crónicas poco satisfechas de su rendimiento y su calidad de escritura. Por el precio, creo que la Ipsilon puede ser una apuesta más segura.

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  3. ¡Muchas gracias, capitán Haddock!

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  4. Una pregunta una mount black sera original es num 810

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    1. NO existe un modelo 810 de Mntblanc, que yo sepa. Si me das más detalles, puedo intentar ser algo más concreto. Un saludo

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  5. Hola Pedro!
    Lo primero que tengo que hacer es darte la enhorabuena y las gracias por el blog. Los neófitos tenemos un sitio de referencia para aprender muuuucho.
    Al hilo de la entrada, quiero preguntarte si te refieres a plumas nuevas a precio de saldo (o de estafa) o te refieres a segunda mano también.
    La primera busqueda q hice en milanuncios/vibbo o wallapop fue una Montblanc Meinstr. 149 y descubrí un perfil de vendedor que creo puede ser buena opción para quien busquen un clásico como la 149: quienes tienen una pluma heredada o regalada, sin usar, que saben que es algo valioso, con 20 años y la venden a 200 euros (es un decir). Claro, comprobar la autenticidad es complicado pero... consideras que podría ser una buena opción?. En tu opinión, buscar este perfil de vendedor es una buena idea? No es que tenga intención de comprar un pepino asi, ya que mi siguiente meta "plumil" es la Pilot Metro, pero me lo he planteado alguna vez...
    Muchas gracias!

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    1. Gracias por tu comentario, amigo Vinote. El caso que me cuentas no parece, en principio, sospechoso pero como bien apuntas, en este tipo de ventas esporádicas -es decir, sin información previa del vendedor o siendo ésta su única venta- es donde pueden darse las grandes decepciones. Todo el mundo conoce Montblanc y es muy fácil preguntar antes de ponerse a vender una pluma por lo que los precios anormalmente bajos son para pensar. Pedir fotografías, datos personales, llamadas telefónicas... suele ayudar a certificar las buenas intenciones del vendedor y, de paso, revelar detalles útiles sobre su fiabilidad. Recibe un cordial saludo.

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  6. Muchas gracias Pedro.

    Aunque no es mi intención comprar, ya te digo que alguna vez lo pienso. Hay que reconocer que aunque es fácil ponerse en internet y saber lo que vale una nueva 149, por otra parte, encontrar alguien cercano que pueda estar interesado es una pieza asi, no es fácil. El mundo no esta plagado de aficionados a las estilográficas. Y si el entorno del vendedor pasa de un Madrid, un Barcelona.. a una ciudad media, o a un pueblo... el mercado se estrecha, por mucho que internet pueda ayudar. Pero lo mejor para que no te engañen es ver la pieza, tocarla, analizar al vendedor... y confiar en tu instinto.

    Un saludo y enhorabuena por el blog.

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    1. Mucha suerte en tu búsqueda, amigo Vinote, aquí tendrás siempre espacio para contar tus experiencias. Un abrazo

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  7. Hola y gracias por tu blog. He de reconocer que yo he comprado una Montblanc a precio de saldo, desde luego siempre he pensado que es una falsificación- 38€. hace 2 años, hace que pensar-, pero nunca me he dado por engañado. Lo curioso es que mirando fotos, en su momento, no encontré un sólo fallo, clip, numeracion del mismo, anillo del capuchón, plumín, etc. Incluso viene con su caja y libro de intrucciones. Incluso los grabados del plumín y capuchón no muestran tara alguna mirando con lupa de relojeto.
    Mi pregunta es, ¿Si está tan bien hecha cómo se puede verificar si es copia o no?

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    1. Gracias por tu comentario, amigo Emiliano. Si la pluma era nueva, no debe quedarte muchas dudas acerca de que es una falsificación. Ante todo, comprueba que su mecánica es igual a la original (pistón, piezas, alimentador...); luego, compara los acabados con una original y, en todo caso, comprueba que el plumín es de oro macizo y no chapado. Si tu pluma supera esta comparativa, ha ocurrido un milagro. Un saludo muy cordial.

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