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viernes, 12 de septiembre de 2014

Grandes Marcas. Por qué sí y por qué no: S.T. Dupont

En 1.872, el francés de la Saboya Simon Tissot Dupont puso en marcha una pequeña fábrica de cuero para ofrecer carteras de calidad a diplomáticos y banqueros. Junto a su clientela privada, consiguió ser el suministrador de Les Grands Magasins du Louvre una especie de El Corte Inglés parisiono de la época que le permitió adquirir fama rápidamente. El negocio floreció y mejoró gracias al apoyo de Louis Cartier que incluyó los productos Dupont en su famosa tienda de la 5ª Avenida neoyorquina.



(foto: coloradopen)

En 1971 la marca pasó a estar controlada por Gillete y en 1987 fue vendida a Dickson Concepts una compañía de capital chino originaria de Hong Kong pero con sede social en las Bermudas. Junto con los productos Dupont y relojes suizos como Bertolucci, la empresa es la distribuidora para toda Asia de los productos Polo y Ralph Laurent.


(foto: vulpenen.nl)

Desde que Dupont fue adquiera por Dickson, se ha centrado en la producción de objetos de lujo, desde encendedores de gama alta (de los que controla el 70% de la producción mundial) hasta relojes, estilográficas y marroquinería.

¿Por qué comprar?

Porque las estilográficas Dupont son de magnífica calidad. Muchos opinan que escriben mejor y que son mecánicamente superiores a las Montblanc siendo la construcción general, por lo menos, pareja. La "resina preciosa" de Montblanc (que no es más que resina inyectada) se ha mostrado frágil y proclive a roturas y el diseño de la nueva boquilla de las Meisterstück puede provocar pérdidas. Dupont, sin embargo, ofrece productos de incontestable calidad y sin defectos de diseño. Son estilográficas que escriben perfectamente, sin problema de interrupción de trazo, titubeos en el comienzo o insuficiente flujo.


(foto: stylo.cat)

Las plumas Dupont son muy bellas incluso cuando pertenecen a series limitadas que suelen ser campo abonado para todo tipo de excesos. Las Dupont, en cambio, suelen ser relativamente contenidas y originales comparadas con otras.
Son plumas muy representativas, conocidas en todo el mundo y muy apropiadas para regalo. Su precio, comparado con otras marcas de lujo, es relativamente bajo.

¿Por qué no comprar?

Los plumines no corresponden a la imagen general del producto y, aunque de calidad, suelen ser bastante anodinos. Nada comparable a los grandes y bellos japoneses, italianos o alemanes.
Las plumas tienden a ser muy pesadas por el uso frecuente de metales de todo tipo en su construcción y, aunque los diseños son elegantes, ciertos detalles de algunos modelos como resaltes en la boquilla o insertos de piedras,  hacen que el uso de la pluma no sea tan cómodo como sería de desear.


Por último, no dejan de ser plumas mecánicamente muy sencillas en las que la alimentación se hace, en todo caso, mediante cartucho-convertidor. Esto es muy práctico, sin duda, pero deja fuera otros sistemas de más capacidad generalmente asociados a plumas de calidad, como el pistón.



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